Opinión LGBTTTIQ | homofobia | homosexualidad

"Yo respeto, pero que no se besen enfrente de mi"

El 17 de mayo fue el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, por eso te invito a profundizar en las actitudes que alimentan la violencia heteronormada.

¿Recuerdas haber ido al estadio y haber gritado “puuuto” al portero? ¿Alguna vez has escuchado comentarios como “yo respeto, pero que no lo hagan en público”? ¿Has sentido incomodidad al ver a dos personas del mismo sexo tomadas de la mano, besarse o abrazarse románticamente? O ¿te has preguntado cómo a alguien le pueden gustar hombres y mujeres al mismo tiempo? Si tu respuesta fue sí a alguna de estas preguntas, te damos la bienvenida al club de las personas con homofobia, bifobia o transfobia.

El 17 de mayo se celebró el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, por eso, hoy te invito a profundizar en las actitudes, expresiones y pensamientos que hemos normalizado y que alimentan la violencia heteronormada. El objetivo de este texto corto es acompañarte en el camino para entender la celebración de este día.

Hace 33 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ese órgano internacional que vemos como autoridad y como vocera de la verdad, seguía catalogando a la homosexualidad como una enfermedad mental. Esto, no solo invalidaba la identidad y atracción sexual de una gran parte de la población, sino que invisibilizaba la agresión vivida de manera cotidiana por las personas pertenecientes a la comunidad hoy conocida como LGBTTTIQ+. Entonces ¿qué es y por qué se celebra el 17 de mayo? Por que fue ese día en 1990 cuando la OMS retiró la homosexualidad de la clasificación internacional de enfermedades mentales.

El camino recorrido es importante, pero es aún más importante tomar conciencia de la distancia que nos falta recorrer y acelerar el paso. La lucha por la igualdad no debería ser un maratón, debería ser un sprint, en el que ponemos toda nuestra fuerza para avanzar a la mayor velocidad posible y eliminar la discriminación y violencia a la que se enfrenta la comunidad LGBTTTIQ+.

¿Cómo se gana una carrera de velocidad? Con entrenamiento, con información, alimentación adecuada, métricas y compromiso. Lo mismo aplica para la carrera en la que nos encontramos. Por eso, el primero paso será ir back to basics, de regreso a lo básico, entender cada una de estas palabras y así poder incorporar acciones inclusivas en nuestro día a día y llegar a la meta que tenemos enfrente.

Primero, recordemos que hay tres sexos biológicos establecidos con base en los cromosomas que tenemos: hombre, mujer e intersex. Históricamente, el sexo ha tendido a asignarse con base en los genitales y no en los cromosomas, y en el sistema binario en el que vivimos se ha tendido a categorizar a los seres humanos en hombres y mujeres. Quienes pertenecen a la categoría intersex se han visto en la necesidad de elegir un sexo y adaptar sus genitales e identidad a esa elección, que muchas veces hizo el personal médico en su nombre. De aquí viene la ‘I’ que vemos en las siglas LGBTTTIQ+, pues hace referencia a ‘intersex’.

El género es el conjunto de estereotipos que socialmente ayudan a definir y categorizar si una persona es hombre o mujer, con base en su vestimenta, corporalidad, manierismos físicos, deberes, aprobaciones y prohibiciones. El género también suele ser binario y socialmente se asigna con base en los genitales. Entonces ¿qué es el género? Es a lo que normalmente nos referimos como masculino o femenino. Las personas no binarias o queer son aquellas que no se apegan a ninguna de las definiciones de género. Por lo tanto, de aquí sacamos la ‘Q’, que está en LGBTTTIQ+.

Y ¿qué son la ‘LGBTTT’? ‘L’ de lesbiana, ‘G’ de gay, ‘B’ de bisexual y las tres ‘T’ de transgénero, transexual, travesti. Aquí ya no hablamos solo de sexo y género sino de orientación e identidad sexual. ¿Qué es eso? La identidad sexual es la manera en la que cada persona expresa el género con el que se identifica. Las personas trans son aquellas en las que su sexo y su género no coinciden.

La orientación sexual son esos deseos sexuales que tenemos por otras personas y aquí entra la heterosexualidad, bisexualidad, homosexualidad, y una gama más amplia en la que ahondaremos en otra entrega.

Cuando entendemos estos elementos que forman parte de cada ser humano, podemos comprender por qué es absurdo discriminar a una persona por el simple hecho de no encajar en las dos categorías que definen al mundo heteropatriarcal: hombre/mujer, masculino/femenino. ¿Cómo podemos juzgar a alguien con base en la persona a la que desean o aman? ¿cómo podemos negarle sus derechos a las personas que no tuvieron poder de decisión sobre el género que coincidía con su sexo, con su identidad?

Al solo aceptar actitudes, actos, demostraciones afectivas y expresiones que exalten el valor del binario patriarcal, estamos violentando e invisibilizando a una gran parte de la población. A partir de hoy, te invito a que te cuestiones qué expresiones y palabras puedes eliminar de tu vocabulario cotidiano; qué pensamientos llegan a ti privilegiando este sistema; qué actitudes has aprendido que excluyen a la comunidad LGBTTTIQ+. Y podrás preguntarte: si estamos en una carrera de velocidad ¿este cuestionamiento es suficiente?.

Mi respuesta es que, al abrirnos a las posibilidades y empezar a cuestionarnos, hacemos espacio para el cambio, abrimos la puerta a nuevos pensamientos, amistades, acciones que serán conscientes y, desde la conciencia, tú también podrás invitar a más personas a unirse al cambio.

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