Se nos viene la consultation


El próximo domingo 1 de agosto más de 93 millones de mexicanas y mexicanos estamos convocados para buscar nuestra casilla y participar en la primera consulta popular que se hace en México con todas las de la ley. Aunque se ha dicho que la consulta es para juzgar a expresidentes, las cosas no son así y, de hecho, el tema es mucho más complejo e importante. Para que no te vayas con la finta, aquí te dejamos una guía para que entiendas al cien lo que se votará el domingo. 

 

Primero lo primero

Aunque no es la primera vez que escuchamos de las famosísimas consultas populares, en realidad el instrumento es bastante nuevo. No fue hasta el 2019, cuando el Congreso logró ponerse de acuerdo y aprobó una reforma constitucional que permitió la creación de la Ley Nacional de Consultas Populares, la cual establece los pasos a seguir para convocar a un referéndum de este tipo. Entre los puntos más importantes, la ley establece que una consulta popular se puede invocar de tres maneras: 

 

  1. Cuando el presidente de la República la propone.
  2. Cuando el 33% de los integrantes de la Cámara de Diputados o la Cámara de Senadores se pongan de acuerdo y lo soliciten.
  3. Cuando se logre recabar el 2% de las firmas de los ciudadanos que componen el Padrón Electoral. En otras palabras, si poquito más de 1.8 millones de mexicanos está de acuerdo con la idea. 

 

Si no se consigue alguno de estos requisitos, llueva, truene o relampaguee no habrá consulta. 

 

¿Y entonces qué fuiste a hacer en la consulta del aeropuerto?

Digamos que ese fue más un ejercicio cívico que un mecanismo legal de participación democrática. De hecho, ni la consulta para la cancelación del aeropuerto de Texcoco, ni el Tren Maya, ni la termoeléctrica de Huexca y mucho menos la cervecera de Constellation Brands fueron consultas constitucionales. En realidad se trató de un experimento que armó el gobierno del presidente López Obrador para conocer la opinión de la gente en temas específicos, pero el resultado de estas consultas no era legalmente vinculante. 

 

Pero regresando a la consulta del domingo…

Esta si es legal al 100% y hasta la está organizando el INE. ¿De qué va? Como meme de expectativa/realidad, la consulta popular 2021 tuvo muchísimos cambios desde su idea original. En un inicio, el presidente López Obrador quiso armar una consulta popular para enjuiciar a los cinco presidentes que lo antecedieron. 

 

¿Cuál de los tres caminitos usó el presi?

Como él siempre dijo que no quería enjuiciar a los presidentes anteriores, Andrés Manuel López Obrador le sugirió sutilmente a sus seguidores que salieran a la calle a juntar firmas. Como Ejército de Dumbledore, los militantes de la 4T recabaron las firmas suficientes para presentar la solicitud de consulta pública ante el INE, quien puso manos a la obra para verificar que las firmas fueran legales. En eso andaba cuando al presidente le ganó su desconfianza ante el INE y se adelantó, así que le mandó la pregunta directamente a la Suprema Corte. 

 

¿Cuál era esa pregunta? 

Aquí te va, sin cambiarle ni una coma: “¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sanciones, la presunta comisión de delitos por parte de los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieta antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”

 

¿Qué le dijo la Suprema Corte?

Básicamente que le bajara dos rayitas porque la ley en México no se puede aplicar solamente a una persona con nombre y apellido. Además, a grandes rasgos, los ministros de la Corte dijeron que las tareas de los ministerios públicos y los jueces no pueden ser sometidas a consulta. Pero… los ministros estuvieron de acuerdo en que a este país le urge poner sus barbas a remojar, así que le cambiaron todo el sentido a la pregunta y mandaron una propuesta final, que es la que votaremos el domingo. 

 

¿Cómo quedó la pregunta?

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia de las posibles víctimas?”. Ni nos digas, ya sabemos que está más enredada que tus audífonos. Hasta The Economist dijo que la pregunta adoptada por la Suprema Corte no se le hubiera ocurrido ni al mismísimo Cantinflas. Pero bueno, hagamos el intento e intentemos entenderla por partes. 

 

¿Decisiones políticas tomadas en los años pasados?

Así es, la pregunta que aparecerá en la boleta el domingo habla de “años pasados” y no de “gobiernos pasados”. Es por eso que acciones tomadas durante el gobierno de López Obrador también pueden ser investigadas para esclarecer si hubo algún exceso o irregularidad. Además, la Suprema Corte eliminó los nombres de los expresidentes y los cambió por “actores políticos”, por lo que todos los funcionarios de los tres niveles de gobierno y los tres poderes de la Unión podrán ser investigados. 

 

¿Entonces cuál es la idea de la consulta?

