Opinión empresa | ética | trabajo

La ética en la empresa

Una empresa es uno de los principales espacios donde el ser humano pasa su tiempo, donde convive y se desarrolla como persona en todos los aspectos.

Dentro de la historia del hombre y su desarrollo dentro de la sociedad, como individuo y como miembro de una comunidad, el ser humano ha ido enfrentándose a problemas de todo tipo para sobrevivir, pero también para convivir en una comunidad. Desde los inicios, el hombre ha tenido que utilizar su ingenio para poder coexistir en sociedad.

Desde los primeros descubrimientos y avances tecnológicos, desafortunadamente también ha estado presente el problema de utilizar al hombre como un medio para conseguir aquello que se desea, por medio de la explotación, trabajos forzados, opresión, o simplemente verlo como un medio de consumo.

En un mundo global y corporativo, como en el que vivimos hoy en día, se hace presente la relevancia de darle un papel protagonista a la ética empresarial dentro del margen de actuación de los negocios.

Podemos considerar a una empresa como una comunidad de personas que lleva adelante un negocio, por ello cada decisión no solamente afecta a un objetivo del Plan Estratégico o los KPI’s de la organización, al final esos resultados afectarán de una u otra manera a los integrantes de la empresa y, en consecuencia, a la sociedad en general.

Ahora el lugar de trabajo es uno de los principales espacios donde el ser humano pasa su tiempo, donde convive y se desarrolla como persona en todos los aspectos, no solamente en la parte profesional. Muchos de los empleados buscan un lugar con una buena y agradable cultura organizacional, y eso se logra gracias a una buena ética empresarial. No solamente conlleva beneficios legales, sino que también atrae una mejor imagen pública hacia los clientes y proveedores, así como un ambiente cordial de trabajo. Es esencial en una empresa que busque crear y transmitir valores desde la dirección y hacia los demás niveles de la organización, plasmar en el centro de su misión, un conjunto de principios y normas para ser vividos y adoptados como filosofía de la empresa.

Una forma garantizar la vivencia de la ética dentro de la empresa es contar con una Código de Ética, el cual es una herramienta que permite a la empresa crear un ambiente de trabajo donde se promueva respeto, transparencia e integridad.

Un código de ética empresarial debe contar con los valores principales de la empresa, los cuales deben ser aplicados por todos sus integrantes, sin importar su posición, lo cual también te habla de la identidad y compromiso de la Sociedad. No solamente busca que la empresa opere dentro de la legalidad, también busca generar un valor agregado a la marca, gracias a la confianza ganada con los empleados, clientes y proveedores.

En este mismo sentido un Código de Ética empresarial también debe indicar los mecanismos para reportar cualquier comportamiento o acciones que no se apeguen al Código de Ética o a los principios corporativos. Ayudando así a conocer cómo se debe actuar, ya sean trabajadores, cargos intermedios o directivos, y contribuyendo a que los altos mandos actúen con imparcialidad ante las diferentes situaciones, al estar regulado el procedimiento a seguir.

En ciertos momentos específicos en la vida corporativa, así como en situaciones complicadas, atender a lo establecido en el Código de Ética puede ayudar a tomar decisiones más acertadas y a minimizar los riesgos.

Algunos de los principales valores que se deben promover en un Código de Ética empresarial deberían de ser:

  • Justicia: buscar la distribución equitativa de los derechos y obligaciones, así como de los beneficios y cargas. Es importante el trato equitativo a todas las personas en el ámbito empresarial, tanto a los trabajadores como a los clientes.
  • Respeto: dar un trato acorde al reconocimiento de la dignidad humana tanto a empleados, clientes, proveedores y hasta competidores;
  • Integridad: actuar con coherencia entre nuestras acciones, con lo que se piensa y se profesa como empresa.
  • Honestidad: ser transparente en todas las acciones y comunicaciones. Tanto los clientes, como cualquier consumidor, se aprecia la apertura en un negocio, ya que así se proporciona confianza en la información y en la operación de una empresa.
  • Responsabilidad social: implica integrar el respeto por la persona, los valores, la sociedad y el medioambiente con la gestión de los negocios, independientemente del sector al que pertenece.

Conducirse con ética en el ámbito empresarial no solamente es un ideal, es un valor aspiracional para cualquier empresa seria que busque crecer, desarrollarse y crear un impacto positivo en el mercado y en la sociedad a todos los niveles.

La vida privada, la vida profesional, económica, y demás, son realidades igualmente morales. Vale la pena inculcar dichos valores en la esfera profesional y empresarial. Inculcar los valores en la familia corporativa, así como se hace en la familia en el hogar.

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