5 preguntas que deberías hacerte si estás pensando en hacer un MBA

Hacer un MBA puede cambiarte la vida y por lo tanto es una decisión compleja. La cantidad de escuelas que ofrecen MBA’s, además de los diferentes formatos y tipos de programas que existen pueden complicar aún más el proceso. Si a eso le sumas la variedad de másters especializados y las trayectorias profesionales de los futuros candidatos, es comprensible que haya tantas opiniones sobre cuál es la elección “correcta”.

Para simplificar esta disyuntiva, nos sentamos a platicar con Tino Elgner, responsable asociado sénior de admisiones del MBA del IE Business School, quien nos respondió estas 5 preguntas:

1. ¿Por qué querer y por qué necesitar un MBA?

“Querer” algo y “necesitar” algo no siempre es lo mismo y distinguirlos puede ser el primer paso para un análisis más objetivo.

Por lo general, la idea de que un MBA es el paso correcto en la carrera de una persona suele ir acompañada de un deseo de cambio, transformación y descubrimiento que, en conjunto, contrastan con lo que uno podría experimentar al permanecer en el entorno del día a día. Esta noción de crecimiento y autorrealización podría ser un buen síntoma de que es momento de pensar en un MBA.

2. ¿Cuál es el momento correcto?

Por lo general, un MBA se hace una sola vez; hay excepciones a la regla pero, especialmente cuando se habla de un MBA de tiempo completo, no hay muchas personas que piensen en montarse en la montaña rusa dos veces. Por lo tanto, el timing es vital y suele depender de una combinación de aspiraciones profesionales individuales, experiencia laboral anterior y otras circunstancias personales. Por ejemplo, si uno hace un MBA muy temprano, la experiencia pasada puede no ser suficiente para que el salto profesional sea el deseado; si uno lo hace muy tarde, tal vez ya no sea tan fácil cambiar de carrera, dado el nivel de conocimiento y experiencia que ya se tiene.

Para que un MBA tenga el mayor efecto hay que analizar el momento indicado en la carrera de cada persona, que no necesariamente tiene que ver con la edad. Lo que se debe tener en cuenta es la experiencia profesional y las circunstancias personales.

3. ¿Qué pasa si alguien decide seguir con el status quo?

Como indiqué, hay una variedad de razones por las cuales una persona puede querer cambiar su status quo con un MBA. Sin embargo, también es recomendable poner en contexto, de la manera más objetiva posible, lo que pasaría si te quedas un poco más en tu posición actual. Finalmente, la próxima promoción u oportunidad puede estar a la vuelta de la esquina.

4. ¿Qué factores hay que considerar para elegir un MBA?

Al analizar una “inversión” siempre debemos considerar todas las alternativas. Una forma de saber cuáles son esas alternativas es considerar el background y las decisiones que han tomado las personas que admiras profesionalmente o que tienen trabajos que quisieras tener. Algunos pueden haber terminado un MBA, otros no.

Otra forma de encontrar alternativas es comparar el grado de “crecimiento” que se podría obtener en diferentes entornos. El IMBA del IE Business School por ejemplo, fue diseñado como una experiencia profesional, académica y personal que a través de su foco en diversidad, emprendimiento, innovación y humanidades empuja a los estudiantes a capitalizar su potencial. ¿Puede haber otros entornos como ese? Posiblemente. Al analizar las alternativas es posible poner en contexto la fortaleza o debilidad de la inversión.

5. Por último, una pregunta para emprendedores: ¿Cuáles son los pros y contras de hacer un MBA en comparación con empezar directamente un negocio?

Para responder esa y varias otras cuestiones, les recomiendo ir a alguno de nuestros eventos informativos y hablar con nuestros representantes de Alumni en Bogotá, México y otras ciudades.

Anotaciones finales…

Hay muchas formas de analizar si se debe hacer o no una inversión en algo que es posiblemente un commodity. Invertir en “agua”, algo que todos necesitan, es diferente a invertir en “oro”, cuyo valor puede subir y bajar.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el “efecto” de un MBA es “interactivo”: no es el MBA en sí el que trae el retorno, sino cómo lo aprovechas. Es similar a la lectura de un libro: cuánto recibes es directamente proporcional a cuánto inviertes.

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