Opinión Camarena | Caro Quintero | Estados Unidos

El recuerdo del caso de Enrique "Kiki" Camarena 

El asesinato de "Kiki" Camarena provocó una crisis diplomáticas entre México y Estados Unidos, y la reciente captura de Caro Quintero es un recordatorio.

La detención de Rafael Caro Quintero – narco de los narcos y presunto asesino del agente de la DEA, Enrique Camarena–, el viernes 15 de julio, nos recuerda una de las mayores crisis diplomáticas entre México y Estados Unidos de la historia reciente. Han pasado casi tres décadas, pero parece que la historia se cuenta de nuevo.

El "Kiki", como se le conocía, fue el primer agente de la historia de la DEA en ser asesinado. Inició su carrera en la DEA en 1974 y siete años después fue asignado para trabajar en Guadalajara en la investigación de la ruta de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos. La capital de Jalisco, en ese entonces, era el centro del tráfico de drogas en México. En 1984, Camarena descubrió el plantío más grande de marihuana en el rancho Búfalo, propiedad del cártel de Caro Quintero. Envío 450 soldados al rancho en Chihuahua y meses después fue secuestrado, torturado y asesinado.

En ese momento las relaciones entre México y Estados Unidos llegaron al punto más bajo en muchos años. El problema de las drogas no había tenido, en el primer periodo del Presidente Reagan, un lugar en la agenda gubernamental. De pronto, el presidente y la primera dama se comprometieron a erradicar la drogadicción en Estados Unidos. Para ejercer presión al gobierno mexicano y mostrar el resentimiento de Washington, el Servicio de Aduanas estadounidense paralizó la frontera mediante una detallada y lenta inspección de cada vehículo y persona que intentara cruzar.

La relación bilateral en la década de los 80 ya estaba bastante debilitada debido a que México no era una prioridad para Washington. Toda la política exterior estadounidense estaba dirigida a contener la influencia de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. México solo fue prioridad en momentos críticos como la matanza de Tlatelolco en 1968, la crisis del petróleo en 1979, la crisis de la deuda en 1982 y el asesinato de Enrique Camarena en 1985.

Durante casi una década después de la muerte de Camarena, la relación de la DEA con el gobierno mexicano fue muy débil, pues la agencia desconfiaba de las autoridades mexicanas, acusándolos de ser corruptas y de proteger a los cárteles de droga. En respuesta, México inició una campaña para limpiar su prestigio, afirmando que "si bien México producía droga, los Estados Unidos la consumían”, pues “no hay oferta sin demanda”.

El asesinato de Camarena desencadenó una serie de reacciones que amenazaron la estabilidad de la relación bilateral. Reportajes en la televisión de Estados Unidos sobre corrupción en México; audiencias en el Congreso de Estados Unidos que condenaban las políticas mexicanas; declaraciones de funcionarios de alto nivel sobre la corrupción e ineficiencia del gobierno mexicano para combatir la inseguridad. Algo bastante parecido a lo que está pasando hoy. La relación de México con el Congreso de EE.UU está en un momento parecido a 1985. Un ejemplo de ello es la declaración del senador republicano Marco Rubio sobre negativa de López Obrador de acudir a la Cumbre de las Américas: “Me alegra que el presidente mexicano, que ha entregado secciones de su país a los cárteles de droga y es un apologista de la tiranía en Cuba, un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela, no estará en EUA”.

Dicen que las coincidencias no existen y la cercanía de la visita de AMLO a Washington con la detención de Quintero parece no ser la excepción. ¿Le habrán refrescado a AMLO el pendiente que tiene México con la historia del orgullo americano? ¿Kamala Harris le habrá dado la información de la localización de Quintero para que las autoridades mexicanas lo capturen? ¿AMLO necesitaba este win después de una visita con pocos resultados? ¿Le conviene a la 4T que se juzgue a Quintero en Estados Unidos sabiendo que podría dar a conocer información sobre la participación de Manuel Bartlett (secretario de Gobernación durante el caso Camarena y actual director de la CFE) en el suceso de 1985?

Muchas dudas actuales, e incluso de la década de los ochenta, rodean la segunda detención del narco de los narcos. Lo que es seguro es que Caro Quintero es un símbolo del narcotráfico en México. Más que el tamaño del mercado que controlaba hoy en día o de la disputa de territorio con los Chapitos, representa los inicios del crimen organizado en México y de la tensión con Estados Unidos en el tema de seguridad, drogas y narcotráfico.

Después del suceso de 1985, un problema que había sido materia de rutina en la agenda bilateral se convirtió de inmediato en una de las altas prioridades para el gobierno de Estados Unidos. La “guerra contra las drogas” había sido declarada; y continúa hasta hoy. El narcotráfico saltó a las primeras planas de los periódicos. Llegó para quedarse. Desde entonces, aquí sigue.

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