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Los malos chistes y el cuerpo ajeno

Existe esta frase cliché: "No juzgues el libro por su portada", y es irónico cómo la gente la utiliza todo el tiempo, pero no puede llevarla a la práctica.

“Qué envidia estar así de flaquita”. “¿O sea que tú puedes comer lo que quieras sin miedo a engordar?”. “Me encantaría poder estar así”.

Esos y más de comentarios/chistes he recibido durante toda mi vida. Y siendo completamente honesta, no son bienvenidos. Y es que existe una cultura alrededor del cuerpo del otro, en especial el de una mujer, que no podemos evadir: se cree que todo el mundo tiene derecho a opinar acerca de este. Que quede claro, ni porque sea flaquita o gordita tienes el derecho de opinar sobre el cuerpo ajeno.

Existe esta frase cliché, que dice: “No juzgues el libro por su portada”, y es que es irónico cómo la gente la utiliza todo el tiempo, pero no puede llevarla a la práctica. Me dirijo a ustedes para que, en verdad, adopten esta frase como suya y no juzguen el libro por su portada. Porque no por el hecho de que sea flaquita quiere decir que mis problemas sean menores al de cualquier otra persona con una fisionomía distinta a la mía.

He ido y venido de hospitales y clínicas para poder así “subir” de peso; para poder, al fin, alcanzar estos imposibles y grandes estándares que la sociedad tiene sobre mí o cualquier otra persona. Han sido cantidad de doctores, especialistas y entrenadores a los que he visto. Ha sido de verdad una pesadilla poder encajar en estos estándares. Y que quede claro que si estuviera en otra circunstancia mi opinión seguiría siendo la misma: tu opinión sobre el cuerpo ajeno no es bienvenida.

Es claro que hablo desde el otro lado de la moneda, lado que es más fácil ignorar, porque de alguna manera se cree que si estás flaca entonces estás “bien”. Pero bien para quién, para aquellxs que deciden si estoy desnutrida o no, bien para aquellxs que envidian mi fisionomía porque puedo comer “a gusto”, o bien para aquellxs que necesitan opinar sobre el cuerpo del otro porque no se atreven a cuidar del propio.

Este artículo va para todx aquel que se haya sentido inseguro por su físico, que se haya sentido agredido por la sociedad, pero sobre todo para aquel que haya sentido con demasiada ansiedad el no poder encajar con estos imposibles estándares puestos por la sociedad en la que vivimxs. No estás solx.

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