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Proteger y dar refugio: la importancia de un espacio en defensa de las vidas LGBTIQA+ como Casa Frida

En México, las personas de la diversidad sexual son diariamente violentadas y perseguidas únicamente por ser quien son. Cuando esto pone en riesgo sus vidas, existen refugios que pueden brindarles protección, ayuda y acompañamiento como Casa Frida.

Hace poco más de dos años nació Casa Frida bajo el lema “amar es nuestra resistencia”, en la Ciudad de México. Desde entonces, ha sido un espacio seguro para las personas de las comunidades LGBTIQA+. No por gusto, sino como respuesta al violento entorno que existe en el país para todas, todos y todes que tienen que huir porque, como siempre ha sido, sufren abusos y persecución únicamente por su orientación sexual, identidad y/o expresión de género.

Aquí, en este país de desigualdades, la diversidad sexual está mal vista. Aquí, el ser una mujer trans, mujer lesbiana, hombre trans, persona bisexual, hombre gay, queer o de cualquier identidad que no entre en los parámetros impuestos históricamente por la sociedad es sinónimo de enfrentar violencias, discriminación y abusos.

Esta realidad puede verse en números. De acuerdo con la plataforma Visible, encargada de recopilar reportes de violencia y discriminación cometidos hacia las personas LGBTIQA+ en México, tan sólo en 2021, registraron 445 agresiones. Además, en lo que va de 2022, ya son unas 193.

Al respecto, las entidades que más han denunciado agresiones durante 2021 y 2022 han sido:

  • Ciudad de México con 141
  • Estado de México con 96
  • Jalisco con 95
  • Guanajuato con 59
  • Veracruz con 24

“Muy lejos estamos de hablar de un país de dignidad para todas las personas de la diversidad sexual”, nos cuenta en entrevista Raúl Caporal, el director de este refugio LGBTIQ+, que trabaja en la protección y acompañamiento de las personas de la diversidad sexual en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México.

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Peor aún si aquella mujer trans es indígena o si aquella persona homosexual es migrante refugiada. La interseccionalidad –que es básicamente ver las desigualdades a través de los entornos y opresiones diferentes que vive cada individuo– al final se convierte en un factor clave para que entendamos que, además, cada persona de las comunidades LGBTIQA+ atraviesa por problemas y violencias diferentes.

Las dinámicas patriarcales de odio y crimen que siguen siendo el pan de cada día en este país afectan a todas las personas, pero más aún a aquellas que son atravesadas por estigmas irracionales, nos explicó Caporal. Pone de ejemplo a todas las que son parte de la diversidad sexual y que además son racializadas, o que están migrando o que son discriminadas por tener VIH.

“La realidad es que muy lejos estamos de considerar que México es un país de libertades y un país seguro para todas las personas, sobre todo cuando hablamos de grupos que históricamente han sido vulnerabilizados como lo son las personas de la diversidad sexual y la diversidad de género”, nos detalló el director de Casa Frida.

Ahí es en donde hace sentido hablar de un refugio para las personas de la diversidad sexual que, ante la infinidad de violencias que las desplazan, se vuelve indispensable para sobrevivir.

Casa Frida: proteger desde el amor

Nadie debería estar huyendo por ser quien es. Nadie debería necesitar un refugio porque la sociedad le persigue y violenta por su orientación sexual, identidad y/o expresión de género. Pero cuando sucede, Casa Frida se convierte en un espacio seguro donde no solamente les dan alojamiento, alimentación y un techo con los servicios básicos, sino que además les brindan un acompañamiento que involucra servicios integrales como psicoterapia y hasta apoyo legal, en caso de ser necesario.

Antes que nada, Raúl Caporal menciona que es importante distinguir entre lo que es un refugio de lo que es un albergue:

  • El albergue, por un lado, hace referencia a un espacio temporal de paso, visto más desde una perspectiva de tránsito, donde se hacen estadías que por lo general son breves y para personas que están en movimiento, como es con personas migrantes y refugiadas.
  • En cambio, el refugio –como pueden ser aquellos destinados a recibir a mujeres que han sido víctimas de violencias machistas y de género– hace referencia a un espacio seguro que brinda una estructura organizacional destinada a reducir la posibilidad o eliminarla de que una persona sea víctima de determinada violencia. Esta persona puede ser recibida por un tiempo más prolongado y se le ofrecen servicios más enfocados en la atención personal.

