07-03-2018

Contracorriente

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Silvana Habib

¿Cuál fue tu momento “contracorriente”?
La vida nos reta muchas veces a caminar en contracorriente, lo importante es que nuestros pasos sean firmes y vayan siempre en la dirección de nuestros sueños y metas. Ser la mujer de la minería bien hecha en Colombia, en un sector mayoritariamente masculino, fue al comienzo para mí, un momento en el que sentí que estaba contra la corriente, sin embargo, al final, siempre triunfa el trabajo honesto, las ideas claras, y el amor con el que se hagan las cosas. Situaciones contracorriente siempre serán oportunidades para afirmar más nuestros pasos y fortalecer nuestra voluntad.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Me gusta sentir que le aporto al país y a su gente en las regiones, parece una frase de cajón, pero para alguien que nació en las regiones, que conoce la Colombia profunda, poder aportarle algo a nuestra gente y a Colombia, es algo que realmente me gusta.

¿Cuál es tu guilty pleasure?
Una cerveza fría al llegar a casa. Son muchas horas de temas densos, trabajo estresante, decisiones trascendentes, y llegar a casa, saludar a Ramón Camilo, mi bulldog francés, abrir la nevera, y destapar una cerveza fría, ese es mi guilty pleasure.

¿Quién te hace reír?
Me río de mí misma. Aprendí a disfrutar tanto de esta oportunidad llamada vida, que me gozo todo lo que me pasa. La risa es una forma de aceptación, y me encanta ver cómo a medida que crecemos, más nos aceptamos.

Si tuvieras a Trump en frente, ¿qué le dirías?
Solo podría decir que necesitaría más que un saludo.

¿Crees que el movimiento #MeToo puede lograr un cambio en Colombia?
Los movimientos sociales trascendentes no tienen fronteras, ni nacionalidades. Creo que lo que está pasando con las mujeres supera cualquier limite, es un despertar, es una voz que nadie va a poder callar.

¿Crees que vas a llegar a ver a una mujer en la presidencia de Colombia?
Estoy segura de que, así como hemos llegado a ser cabeza de entidades, sectores, empresas y organizaciones a las que en algún momento era imposible llegar como mujeres, así mismo vamos a llegar a cualquier posición donde nuestras capacidades, ideas, e iniciativas nos lo permitan. La Presidencia no será la excepción.

Nancy Gonzalez

¿Cuál fue tu momento “contracorriente”?
Nunca he sentido que haya estado en contra de la corriente porque siempre he seguido mi propio camino.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
El reto permanente de aprender. Es un reto permanente conmigo misma, con el conocimiento, con las oportunidades. Crear una colección significa innovar, y para eso tengo que estar en un continuo aprendizaje, ver qué de nuevo me ofrece el mundo, cuál es el comportamiento social del momento, imaginarme cómo algo que a mí me parece lindo puede convertirse en un objeto de deseo para mis clientes.

¿Cuál es tu guilty pleasure?
Una caja de macarons de Ladurée. No uno. La caja entera.

¿Quién te hace reír?
Estoy en el proceso de recuperar la risa porque la persona que me hacía reír a carcajadas era mi hijo Santiago.

Si tuvieras a Trump en frente, ¿qué le dirías?
Lo ignoraría por completo.

¿Crees que el movimiento #MeToo puede lograr un cambio en Colombia?
Sí, y creo que ese cambio se logra en la medida en la que las personas se sientan empoderadas. Es importante brindarle a las personas las herramientas para hacerse oír, y hacerles sentir que no están solas, que están respaldadas. Si el miedo es el mayor freno a la libertad, es importante hacer frente a ese miedo, y creo que ese es el efecto positivo que #MeToo puede lograr.

¿Crees que vas a llegar a ver a una mujer en la presidencia de Colombia?
Debería. Las colombianas son notoriamente importantes en todas las áreas así que me sorprende que no haya ocurrido todavía.

Carolina Ravassa

¿Cuál fue tu momento “contracorriente”?
Cuando decidí hacer mi serie web, Hispanglosaxon, porque fue un momento de no sólo defender lo que soy, si no de orgullosamente respaldar lo que me hace sobresalir, porque así es que uno sale adelante. Quería educar a la gente (a travez de la comedia) porque hoy en día somos un mezcla de razas y culturas, y que porque sea una cosa, no quiere decir que no sea la otra. Me cansé de que me dijeran que no encajaba en la vision de hollywood de lo que es ser “latina” o “americana” -soy los dos, y eso no tiene nada de malo.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Me encanta contar historias, especialmente sobre personas quienes no tienen la voz o la fuerza para contarlas. Me gusta poder entrar en los zapatos de alguien, entender lo que están viviendo y sintiendo, y transmitirlo en escena.. La conexión humana que se crea en la actuación es mágica y poder causar cambio en el público a travez de una historia me hace feliz.

