¿Andas perdidísimo con el golpe de Estado en Myanmar?


Seguramente tuviste que suspender tu puente vacacional para investigar a fondo qué estaba pasando en Myanmar después de que el Ejército diera un golpe de Estado y arrestara a las principales figuras civiles de la política del país. Peeeero… por si acaso ni pelaste la noticia y tienes un montón de dudas sobre la situación en el país asiático, aquí te dejamos una guía para que entiendas al cien todo lo que está pasando por aquellas lejanas tierras. 

 

Primero lo primero…

¿Qué onda con Myanmar? Por si no sabías, la República de la Unión de Myanmar es un país ubicado en el sudeste asiático que tiene fronteras con Tailandia, Laos, India, Bangladesh y China. Es un país de 56 millones de habitantes, de los cuales cerca del 68% son de etnia bamar y con una enorme mayoría de población budista, aunque eso sí, hay muchísimas minorías étnicas y una importante diversidad religiosa, que históricamente ha sido oprimida. Chance reconozcas más al país por su antiguo nombre: Birmania. El tema es que en 1989, el Ejército lo cambió por Myanmar para enterrar de una buena vez la herencia colonial británica.

 

¿Entonces fue colonia del Reino Unido?

Sip, durante gran parte del siglo XIX, lo que hoy conocemos como Myanmar estuvo ocupado por las fuerzas británicas y no fue hasta 1948 cuando a Londres no le quedó de otra más que aceptar la independencia del país, que nació con muchísimos problemas políticos y económicos, así como varias luchas entre las distintas etnias que habitan el territorio. 

 

Desde esas fechas…

Inició la Guerra Civil en el país, que ya ha batido todos los récords mundiales al ser el conflicto interno más longevo del planeta. La guerra inició después de la declaración de independencia tras el levantamiento de una insurgencia comunista y distintas rebeliones étnicas que básicamente pedían mantener su autonomía. El conflicto armado continúa hasta hoy en día y lamentablemente no hay señales de que vaya a terminar pronto. 

 

Para poner “estabilidad”…

Las Fuerzas Armadas, también conocidas como Tatmadaw, fueron tomando cada vez más poder en el país y aunque hubo un breve periodo en el que un gobierno civil estuvo a cargo, en 1962 el Tatmadaw dio un golpe de Estado que acabó por instaurar un régimen militar que gobernó Birmania durante más de cinco décadas. En aquel entonces, se estableció una Junta Militar, se prohibieron todos los partidos políticos, se disolvió el Parlamento y se estableció la “vía birmana hacia el socialismo” como la ideología que iba a regir en toditito el país.

 

¿Y la gente estaba conforme con eso? 

Para nada. El modelo económico por el que habían optado los militares no funcionó ni un poquito y en 1987 estalló una crisis económica marca acme que hizo enojar a más de un, al punto que un año después ocurrieron las mayores manifestaciones sociales de la historia reciente del país, lideradas por Aung San Suu Kyi y que se bautizaron como “Levantamiento 8888”, el cual fue brutalmente reprimido por los soldados. 

 

¿Quién es Aung San Suu Kyi?

La política de 75 años es hija de U Aung San,  un histórico líder de la independencia birmana. Por aquel levantamiento 8888, fue sentenciada a un arresto domiciliario bajo el que estuvo durante 20 años. A pesar de su detención, logró guiar a su partido, la Liga Nacional por la Democracia (NLD) a una enorme victoria electoral en 1990, la cual obviamente el Tatmadaw no reconoció. A pesar de eso, en 1991 Suu Kyi fue premiada con el Nóbel de la Paz. 

 

Pero desde ahí la cosa cambió…

El Tatmadaw se dio cuenta que la estaba regando gacho, así que anunció una serie de reformas a partir de la década de los noventas para llevar a Myanmar a una “democracia disciplinada”, cosa que en realidad no sucedió y el país siguió estando otros 20 años bajo control militar. Lo que sí cambió fue el modelo económico, porque la Junta Militar optó por políticas mucho más abiertas, haciendo que muchos países occidentales fueran levantando poco a poco las sanciones contra Myanmar. 

 

Como las cosas no mejoraron mucho…

Las Fuerzas Armadas se comprometieron en 2004 a redactar una nueva Constitución que fuera mucho más democrática. ¿La bronca? Solo los militares se encargaron de escribir la nueva ley, así que establecieron que el Ejército tendría el control del 25% de los asientos del Parlamento y se quedaría con el control de los ministerios del Interior, Defensa y Asuntos Fronterizos. Sí, en otras palabras se quedaron controlando toda la seguridad del país. La Constitución entró en vigor en 2008 y dos años después se celebraron elecciones, pero como no fueron muy democráticas que digamos, el Partido para la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (psst. el partido del Ejército) obtuvo una aplastante victoria. 

