Opinión cuerpo | mujeres | Estados Unidos

¿Mi cuerpo mis reglas?

No puede entrar en discusión el derecho que las mujeres tienen sobre su cuerpo, esto se trata simplemente de que la autonomía corporal sea respetada.

Pero ¿por qué cuando digo que no, nunca es no?. De primera mano sé lo que es que ignoren cuando rechazas algo, pero esto no se trata de mí, sino de lo que a muchas nos arrebataron de la noche a la mañana.

Parece que por más que luchemos por los derechos sobre nuestros cuerpos, y las decisiones que tomemos sobre él, luchamos siempre por unos cuerpos que no son lo suficientemente propios.

Actualmente, en Estados Unidos se restringió el aborto de manera legal y el mismo mes se extendió el derecho de portar armas. ¿O sea que, por derecho, no se puede abortar porque estás matando una vida, pero puedes matar cuantas vidas quieras con una pistola? No tiene sentido. Para mí esta discusión no se trata de los “bebés”, sino de perder el derecho de poder hacer y decidir con mi cuerpo lo que yo quiera. ¿Cuántas mujeres y niñas pueden afirmar libremente la frase “Mi cuerpo me pertenece”?

NO puede entrar en discusión el derecho inherente que las mujeres tienen en cuanto a su cuerpo, el cómo lo cuiden, lo protejan o cómo lo traten. Es responsabilidad suya, no tuya. Esto se trata simplemente de que la autonomía corporal sea respetada. La falta de agencia sobre nuestro cuerpo es inmensa, pero es aún mayor las ganas que tiene la sociedad heteropatriarcal de controlar nuestras decisiones. Mi cuerpo, pero no mi decisión. La decisión tomada por la Suprema Corte en Estados Unidos impactó la vida de las mujeres porque ya no existe un umbral de protección federal sobre cómo los estados pueden regular o prohibir el aborto.

Hoy por hoy, estas mismas reglas o normas sociales discriminatorias sobre los cuerpos de las mujeres están sujetas a decisiones “propias”, que en realidad están atravesadas por terceros; ya sea su pareja, sus padres, la sociedad, sus familiares e incluso órganos legislativos como el de Estados Unidos que deciden que, ahora, una mujer no puede elegir si quiere tener hijos o no, cuándo ni cuántos.

De verdad, cómo les dije anteriormente, no se trata de los bebés; si de estos se tratara, el problema se atendería de manera distinta. Muestra de ello es que actualmente se estima que en el mundo hay alrededor de 120 millones de menores de edad viviendo en la calle. Entonces les propongo lo siguiente: si quieren de verdad proteger la vida y cuidar de esos “bebés”, ¿por qué no van y adoptan a esos 120 millones?

Cualquier persona que no controla lo que le sucede a su cuerpo no puede ser libre. Y así, nos encontramos en dónde empezamos: ¿por qué cuando digo que no, nunca es NO?

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