Opinión Desde mis ojos | mujeres | machismo

¿Mujer al volante, peligro constante?

Si bien existen diferencias anatómicas entre varón y mujer, estas no determinan el ejercicio de las capacidades anatómicas de cada uno, como manejar.

Según cifras recientes, cada año las colisiones causadas por el tránsito vial provocan la muerte de 1.3 millones de personas. Y este año, aproximadamente, 7 de cada 10 accidentes de auto fueron responsabilidad de un hombre.

Existe un patrón y los patrones funcionan para dar estructura, para construir. La sociedad mexicana se estructura y se construye a través de los patrones/roles de género, son tareas o actividades que se espera realice una persona por el género que se le atribuye: masculino-femenino.

Si bien es cierto que existen diferencias anatómicas entre varón y mujer, estas no determinan el ejercicio de las capacidades anatómicas de cada uno, pero pueden servir para justificar la jerarquizacion de los sexos.

La dicotomía masculino-femenino establece estereotipos, condicionando los papeles y limitando las potencialidades humanas de cada una de las personas. El manejar bien y con cautela no lo determina el género. Otro común denominador es que ya hemos normalizado comentarios sexistas —volviéndose estos una representación social— de forma que no solo reproducen, sino que producen; en movimiento bidireccional o ciclico entre sujeto y pensamiento.

¿Es el auto y su mundo —el automovilismo, incluido— el último reducto machista por conquistar?

El auto condensa el deseo masculino. Es símbolo de estatus y un imperativo para los hombres. Un ejemplo claro pero extremo es que en Arabia Saudita apenas hasta el 2018 las mujeres pudieron manejar de manera legal; incluso las mujeres que participaron en la lucha para la legalización fueron encarceladas y sufrieron campañas de desprestigio. El caso es que la idea del auto y todo lo que trae consigo va arraigado a un pensamiento machista, reductor.

He experimentado en múltiples ocasiones comentarios sexistas que han puesto en duda mis habilidades frente al volante. Por ejemplo, siendo completamente honesta con ustedes, no sabía cómo cambiar una llanta hasta hace unos años. Y peor tantito, a mi tierna edad no sé manejar en carretera. Y es que, creo fielmente que a los varones se les impulsa a manejar desde muy jóvenes y a las mujeres no, porque se cree que siempre habrá alguien —cónyuge, pareja— que lo haga por ella.

¿Mujer al volante, peligro constante? Si esto fuera verdad, sería irrelevante decirles que son más los hombres quienes causan accidentes a diferencia de las mujeres.

Desde niñas, se les mete a las mujeres en la cabeza que los cochecitos de juguete tampoco son para ellas. La cultura nos va moldeando. Según cifras nacionales más del 40% de la oferta indicada para las niñas, son de juguetes asociados a las tareas de cuidado. Lejos de los coches, cerca de la cocina.

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