Opinión Lentes Púrpura | mujeres | velo

Ni muerta por usarlo, ni oprimida por vestirlo

El velo no debe ser impuesto por el Estado, pero tampoco se debe de negar su derecho a usarlo. La mujer debe de tener la decisión de usar o no un velo.

“White men saving brown women from brown men”, es una de las frases de Abu-Lughod (2002), que resume la idea occidental de que las mujeres musulmanas deben de ser salvadas. En 2002, Laura Bush mencionó que la guerra contra el terrorismo es también la lucha para los derechos y la dignidad de las mujeres. Sin embargo, poco se habló de la historia del desarrollo de los regímenes represivos en países islámicos y el papel que Estados Unidos ha tenido en esta. Se habla de la “opresión” de la mujer por el uso del velo y la necesidad de salvarlas, sin tomar en cuenta que ese “salvar” trae consigo una idea de superioridad y violencia, debido a que no se hace un análisis antropológico del uso del velo, es decir, el significado que tiene para las mujeres que lo usan y si realmente ellas lo consideran opresión.

Para analizar esto a profundidad, es importante mencionar el concepto “orientalismo”. Este concepto introducido por Said (1978), menciona que el orientalismo hace alusión a que la existencia del término “Medio Oriente” ha existido debido a los intereses y las necesidades ajenas de la región, es decir, desde el punto de vista eurocentrista y, eventualmente, desde la perspectiva de EE.UU. Es por ello que la perspectiva de Occidente de las mujeres veladas no podrá ser comprendida sin hacer un profundo análisis antropológico de su uso.

Por ejemplo, dentro de la religión musulmana se puede encontrar que el Corán tiene establecidas las obligaciones tanto de las mujeres como de los hombres, mencionando que ambos deberán cubrirse. No obstante, uno de los principales problemas del Corán es que —como en casi todas las religiones—, este ha tenido una interpretación patriarcal a lo largo de los años. Es decir, este solo ha sido interpretado por y para el beneficio de los hombres. De acuerdo con Badran (2000), la idea principal del feminismo islámico es que busca lo justo para todas y todos los musulmanes. Esto se refiere a que tanto el hombre como la mujer deben de ser iguales tanto en la esfera pública como en la privada. El feminismo islámico busca reivindicar los derechos de la mujer mediante una nueva interpretación feminista del Corán, para así, brindar “lo justo” tanto al hombre como a la mujer.

Es innegable que hay mujeres que son obligadas a usar el velo, como, por ejemplo, en el reciente caso de las mujeres iraníes que salieron a manifestar por el asesinato de Mahsa Amini, abriendo un camino para exigir sus derechos fundamentales y su derecho a no usar el velo.

En 1936, el velo se había abolido en Irán y no se podía llevar en espacio público, lo cual les quitó el derecho a elegir. Desde la perspectiva “orientalista” de Said, esto fue bueno, ya que el velo se relaciona con opresión y sumisión; no obstante, muchas mujeres expresaron no estar conforme con esta imposición. En 1979, cuando el velo se volvió obligatorio, nuevamente se quitó el derecho de decidir e incluso se llegó al punto de matar a las mujeres por no usarlo “correctamente” —como el caso de Mahsa Amini—. En ambos casos, la mujer no ha tenido autonomía ni derecho a decidir y ha sido matada incluso por decidir.

Sumándole a la problemática, los medios occidentales jamás mostrarán propaganda que no sea “orientalista” y que no beneficie a los intereses de EE.UU. A occidente le conviene que todas las mujeres veladas sean símbolo de opresión como uno de sus justificantes para la guerra al terrorismo, por lo que omiten mencionar que los regímenes islámicos no deberían obligar a una mujer a usar un velo, pero tampoco a no usarlo. A Occidente no le conviene hablar de la violencia que sienten las mujeres musulmanas en Francia al no poder usar su velo por decreto de ley. Los titulares occidentales-orientalizados siempre serán de terrorismo y opresión. A Occidente le conviene “salvar a las mujeres musulmanas”. Occidente no hablará de cómo las mujeres que usan velo en Francia u otros países europeos son discriminadas, tienen mayor dificultad para encontrar trabajo, o incluso sufren abuso policial y social por el uso del velo.

Hay que recordar que, alrededor del mundo, todas las mujeres viven desigualdades, pero no las viven de la misma manera, por lo que hay que tomar en cuenta la historia, expresiones y manifestaciones de cultura y religión. Los discursos modernos de igualdad de género y empoderamiento femenino deben de traer consigo una interseccionalidad que entienda cada contexto histórico.

Así que no, las mujeres musulmanas no necesitan que el Occidente venga a salvarlas. Las mujeres musulmanas no necesitan que hombres blancos privilegiado-occidentales vengan a “salvarlas”. No necesitan que EE.UU. afirme que lucha por ellas, mientras no hace nada por su educación y se apropia de las voces de las mujeres veladas. El velo no debe ser impuesto por el Estado, pero tampoco se debe de negar su derecho a usarlo. La mujer debe de tener la decisión de usar o no un velo, porque es su cuerpo y su decisión. Las mujeres musulmanas necesitan autonomía sobre el uso del velo ¡Ni muerta por no usarlo ni oprimida por vestirlo!

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