Bienvenido, Emilio Lozoya


Después de meses de trámites y acusaciones de aquí para allá, finalmente llegó a México el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin para ser juzgado. Como seguro que habrá mucho del tema, te preparamos esta guía para que te vuelvas todo un fiscal anticorrupción.

 

 

Primero lo primero… ¿Quién es Emilio Lozoya Austin?

No creas que es un novato en la política porque, de hecho, su familia siempre ha estado metida en el tema, particularmente en el PRI. Su abuelo fue gobernador de Chihuahua y su papá, Emilio Lozoya Thalmann, fue secretario de Energía en las épocas de Salinas de Gortari y al puro estilo «de tal palo tal astilla», Emilio jr. siguió los pasos de la familia. ¿Qué tanto? Fue el encargado de los asuntos internacionales durante la campaña de Enrique Peña Nieto a la Presidencia y en cuanto Peña ganó, Emilio fue nombrado director de Pemex, cargo que ocupó desde el 2012 hasta el 2016.

 

¿De qué lo acusan?

El exCEO de Pemex tiene dos órdenes de aprehensión en su contra, que son el motivo por el cual México le pidió a España su extradición. La primera, es por lavado de dinero, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita, los cuales cometió, supuestamente, al recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht por más de 9 millones de dólares, a cambio de darle contratos a esa empresa para construir obras públicas en México. La segunda orden de aprehensión también es por recibir sobornos pero esta vez de la empresa Altos Hornos de México, por un total de 3.4 millones de dólares. Por esto, lo acusan de lavado de dinero. 

 

Y toda la lana paró en…

Al parecer, con el dinero que recibió de los sobornos, Emilio Lozoya se compró dos residencias en zonas súper fifí de la Ciudad de México y de Ixtapa-Zihuatanejo, Guerrero. Y para despistar al enemigo, usó a su mamá y su esposa como prestanombres para comprar esas casas. Hasta ahora, ambas han tenido que enfrentar a la justicia.

 

A todo esto, ¿cómo lo atraparon?

Desde el fin del sexenio pasado, las cosas ya pintaban mal por los escándalos de Odebrecht en toda América Latina y como la Unidad de Inteligencia Financiera ya le andaba pisando los talones, Emilio Lozoya se fue del país. ¿En dónde paró? El exdirector de Pemex fue encontrado en La Zagaleta, un lujosísimo fraccionamiento en Málaga, en el sur de España. Ahí fue detenido en febrero de este año, portando identificaciones mexicanas falsas y desde entonces, estuvo preso en una cárcel por Madrid, hasta el 16 de julio del 2020, cuando fue extraditado a México.

 

La extradición

La Fiscalía General de la República (FGR) mandó uno de sus aviones a España para recoger a Emilio. Así que, ya con todos los trámites hechos y derechos, el vuelo despegó del aeropuerto Madrid-Barajas con rumbo a la Ciudad de México. Pero eso sí, antes tuvo que hacer una breve escala en Canadá para finalmente aterrizar en el aeropuerto de la CDMX en las primeras horas del viernes 17 de julio. 

 

¿Y luego? 

Según los protocolos de las autoridades mexicanas, una vez en territorio mexicano, un médico de la FGR revisará que esté bien de salud y luego luego se irá para el Reclusorio Norte, donde tendrá una primera audiencia con un juez, quien le comunicará los delitos que se le imputan y escuchará a su defensa. Cuando se cumpla esto, el juez decidirá si impone una medida cautelar para que Lozoya Austin enfrente su proceso desde la cárcel. 

 

Pero no te sientas tan mal por él…

Porque si el juez decide dejarlo en el Reclusorio Norte, tendrá como vecinos de celda a sus viejos compañeros en el PRI. ¿Ehh? En ese mismo penal, están enfrentando su proceso legal el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte y Juan Collado, el abogado consentido de la cúpula priista. 

 

¿Hay manera de que Lozoya libre la cárcel?

De hecho sí, porque la ley mexicana establece un “criterio de oportunidad”. En otras palabras, si Emilio logra llegar a un acuerdo con la Fiscalía y colabora dando información sobre casos de corrupción más grandes o que involucren a políticos de mayor jerarquía, Lozoya podría tener un juicio más corto, una reducción de su pena o hasta salir libre. ¿Quiénes son de mayor jerarquía? Como el exfuncionario tenía un puestazo, más arriba que él solo queda el exsecretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray y el mismísimo expresi, don Enrique Peña Nieto.

 

¿Solo los acusa y así nada más queda libre?

Obvio no, para que eso pase, tiene que presentar pruebas que involucren a los funcionarios de mayor nivel, además de que tendría que dar bienes y dinero que puedan compensar lo que se robó. ¿Y tiene pruebas? Al parecer sí, porque hay rumores de que Emilio ya le avisó a las autoridades que tiene 18 horas de grabaciones donde se comprueba el pago de sobornos a legisladores de la oposición para que aprobaran la reforma energética el sexenio pasado.

 

 

Vía: El País, The New York Times, Animal Político, El Financiero, Noticieros Televisa.




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