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El feminismo latinoamericano y la campaña 28 de septiembre

Hay que sacar el aborto del lugar del silencio y la vergüenza. El debate no es aborto sí o aborto no, sino si es legal o clandestino.

Hoy es 28 de septiembre, día en que las feministas de Latinoamérica y el Caribe exigen el derecho a un aborto legal, seguro y gratuito. El derecho a decidir sobre el propio cuerpo es una de las demandas básicas y más antiguas del movimiento feminista. Desde hace décadas, mujeres en las principales ciudades de la región han salido a las calles, portando un pañuelo verde, para gritar: “¡la maternidad será deseada o no será!”. Gracias a ellas, hoy tenemos una marea verde en América Latina y poco a poco más países se unen a ella.

El movimiento feminista latinoamericano contemporáneo surgió en el contexto de los regímenes militares. Eran tiempos políticamente sombríos y por eso el movimiento nació con un carácter intrínsecamente opositor y, en ocasiones, clandestino. En algunos países, las mujeres resistieron la represión estatal como madres de los desaparecidos a manos del Estado. Ejemplos notables de ello son las CoMadres de El Salvador y las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina. La íntima relación entre el patriarcado y la represión del Estado militar se aclara mejor en la intersección entre el activismo feminista chileno y el impulso por la democratización en la famosa frase de Julieta Kirkwood: “Democracia en el país, en la casa y en la cama”.

Con el retorno a la democracia, la pluralidad de condiciones políticas dio paso al desarrollo de un movimiento que tendrá principalmente dos objetivos: acabar con la violencia a la mujer y lograr el acceso a un aborto legal, seguro y gratutio.

La lucha por el aborto en Latinoamérica gira alrededor de la Campaña 28 de Septiembre. En 1990, en el marco del V Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, se proclamó al 28 de septiembre de cada año como Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe. La propuesta de la fecha fue elaborada por la delegación brasileña, con el objetivo de poder rescatar el 28 de septiembre de 1888, cuando en Brasil se declaró la libertad de vientres, asegurando la libertad a todas las hijas e hijos nacidos de mujeres esclavas.

En la Declaración de San Bernardo, se establecieron los objetivos de la Campaña 28 de septiembre: 1. Crear comisiones por el Derecho al Aborto en cada país y/o apoyar a las ya existentes. 2. Formar la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe para la movilización por el Derecho al Aborto. 3. Lograr el apoyo de las mujeres de los países que ya cuentan con este derecho en la práctica y, a su vez, apoyarlas en sus luchas por mantenerlo vigente. 4. Hacer campañas en cada país y conjuntamente en nuestro continente para lograr ejercitar este derecho en forma legal, no clandestina, segura y digna para cada una de nosotras.

El símbolo por excelencia del movimiento feminista latinoamericano por el aborto legal es el pañuelo verde. Inspiradas en los pañuelos blancos de las Madres de Mayo, las integrantes de la Campaña Nacional, que organizaban el XVIII Encuentro de Mujeres en Rosario en 2003, eligieron el verde porque no hacía alusión a ningún otro movimiento político. A partir de ahí, feministas en toda la región, e incluso de otros continentes, lo han adoptado para expresarse a favor de la causa.

A pesar de todos los esfuerzos emprendidos por el movimiento, la región sigue siendo una de las más restrictivas del mundo cuando hablamos de derechos reproductivos. En El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití el aborto continúa penalizado en todas las circunstancias. En estos países, las mujeres corren el riesgo de ser sancionadas penalmente, aún en el caso de que sus vidas sean puestas en peligro por un embarazo.

Se estima que cada año ocurren 14 millones de embarazos no planeados en América Latina y el Caribe; de estos, cerca de la mitad (46%) terminan en aborto. Anualmente, cerca de 760,000 mujeres en la región reciben tratamiento por complicaciones de abortos inseguros. Los abortos continuarán ocurriendo, sea legal o no, y es por eso que garantizar un aborto seguro, siguiendo los procedimientos que indica la OMS, es una demanda urgente que se debe cumplir en la región y en el mundo.

En los últimos años se han logrado avances sumamente significativos. En 2020, Argentina logró el aborto libre hasta la semana catorce. En 2021, la SCJN de México declaró inconstitucional la penalización del aborto y cada vez más estados se la República se han pintado de verde. Y en Colombia, desde febrero del 2022, las mujeres y personas gestantes pueden abortar libremente sin restricciones hasta las 24 semanas de gestación.

Hay que sacar el aborto del lugar del silencio y la vergüenza. El debate no es aborto sí o aborto no, sino si es legal o clandestino. Eso lo vuelve una cuestión de derechos humanos, porque la criminalización lo único que logra es poner en riesgo la vida y la salud de las mujeres y personas gestantes. El derecho al aborto es una demanda por justicia en una democracia laica. Es una cuestión de derechos humanos y de salud pública.

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