 

Y finalmente…

Poco tiempo después de las elecciones del 2010,  Aung San Suu Kyi fue liberada y recuperó todos sus derechos políticos. Así que, en las siguientes votaciones del 2015, La Dama, como se le conoce en su país, obtuvo la victoria con su partido. ¿El detallito? Ella no pudo ser presidenta de Myanmar porque la Constitución redactada por el Tatmadaw impide que una persona ocupe el puesto si tiene familiares directos extranjeros y como su esposo e hijos son británicos, se le tuvo que crear el puesto de Consejera de Estado, con el que gobernaba de facto. 

 

No todo lo que brilla es oro.

Al menos así parece ser con el premio Nóbel de la Paz que tiene Suu Kyi porque su prestigio internacional ha caído en picada desde que llegó al poder debido a su cercanía con el Ejército y a su participación en el genocidio que el Tatmadaw lleva años cometiendo contra la minoría musulmana rohinyá, que habita el estado de Rakhine. De hecho, la política defendió ante un tribunal a los militares que han perpetrado este crimen, argumentando que se trata de la respuesta del Ejército a un “conflicto interno armado”. 

 

¿Ya no te acuerdas de los rohinyá? 

Como parte de la guerra civil que afecta al país desde principios de la década de los cincuentas, el Ejército ha llevado a cabo muchísimas acciones violentas contra la etnia musulmana, a la que el gobierno considera inmigrante ilegal de Bangladesh y no les reconoce su nacionalidad. Pero en los últimos años, con el aumento de un nacionalismo budista entre los habitantes, se han perpetrado muchísimos asesinatos, violaciones, quema de aldeas y demás terribles acciones. Para que te des una idea, entre agosto y diciembre de 2017, más de 700,000 rohinyás tuvieron que huir de Myanmar y en 2018 la ONU consideró que la situación es una “limpieza étnica y posible genocidio”. 

 

Pero volvamos al golpe de Estado… 

Las broncas empezaron con las elecciones de noviembre del año pasado, en las que la Liga por la Democracia (NLD) ganó 396 de los 476 asientos en el Parlamento. Sin embargo, el Partido para la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (USDP) dijo que todo fue un mega fraude electoral, a pesar de que observadores internacionales y la Comisión Electoral rechazaron todas las acusaciones. Pero respaldados por un artículo de la dichosa Constitución del 2008 que autoriza a las Fuerzas Armadas a hacerse del poder si consideran que está en “grave peligro” la unidad de la nación o una amenaza a la soberanía nacional.

 

Así que, sin tocarse el corazón…

 Durante la madrugada del lunes 1 de febrero, el Ejército dio un golpe de Estado y detuvo al presidente, Win Myint, a muchísimos miembros del NLD y a la propia Aung San Suu Kyi. El golpe se dio el día en que el nuevo Parlamento tomaría protesta para un periodo de cinco años, oficializando así las elecciones de noviembre y poniendo oídos sordos a las acusaciones de fraude que presentó el USDP. 

 

¿Quién está en el cargo?

Por ley, el vicepresidente Myint Swe tomó el cargo pero luego luego le encargó el changarro al general Min Aung Hlaing, el jefe del Estado Mayor. Y digamos que este personaje es toda una fichita porque ha recibido varias sanciones de Estados Unidos y la ONU lo considera parte del intento de genocidio contra los rohinyás. Por lo pronto, Hlaing ya decretó el estado de emergencia durante un año, hasta que se celebren nuevas elecciones. 

 

¿Y habrá nuevas elecciones?

Esa es la pregunta del millón y muchos especialistas tienen miedo de que se instaure de nueva cuenta un régimen militar que gobierne el país durante años. Lo que es un hecho es que la democracia en Myanmar pende de un hilo y los derechos humanos de minorías étnicas como los rohinyá están en más riesgo que nunca. Por lo pronto, muchísimos países ya han condenado el golpe de Estado y hasta China, un aliado histórico del Tatmadaw, ha pedido a las partes llegar a un acuerdo respetando la ley. Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU acordó tener una sesión de emergencia hoy 2 de febrero para discutir la situación. 

Vía: Washington Post, Foreign Affairs, BBC, El País, The Guardian, Revista 5W, El Orden Mundial y Brookings Institute.    




Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password