Opinión Lentes Púrpura | prostitución | sistema prostitucional

Abolición del sistema prostitucional

La prostitución es más que un "servicio sexual", es machismo, esclavitud, misoginia, violencia, feminicidios y violaciones.

“Abolir la prostitución es deslegitimar esta práctica a través de todos los medios posibles, y la ley es la principal herramienta”

- Amelia Tiganus

Para Kajsa Ekis Ekman, la prostitución, mal llamado “trabajo sexual”, es una ideología que sostiene que el cuerpo de las mujeres existe únicamente para la satisfacción y deseo de otros. En general, hablamos de los sistemas patriarcales en que vivimos, que han vuelto de la explotación sexual un sistema legítimo, que sin necesidad de estar regulado está aprobado y más que normalizado. Distintas académicas le han denominado “sistema prostitucional” al conjunto estructurado de actores e intereses que han institucionalizado la subordinación de las mujeres y su disponibilidad para los hombres.

En España, a finales del 2018, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) presentó una iniciativa que promueve la abolición de la prostitución y trata de personas con fines de explotación sexual. Además, colocan al frente la atención integral a las víctimas desde un enfoque de derechos humanos y con perspectiva de género, así como la garantía de alternativas a las mismas. Me parece que esta última es fundamental para la abolición de la tan tormentosa práctica, debido a que algunos de los factores determinantes que condenan a mujeres e infantes a la prostitución son la situación económica y migratoria, el turismo sexual, la feminización de la pobreza, la transformación de las economías de mercado y la falta de oportunidades educativas.

Por lo mismo, si se pretende erradicar un sistema que de alguna forma se ha mantenido vigente en la percepción de las personas como un trabajo, es fundamental tener las herramientas necesarias para ofrecer oportunidades a todas aquellas que han sido víctimas de la explotación sexual, en el saber que estas no serán abandonadas y echadas a su suerte tras eliminar el yugo que las ha “sostenido”.

Sin embargo, los últimos días hemos podido leer y observar en las noticias, que se han suscitado distintas manifestaciones, ya que la iniciativa del PSOE busca castigar con cárcel a consumidores (puteros), dueños de clubes sexuales o proxenetas, y claramente esto no les parece a quienes se benefician de la práctica. Un ejemplo de quienes se oponen a la iniciativa es Susana Pastor, quien menciona lo siguiente:

“Pedimos al Partido Socialista Obrero Español que retire la proposición de ley que supone de facto la abolición de la prostitución y nos condena a todas a la clandestinidad”.

En principio, las palabras de Susana emiten cierta culpa para quienes votamos por la abolición, sin embargo, cuando indagamos quién es Susana nos percatamos que es dueña de un apartamento en Valencia en el que suele rentar las habitaciones a mujeres para ofrecer “servicios sexuales”. Parece chiste pero es real, hay personas que tienen la audacia de exigir que se respete la prostitución como un trabajo porque si no les afectaría fuertemente, pues claro, Susana desea darse el lujo de seguir ganando dinero a costa de la explotación sexual de mujeres e infantes.

Además, me parece increíble que mujeres que se hacen llamar feministas piensen y “luchen” por la regulación de una práctica que condena a cientos de miles de mujeres al deseo sexual de otros. Pasan sus días manteniendo un discurso que hasta suena forzado en cuanto a la inclusión y respeto de personas, ustedes piensan que ese camino les da libertad a las mujeres de ejercer la prostitución y tener absoluto control de la situación; déjenme decirles que lo único que están haciendo es luchar por la libertad de millones de hombres de abusar sexualmente de mujeres e infantes sin tener ninguna consecuencia. ¿De verdad no ven una estructura, ni sistema de dominación en la prostitución? La prostitución es el mayor privilegio masculino.

La prostitución es más que un “servicio sexual”, es machismo, esclavitud, misoginia, violencia, feminicidios y violaciones, donde los agresores salen bien librados con total impunidad. Pensemos en un modelo que castigue a quienes consumen sexo por dinero, no a quienes están en un sistema obligado de explotación. Las mujeres no somos un objeto o servicio, somos personas que merecemos autonomía de nuestros cuerpos y sexualidad.

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