¿En qué terminó lo de Khashoggi?


El mundo entero se conmocionó hace unas semanas con la desaparición y asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi. Que si lo mataron, que si fue accidental, que si Arabia Saudita se va a salir con la suya… entre tantos ires y venires, es posible que hayas quedado medio perdido con esta historia. Por esto te hicimos este pequeño recap, que te ayudará a entender el inmenso poder que tiene Arabia Saudita en la escena internacional.

El todopoderoso

A diferencia de países con regímenes presidenciales o parlamentarios, Arabia Saudita es una monarquía absoluta donde todo el poder está en manos del rey. Ese rey es Salmán Bin Abdulaziz, quien desde 2009 empezó a delegarle muchísimas cosas a su hijo, el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán. Poco a poco el príncipe fue ganando más funciones en el reino, de Ministro de Defensa para arriba, y todo esto le sirvió para llevar a cabo sus planes. ¿Planes? Modernizar al reino y diversificar su economía para hacerla menos dependiente del petróleo. Claro, todo esto con un presupuesto astronómicamente grande, pues finalmente estamos hablando ¡del país que más produce petróleo en el mundo!

El lado oscuro

Mientras gran parte de Occidente aplaude los planes del príncipe, y Estados Unidos (alias su bff) fortalece sus lazos para seguir haciendo grandes negocios, se han presentado varias situaciones preocupantes. En 2017 el príncipe mandó a arrestar a 20 religiosos, activistas e intelectuales que habían criticado sus nuevas políticas. Al mismo tiempo, fue responsable del aumento de la intervención saudí en la guerra de Yemen (esa que tiene al país al borde de una hambruna) y de la ruptura de relaciones con Qatar y Canadá. Pero el incidente más fuerte fue el secuestro del primer ministro libanés Saad Hariri a quien intimidaron y obligaron a renunciar por televisión. El príncipe buscaba sacudir el poder en Medio Oriente y quitarle poder a Hezbolá, el grupo político militar que Irán apoya y se dice que la liberación solo se produjo gracias a la intervención del presidente francés Emmanuel Macron. Lo más grave es que nunca hubo ningún castigo y todo siguió funcionando como si nada.

Un crítico que no se quedó callado

El periodista saudí Jamal Khashoggi fue comentarista político y trabajó en los principales medios de comunicación de Arabia Saudita. Incluso fue asesor de altos funcionarios del Gobierno, hasta que Mohamed bin Salmán se convirtió en príncipe heredero en 2017. Ahí empezaron los problemas porque Khashoggi criticó algunas de sus medidas: el gasto que hizo en enormes construcciones, el encarcelamiento de otros periodistas y sus decisiones políticas en Medio Oriente. Al final de ese año, el periodista se exilió en Estados Unidos para empezar a publicar artículos en The Washington Post, donde exigía libertad de expresión y acceso a la información en el mundo árabe. Esta fue la última columna que escribió.

La desaparición

El 2 de octubre el periodista entró al consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, para tramitar un permiso para volver a casarse y nunca volvió a salir. Lo primero que dijo Arabia Saudita fue que Khashoggi salió caminando del consulado. Pero Turquía llevó a cabo su propia investigación y el 6 de octubre dijo que el periodista fue asesinado minutos después de entrar al consulado por un grupo de 15 hombres saudíes, entre ellos algunos miembros de las fuerzas de inteligencia de Arabia Saudita y personas cercanas al príncipe. Ahí creció presión internacional y Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia le exigieron al Gobierno saudí una explicación. Aquí la cronología completa de los hechos.

El trágico final

El 19 de octubre, más de dos semanas después de la desaparición, Arabia Saudita finalmente confirmó que el periodista fue asesinado en una pelea que acabó mal en su consulado. En su versión, sostiene que las autoridades saudíes solo querían convencer a Khashoggi de regresar al país y que la cosa se les salió de las manos. Además, dijo que el príncipe no sabía nada de eso y que los responsables pagarían por sus errores. Después, despidió a varios funcionarios esperando que el incidente quedara ahí. ¡Pero no! Esta vez la comunidad internacional no parece dispuesta a quedarse callada.

Lo último 

Turquía y otros países siguen soltando evidencias de sus propias investigaciones, y aunque Arabia Saudita ya condenó a pena de muerte a los supuestos responsables (una estrategia para proteger al príncipe), el 16 de noviembre la CIA (esa agencia de inteligencia de Estados Unidos) señaló al príncipe heredero de Arabia Saudita como responsable de la muerte del periodista. Al parecer, Donald Trump no le hizo nadita de caso a la agencia y el 20 de noviembre el presidente estadounidense sacó un comunicado explicando lo importante que es su relación con Arabia Saudita y aclarando que el príncipe ya le dijo, varias veces, que él no mandó a matar a Khashoggi.

Vía: The New York Times, El País y Business Insider

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