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Cosecha de lluvia para adaptarnos a la crisis hídrica

Si queremos brindar autonomía y seguridad sobre el agua en este contexto de crisis, podemos empezar con los sistemas de captación de agua de lluvia.

Se considera que hay un “estrés hídrico” cuando el agua extraída (ya sea de acuíferos o cuerpos de agua) supera la disponibilidad de la misma, mismo que atenta y retrasa esfuerzos para conservar el medio ambiente y mantener los servicios ambientales para un desarrollo sustentable.

A la red de acuíferos presentes en la CDMX se le conoce como “Valle de México”, que de acuerdo con el Sistema Nacional de Información del Agua (SINA), se encuentra en un estado sobreexplotado: su disponibilidad de agua subterránea está en -507.2 hm³ (actualización julio 2021).

A nivel nacional, la Conagua compartió en agosto del 2021 que 24% de los acuíferos en México estaban sobreexplotados, acercándonos poco a poco a la realidad del Día Cero (momento en el que la población se quedará sin agua suficiente para cubrir sus necesidades básicas), proyectado por la ONU para 2028.

Desde el año pasado, México ha tenido varias alarmas de sequía, según indica el Monitor de Sequía en México por la Conagua. Este sistema reportó en abril del 2021 que 82% de los municipios estuvieron anormalmente secos o presentaron una sequía como tal, mientras que en las mismas fechas del año anterior, 57% de los municipios sufrían este problema. Esta tendencia está confirmada por el World Resources Institute, dado que México se encuentra entre los primero 44 países (hogar de un tercio del mundo) con niveles “altos” de estrés hídrico, donde en promedio más del 40% del suministro disponible se retira cada año.

Localizando este problema, el sistema hidráulico de la CDMX está en constante amenaza por la sobreexplotación de los acuíferos, dado que una reducción en su capacidad de recarga obliga al Estado a importar grandes cantidades de agua desde otros estados y comunidades, creando costos ecológicos y económicos donde ni siquiera se consumen el agua que se extrae. En estas condiciones desiguales, poblaciones en vulnerabilidad han recurrido a suministrar su recurso de agua por medio de pipas o de forma intermitente.

Si queremos brindar autonomía y seguridad sobre este recurso en este contexto de crisis, tomando en cuenta que la demanda será mayor en contextos urbanos con el paso del tiempo, así como reducir la dependencia al sistema de aguas de la CDMX, podemos empezar con los sistemas de captación de agua de lluvia.

La captación pluvial tiene por acción el “recolectar el agua que se precipita de forma natural, mediante un proceso de filtración se retienen las impurezas que pueda contener el agua, posteriormente transportarla a un espacio de almacenamiento para distribuirla en un inmueble y utilizarla para diferentes actividades en el hogar” (Rotoplas, 2018). Por otro lado, la Unidad de Ecotecnologías de la UNAM define (con un enfoque de vivienda) a esta innovación como “sistemas de captación y aprovechamiento de agua de lluvia (SCALL)”, y en una breve descripción: consiste en un diseño que permite interceptar, recolectar y almacenar el agua de lluvia para uso doméstico.

Las poblaciones que no pueden abastecerse de agua potable a causa de infraestructura deficiente en la distribución y acceso no son las únicas que deberían emplear estas tecnologías de SCALL. En la actualidad, la escasez hídrica ya está afectando a las regiones con menos recursos y capacidades para adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes e influyentes sobre su entorno ambiental, dado que si existen sequías por ende no puede haber captación pluvial. La cosecha de lluvia debe emplearse también como método alterno para abastecerse de agua en esta nueva realidad de crisis hídrica por el cambio climático.

¿Y esto puede funcionar a gran escala? Claro que sí. Recientemente la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de la CDMX impulsó un programa social de Cosecha de Lluvia que tiene como propósito mejorar el abasto de agua de personas que viven en colonias de bajos ingresos con la instalación de Sistemas cosechadores de lluvia. A través de un programa de subsidio parcial, han instalado tanques de almacenamiento en familias y comunidad de bajos recursos en las alcaldías de Milpa Alta, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Tláhuac, Iztapalapa y Xochimilco; regiones que son las que contienen mayores áreas de suelo de conservación, bosque y biodiversidad, así como asentamientos irregulares.

Hasta la fecha, han podido instalar alrededor de 30 mil unidades desde el 2021. Un cosechador de agua como el que ofrece el programa de la Sedema tiene un periodo de vida de 20 años, y dado que la tendencia de la demanda por el recurso aumentaría en los próximos años, esta tecnología cubriría de manera significativa la necesidad por el agua.

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