¿Cuál es tu guilty pleasure?
Bailar Reggaeton por las mañanas en mi apto mientras me arreglo!

¿Quién te hace reír?
Mis hermanas. Me río demasiado con ellas, especialmente cuando vemos películas juntas, son contagiosas! Robin Williams siempre me hizo reír, que genio. Y Ellen Degeneres.

Si tuvieras a Trump en frente, ¿qué le dirías?

Karma is a bitch.

¿Crees que el movimiento #MeToo puede lograr un cambio en Colombia?
Espero que sí! Estamos viendo cambios importantes en todo el mundo, y es vital sentir que nos respaldarán en el trabajo para sacar estos agresores-agresoras a la luz, para que no sigo ocurriendo. La unión hace la fuerza, y poco a poco nos vamos uniendo más.

¿Crees que vas a llegar a ver a una mujer en la presidencia de Colombia?
Sí! Creo que en varios países veremos eso. Y me da mucha ilusión. Our time is now!

Si no hicieras lo que haces, ¿a qué te dedicarías?
A bailar salsa profesionalmente! (Después de muuuuuucho entrenamiento!)

Laura Ulloa

¿Cuál fue tu momento “contracorriente”? 
Con 12 años me liberaron luego de 7 meses secuestrada por las FARC. Tenía clara una cosa, quería trabajar por los guerrilleros, ayudarles a que pudieran tener una mejor vida fuera de la guerrilla. En su momento la gente no me entendió, incluso pensaron que tenía síndrome de Estocolmo, que me habían lavado el cerebro y que mi falta de odio hacia ellos no reflejaba empatía con quienes seguían secuestrados. Me dolió, mucho. Por miedo al qué dirán no conté mi historia durante años, aunque calladita trabajé por los desmovilizados. Solo hasta hace un tiempo logré “salir del closet”. Volví a hablar y desde entonces no he dejado de hacerlo porque hoy en día las personas quieren escuchar historias de perdón, de cómo superar la adversidad y cómo ser feliz y hacer el bien sin importar quien en algún momento te hizo mal.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Tengo muchos trabajos, desde coordinar proyectos sociales hasta un emprendimiento de joyas con un indígena desmovilizado y su comunidad. Amo de mi trabajo que es PARA personas vulnerables y que todo lo que hago es para mejorar su calidad de vida. Amo de mi trabajo que es CON personas vulnerables por múltiples razones a quienes la vida las ha puesto prueba tras prueba y que una y otra vez se levantan para demostrarse a sí mismas y a los demás de qué están hechas. Amo trabajar con personas que admiro, que respeto y de quienes aprendo siempre.

¿Cuál es tu guilty pleasure?
Comer Lucky Charms por la noche…y comerme los masmelos primero.

¿Quién te hace reír?
Río cuando tengo muchos nervios, esos justo antes de llorar del susto como cuando se mueve el avión, cuando hay examen sorpresa o cuando el jefe te pide algo que habías olvidado. Me rio con las payasadas del Chavo del Ocho y Mr. Bean y también me rio con facilidad y a carcajadas en los stand up comedy, creo que quienes arrancan su carrera de comediantes me quisieran tener entre el público. Ahh y muero de la risa con los videos en youtube de la gente que se cae o se golpea (que vergüenza decir esto).

Si tuvieras a Trump en frente, ¿qué le dirías?
Le preguntaría que si él fuera un inmigrante mexicano qué pensaría de Trump.

¿Crees que el movimiento #MeToo puede lograr un cambio en Colombia?
#MeToo no solo destapó una industria llena de importantes personajes manipuladores y abusivos, sino que permitió un espacio para que quienes se habían sentido vulneradas lo manifestaran y fueran escuchadas. Por eso, #MeToo ha logrado empoderar a mujeres en Colombia y el mundo para que hablen y no vivan solas su pesadilla pues aunque hay muchas mujeres que pasan por lo mismo, hay muchas más dispuestas a solidarizarse. No podemos permitir que el movimiento pierda momentum en Colombia, debemos seguir unidas, fortalecer nuestras redes de apoyo y dejar el miedo porque las mujeres somos fuertes y somos más.

¿Crees que vas a llegar a ver a una mujer en la presidencia de tu país?
Sí. Las mujeres en Colombia hemos demostrado que somos fuertes, inteligentes y capaces de lograr y superar con éxito los retos a los que nos enfrentamos. Estoy segura que puede haber una mujer presidente, el problema somos nosotras mismas. Nos exigimos mucho, pocas veces estamos satisfechas y muchas veces somos inseguras, esa es nuestra mayor barrera. Por eso creo que para que haya una mujer presidente no necesitamos que los hombres nos dejen el camino libre, necesitamos caminar con seguridad por el camino que ya hemos construido y no solas, sino junto a muchas otras mujeres que avancen con seguridad y convicción.

 


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