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En esencia, el concepto de refugio LGBTIQA+ nos habla de un espacio que busca proteger y brindar seguridad ante inminentes ataques y riesgos a los que una persona o grupo LGBTIQA+ está expuesto, de acuerdo con Caporal.

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En este sentido, nos cuenta el director de Casa Frida, un refugio va a contar con mecanismos de protección y seguridad, muchas veces coordinada con las autoridades correspondientes, para que se pueda garantizar la buena operatividad del espacio y cumplir sus objetivos que, en este caso, están enfocados en las personas de la diversidad sexual.

Pero, ¿qué sucede cuando una persona LGBTIQA+ ha sido violentada y necesita llegar a Casa Frida? El primer paso, de acuerdo con Caporal, es que esa persona debe ir con las autoridades correspondientes para pedir ayuda. Y si estas no la atienden o está en peligro –como muchas veces ocurre–, existen espacios como Casa Frida a dónde puede acudir para que le den resguardo y atención especializada.

El protocolo de este refugio LGBTIQA+ es claro:

  • Identificar cuáles son los riesgos inminentes de ataque o que pongan en riesgo a la persona.
  • Conocer cuáles son sus necesidades inmediatas básicas, valorar la situación y determinar en conjunto si la persona puede ser beneficiaria del programa de protección.
  • Una vez ingresada, la persona recibe día con día atención especial.

En el momento en que alguien ingresa al refugio, recibe una atención diferenciada en relación a su situación, su contexto y las violencias que la atraviesan.

“Debemos entender también que acá se benefician personas víctimas a razón de su orientación sexual e identidad y expresión de género que huyen de determinadas particularidades”, cuenta Caporal, por lo que siempre tienen presente que, si bien con todas las personas se tiene el mismo objetivo de protección, acompañamiento y sanación, cada una recibe ayuda de diferentes maneras.

Al respecto, el director del refugio cuenta que para el personal es importantísimo que los servicios que brindan siempre pongan a la persona en el centro de la toma de decisiones, sin imponerles o asumir nada sobre ellas y más bien dejando que decidan qué es lo mejor para su proceso.

“Es muy importante colocar a la víctima al centro de la toma de decisiones en cuanto a su plan de acompañamiento y a su propia construcción de un proyecto de vida más allá de Casa Frida”, sentencia el director y activista. Este mecanismo permite entender, precisamente desde la interseccionalidad, que se debe trabajar conforme al contexto, a la realidad, al nivel de vulnerabilidad y de riesgo de la persona pero sobre todo, respetando su autodeterminación una vez que ha sido colocada como el actor principal de su proceso de acompañamiento integral en el modelo de atención.

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Es por ello que tampoco asumen cuál es la reparación del daño para la víctima, que más bien tiene el derecho a decidir y compartir cómo quiere que esta tenga lugar. Por ejemplo, cerca del 25% de las personas que ingresan a Casa Frida terminan optando por la reintegración familiar, incluso cuando, en muchos casos, fueron estos núcleos familiares los que los vulneraron en casa en un principio. Siempre que este reencuentro sea seguro, el refugio puede acompañarles a través de una mediación institucional e incluso con un acompañamiento psicoterapéutico conjunto.

Y, ¿cómo van a volver a casa de una manera segura? Sencillo, en palabras de Raúl Caporal: “Generando acuerdos desde el amor, el cariño y el respeto”.

“La homofobia y la transfobia no puede seguir destrozando familias ni cortando las relaciones familiares de muchas de las víctimas”, dijo muy seguro.

Aunque al final, pese a que cada caso es particular, la misión de Casa Frida es muy clara y busca que todas, todos y todes tengan un egreso mediante la reintegración en tres niveles principalmente:

  • La reintegración social
  • La reintegración económica
  • La reintegración cultural

“Esto nos permite colocar a la persona en pocos meses fuera del refugio con un mayor empoderamiento y un mayor sentido de cuidado y protección, entre otros factores, como puede ser la empleabilidad que les permita recuperar su autonomía y el libre ejercicio de una ciudadanía libre y orgullosa de ser quienes son”, nos contó Raúl Caporal.

