Opinión constitución | Pinochet | Convención Constitucional

El camino a la nueva Constitución chilena

Entre otras cosas, la posible nueva Constitución chilena propone mayor regulación a actividades que afectan el medio ambiente y un Estado plurinacional.

El 11 de septiembre de 1973 marcó una nueva etapa para el país sudamericano. Las Fuerzas Armadas chilenas, bajo las órdenes del general Augusto Pinochet, bombardearon el Palacio de la Moneda en Santiago con Salvador Allende, primer presidente socialista elegido de manera democrática, en su interior. Ante el derrocamiento del presidente, el general Pinochet instauró su gobierno. La dictadura había nacido.

Al entrar al poder, Pinochet suspendió de manera inmediata la Constitución de 1925. El general no tenía la intención de reformar esta Constitución; quería redactar una que protegiera al nuevo gobierno de cualquier amenaza. Esta fue aprobada mediante un plebiscito en 1980 con el voto del 67% de la población. El nuevo documento establecía un fuerte presidencialismo, inconstitucionalidad de cualquier organización que impulsara la lucha de clases o en contra de los valores conservadores, un Consejo de Seguridad Nacional mayoritariamente militar, inamovilidad de los comandantes en jefes de las Fuerza Armadas, un sistema electoral binominal, la designación de alcaldes, y restricciones para reformar la Constitución.

En la Constitución pinochetista se estableció que 90 días antes del término del mandato del general se realizaría un plebiscito donde los chilenos decidirían aprobar (votando por el “SI”) o rechazar (votando por el “NO”) a Augusto Pinochet por 8 años más. El recuento final de 1989 confirmó lo que parecía imposible: el “NO” había ganado con el 55.99% de los votos. El régimen de Pinochet había concluido, pero su Constitución, leyes e instituciones continúan hasta hoy en día.

Por eso, en 2019, las protestas que comenzaron con el anuncio del alza en el precio del pasaje del metro, desencadenaron en exigencias por un nuevo texto constitucional. Surgió un acuerdo nacional para hacer un plebiscito y preguntarle a la ciudadanía dos cosas: la primera pregunta fue si se aprueba o se rechaza la redacción de una nueva Constitución y la segunda fue cuál debía de ser el órgano que la redacte. Las opciones de la segunda eran una Convención Mixta Constitucional, integrada en partes iguales por miembros elegidos popularmente y parlamentarios y una Convención Constitucional conformada exclusivamente por miembros elegidos popularmente. El resultado fue abrumador: el 78.28% de la población votó por una nueva Carta Magna y el 79% eligió una Convención Constitucional elegida popularmente.

Los 155 miembros de la Convención fueron elegidos el 15 y 16 de mayo del 2021 con el 43.41% de la participación ciudadana. Esta se compone de manera paritaria con 78 hombres y 77 mujeres (será la primera Constitución en el mundo escrita de manera paritaria) y además cuenta con la representación de los pueblos originarios con 17 escaños.

El primer borrador fue publicado en mayo de este año y será sujeto a un plebiscito de voto obligatorio el 4 de septiembre. Las últimas encuestas dan una leve ventaja al rechazo al texto (52.4%), una posición que está siendo respaldada por la oposición de derecha, que también ha sido fuerte crítica al gobierno de Gabriel Boric.

¿Qué establece el documento? Mayor regulación a actividades que afectan el medio ambiente, descentralización y mayor regionalismo, un rol más preponderante al Estado en cuanto a provisión de servicios básicos, un sistema de salud nacional, educación gratuita en todos los niveles, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, un gobierno paritario, un Estado plurinacional otorgando derechos a los pueblos indígenas, entre otros.

Chile se encuentra en un proceso histórico único en el mundo. Se escribieron nuevas reglas del juego en una hoja en blanco. De aceptarse, sería un triunfo para la izquierda latinoamericana, para las feministas y para el movimiento por el cambio climático. De no aceptarse, seguirá el proceso de redacción, posiblemente creando una nueva Convención. Lo que sin duda no se mantendrá es el texto de 1980, obra de un régimen militar que mucho daño le hizo al país.

Suscribite a newsletter

¡Suscríbete a nuestro Newsletter!

Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre México y el mundo.

SUSCRÍBETE

Deja tu comentario