El objetivo final es preguntarle a la ciudadanía si quiere que se activen mecanismos extraordinarios de justicia para aclarar qué ha estado pasando en México en los últimos años con esta insoportable crisis de derechos humanos y buscar que se abran nuevas oportunidades para castigar a los responsables. La pregunta es ambigua, eso ni dudarlo, pero el ministro presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, dijo que la idea que tuvieron los magistrados es que con la consulta popular se puedan activar mecanismos de justicia transicional como Comisiones de la Verdad y Mecanismos Internacionales contra la Impunidad en México. 

 

¿Qué es eso de la justicia transicional? 

En países que están saliendo de conflictos y en donde es imposible juzgar cada caso, se pone en práctica la llamada justicia transicional, que busca hacer frente a fenómenos de macrocriminalidad. Los componentes de este tipo de justicia son: 

  • Verdad → Mediante investigaciones profundas, testimonios y recopilaciones, se busca entender qué pasó en los años de violencia. Ponerle nombre y apellido a los culpables, entender las dinámicas y cuantificar a las víctimas. 
  • Justicia → Abrir acusaciones penales contra los responsables. 
  • Reparación → Compensar a las víctimas sobrevivientes y a los familiares de las víctimas por lo ocurrido. 
  • Garantías de no repetición → El Estado deberá tomar las acciones necesarias para que la macrocriminalidad que se vivió no se vuelva a repetir. 
  • Memoria → Instalar antimonumentos, monumentos, museos, libros y demás muestras tangibles que le permitan a nuevas generaciones conocer a profundidad lo que pasó y nunca olvidarlo. ¿Te acuerdas de esa que dice que un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla?

 

¿El resultado de la consulta es obligatorio?

Ahí viene el gran tema. Para que los resultados de una consulta popular sean vinculantes (psst. que las autoridades estén obligadas a acatar el resultado y poner en marcha las acciones) tiene que votar más del 40% del padrón electoral. Para muchos expertos esto está en chino porque se necesitaría que más de 37 millones de personas salgan el domingo a las mesas de votación. 

 

Y ahí es donde está el problema…

Porque el Instituto Nacional Electoral no es un cajero automático. Obviamente, organizar la Consulta Popular cuesta mucho dinero, el cual tiene que salir del presupuesto del INE. Como el Instituto ya tenía planeado usar su presupuesto para otras cosas, le pidió al Congreso que le soltaran una lanita extra. ¿Y qué crees? Morena se opuso a darle más recursos así que solo se instalará un tercio de las casillas que se instalaron en la pasada elección del 6 de junio, lo que alcanzó con los 528 millones de pesos que se destinaron para hacer este ejercicio. 

 

Recapitulando…

Es importante que te quede clarísimo que esta consulta popular NO es para enjuiciar a expresidentes. El tema central de la consulta es acompañar a las víctimas en su dolor y exigencia de justicia, algo que va mucho más allá que grillas políticas de este partido o el otro. 

 

¿Qué dicen las víctimas sobre la consulta?

La gran mayoría está súper en contra de que Morena y sus aliados la estén usando para decir que buscan encarcelar expresidentes, así como también rechazan tajantemente la idea de la oposición de que esta consulta solo es un capricho más del presi. Organizaciones como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Consejo Nacional Indígena o el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez han llamado a participar en la consulta con el único objetivo de exigirle al Estado mexicano que de una buena vez se deje de tonterías y resuelva la crisis social que vive nuestro país desde hace más de 15 años. 

 

De hecho…

Cuando se empezó a hablar de hacer una posible encuesta, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad le pidió a López Obrador que mandará la “pregunta correcta” para realizar la consulta. La pregunta que el colectivo encabezado por Javier Sicilia propuso fue: “¿Está usted de acuerdo con que el presidente de la República active los mecanismos necesarios, dentro de sus facultades, para que con ayuda de la ONU se investigue y juzgue a los responsables de los crímenes atroces perpetrados contra el pueblo de México, a la par de la creación de una gran Comisión de la Verdad?”. 

 

¿La gran conclusión?

Si ya decidiste que vas a participar, puedes ubicar tu casilla en ubicatumesa.ine.mx o llamar al INETEL. Pero lo más importante de todo es que, más allá del resultado que salga el domingo, nunca nos cansemos de exigir justicia porque un país con más de 300,000 asesinados, 80,000 desaparecidos y más de 4,000 fosas comunes en todo el país no puede tolerar una sociedad indiferente ni un gobierno de puro circo y simulación.  

 

Vía: Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Instituto Mexicano para la Competitividad, Enlace Zapatista, Aristegui Noticias, LatinUs, Congreso Nacional IndígenaEl Economista, ForbesNew York Times, El Financiero, The Washington Post, El País, Animal Político, Jacobo Dayán y Expansión

 




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