Ha sido una labor titánica la de la Casa Frida. Tan sólo en sus primeros 18 meses de operación, según los datos de su página web, alcanzaron:

  • 308 personas LGBTIQA+ refugiadas
  • 277 personas reintegradas
  • 51.120 platillos de comida servidos
  • 514 sesiones psicológicas
  • 137 sesiones médicas psiquiátricas
  • 336 consultas desde la salud integral

Focos rojos en el refugio: personas trans y personas que migran

La realidad es que todas las personas de la diversidad sexual han sido o son vulneradas de mil y un maneras diariamente, pero en Casa Frida han detectado que algunos grupos en específico han acudido en mayor medida por su ayuda: las personas trans y las personas migrantes LGBTIQ+.

El director, Raúl Caporal, asegura que han visto cómo las personas trans enfrentan varias de las peores barreras sociales, quedando segregadas de la sociedad debido a la discriminación, por ejemplo, en lo difícil que les es conseguir un empleo digno. “Cuando hablamos de una mujer trans en específico, yo creo que cruza mucho las dinámicas del machismo”, por lo que sufren más violencias.

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No es sorpresa, tristemente. Y es que México presenta números de horror para las personas transgénero. Según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, México es el segundo país de América –después de Brasil y por encima de Estados Unidos– con más crímenes cometidos en contra de personas trans. En 2021, por ejemplo, se registraron 81 asesinatos por razones de orientación sexual e identidad de género en el país; de estos, casi el 50% fueron hacia mujeres trans.

“Desde Casa Frida hemos identificado mucho que la deserción escolar a una muy temprana edad por parte de las personas trans está muy presente y tiene mucho que ver con las violencias relacionadas al bullying transfóbico que se vive a una muy temprana edad”, nos advirtió Raúl Caporal. Injustamente, “no existen políticas educativas que identifiquen y prevengan el bullying transfóbico y homofóbico”.

Según lo reportado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la expectativa de vida de las personas trans en este país es de tan sólo 35 años.

Por otro lado, otro sector grande en tamaño que han visto en Casa Frida que ha sido vulnerado es las personas migrantes y refugiadas de la diversidad sexual.

De acuerdo con Caporal, existe una persecución particular a las personas migrantes que ingresan a nuestro país por el sur, particularmente en Suchiate, en la frontera con Guatemala, donde han identificado extremas violencias relacionadas a la violación de derechos humanos de manera sistemática para quienes están en movimiento siendo personas de la diversidad sexual.

Tan es así, que el nivel de violencia que les afecta amerita acciones concretas. Es por esto que Raúl Caporal explicó que la siguiente Casa Frida tendrá lugar en la frontera sur del país. La sede de este nuevo refugio LGBTIQA+ tendrá lugar en Tapachula, Chiapas, pensado particularmente para poblaciones procedentes de Centroamérica, Sudamérica y El Caribe.

Los números en el actual refugio no mienten. Y es que, según Caporal, cerca del 45% de las personas beneficiadas en Casa Frida son migrantes refugiadas de Honduras, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Venezuela y hasta de países como Rusia o República Checa, que tienen un Estado que abiertamente castiga y persigue a las personas de la diversidad sexual.

A finales de 2020, Luz Alejandra Cano-Collado y Heberto Romeo Priego-Alvarez, documentaron en su texto El oscuro panorama en la migración de las personas trans: ¿Qué hacer para mejorar la situación en México? cómo es que las personas migrantes trans que entran por la frontera sur del país, además de sufrir xenofobia como todas y todos los migrantes, sufrían discriminación y violencias por ser parte de las comunidades LGBTIQA+ que huyen de las violencias de sus países.

Hoy por hoy, Casa Frida sigue operando y abriendo sus puertas a todas las personas LGBTIQA+ que están siendo perseguidas y desplazadas. Aunque nos compete a todas, todos y todes ser puentes para el respeto de todas las identidades y diversidades sexuales que existen en este país y en el mundo.

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