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Emprendedores, el corazón de México

Las y los emprendedores fueron, son y serán ese órgano vital para la existencia de nuestro país, que ha pasado la última década por situaciones difíciles.

La última década ha puesto a prueba a todos y cada uno de nosotros, pues los desacuerdos entre países, la llegada de nuevos gobiernos y una pandemia derivada de un virus que jamás esperábamos han sido algunos de los grandes retos que México y el mundo ha tenido que enfrentar; analizando la situación no me cabe la menor duda de que los emprendedores fueron, son y serán ese órgano vital para la existencia de nuestro país.

¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: cuando inició ese periodo de dificultades donde la economía era inestable, el índice de desempleo incrementó, y las oportunidades eran escasas, surgió ese espíritu emprendedor mexicano dispuesto a superarse y a luchar por mantenerse en la batalla; los negocios se reinventaron, se crearon nuevas formas de llegar al cliente, el miedo quedó atrás y comenzaron a emerger nuevos negocios locales, las ventas por internet se dispararon, y el entorno de las micro, pequeñas y medianas empresas fue una base importante para la sostenibilidad económica y la creación de nuevos empleos.

Si la duda permanece, quizá las cifras puedan aclarar el panorama: un estudio sobre la Demografía de los Negocios (EDN 2021) que presentó en diciembre pasado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que, entre mayo de 2019 y julio del año pasado, abrieron 1.2 millones de unidades económicas, un dato bastante positivo e impactante dadas las circunstancias.

Incluso hubo quienes se atrevieron a dar el gran salto… Ser disruptores en los modelos de negocio que ya conocíamos, con ideas innovadoras, estructuras organizacionales modernas y una nueva visión que les permitió darnos a conocer la existencia de los que, hoy en día, se han consolidado como grandes unicornios.

En momentos como esos rondaba la misma pregunta en la mente de muchos: ¿Quién considera “una buena idea” iniciar un negocio en medio de tanta incertidumbre? El trabajo y esfuerzo de los emprendedores mexicanos se reflejaba como esos latidos que día con día bombeaban y reforzaban el corazón del país, personas valientes a quienes su coraje y determinación les permitió ver más allá de los problemas, abriéndose paso y comenzando lo que parecía imposible: arrancar un negocio. Ante un océano de dudas e inseguridad se vislumbraba la llegada de una ola de mipymes que serían parte de la base económica que mantendría y cimentaría un nuevo futuro.

Es un hecho que ciertos sectores como lo son el e-commerce, las telecomunicaciones, el servicio delivery, la creación de contenido, las Fintech, resultaron más beneficiados que otros, pero también existen algunos factores clave que los negocios que se subieron a la ola tuvieron que adoptar de manera general para lograr superarse y que, definitivamente, serán necesarios para aquellos que estén por llegar: innovación y dinamismo en sus ideas y cultura organizacional; adaptabilidad para garantizar estabilidad a través del tiempo y una resiliencia empresarial constante.

No obstante, el ámbito legal administrativo influye de manera importante en el nacimiento y vida de estos negocios, pues el marco regulatorio puede resultar complicado, sobre todo si consideramos que se trata de emprendedores que apenas comienzan a sumergirse en este mundo empresarial. Trámites como licencias y avisos de funcionamiento, permisos de construcción, factibilidad de giro, protección civil, uso de suelo, entre muchos otros, serán necesarios para una correcta operación; sin embargo, el primer acercamiento ante las autoridades competentes suele ser difícil.

La asesoría y acompañamiento de profesionales siempre será viable y podrá proporcionar resultados óptimos y eficientes; aunado a esto, también es necesario contar con una mejora en los procesos regulatorios por parte del Estado, disminuyendo la burocracia y ofreciendo nuevas opciones de fácil acceso para las y los ciudadanos, como ventanillas únicas de atención electrónicas, sistemas de apertura rápida de pymes, áreas de atención con información actualizada y unificada, entre otras.

El mexicano no tiene miedo, pues ha descubierto que las eventualidades negativas no implican un obstáculo para adentrarse al mundo empresarial, mientras se tenga una idea que pueda impactar en el sector, que resuelva necesidades, que pueda generar empleos y que represente estabilidad personal y superación profesional, entonces lo tiene todo para emprender.

Mientras que a nosotros como sociedad, como consumidores, amigos, familiares o incluso empresarios, nos queda la importante tarea de apoyarlos, de fomentar su crecimiento y de valorar el gran esfuerzo que han hecho, así como aquel de los que nacerán en un tiempo, pues las adversidades no terminan, y si la crisis que los expertos prevén para los próximos años invade al país como un virus… solo un corazón con espíritu emprendedor fuerte nos volverá más poderosos e invencibles.

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