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Benjamin Netanyahu podría ser el primer ministro de Israel tras la recientes elecciones

Todo apunta a que Netanyahu está a nada de volver a ser primer ministro de Israel, después de que su partido fuera el más votado, según las encuestas de salida.

61, el número mágico

Esta cifra nos ayuda a entender la batalla dentro de la Knesset, el Parlamento israelí, conformado por 120 escaños. Seguro ya hiciste cuentas y te percataste que quien se haga de al menos 61 lugares, logra la mayoría y por ende, el liderazgo. Y bueno, los del partido de Netanyahu, el Likud, andan moviéndose entre los 30 y 31. Pero espérate, porque junto a su bloque —con una gran parte ultraderechista— se prevé que alcancen los 61 o 62 representantes. O sea, el premio mayor. Con esto, el regreso de “Bibi” como mandatario parece inevitable. En contraste, el partido centrista del primer ministro Yair Lapid, Yesh Atid, se llevará unos 22 a 24 espacios; con su alianza llegarían a los 54 o 55.

¿Un regreso triunfal?

Cuando Benjamin Netanyahu dejó el poder hace 16 meses, envuelto en mil y un escándalos de corrupción, todos creían que ese sería su final. Así que más de una persona se sorprendió ayer al ver que al ex primer ministro le fue súper bien en las elecciones parlamentarias de Israel.

Pero no podemos confiarnos

No podemos fiarnos tanto de las encuestas a pie de urna, ya que a menudo no son tan atinadas. Pero tranqui, porque este miércoles los resultados serán más definitivos y las cifras finales se anunciarán el viernes. Eso sí, de confirmarse el win de Netanyahu quedará ver si lo que algunos críticos temen se haga realidad: que empodere a la ultraderecha nacionalista; o que bien su llegada marque el fin de la crisis política.

A todo esto, ¿Israel no acababa de tener elecciones?

Sí, de hecho de 2019 a la fecha, como te contamos, van cinco, lo que demuestra la inestabilidad política que ha vivido el único Estado judío en los últimos años. El último intento de darle un nuevo rumbo al país fue hace poco más de un año, cuando Naftali Bennet asumió el poder como primer ministro, liderando una alianza de chile, mole y pozole que incluía partidos de la derecha, centro e, incluso, extrema izquierda como Ram, una organización árabe islamista. Ese experimento político no funcionó y el gobierno colapsó, por lo que Yair Lapid tuvo que entrarle al quite y fue nombrado primer ministro interino, cuya misión principal era convocar a las elecciones que ocurrieron ayer.

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