Opinión mujer | belleza | autonomía

El arte de ser mujer

La sociedad impone miles de requisitos que marcan cómo debe ser una mujer, pero ¿Cuándo podremos seguir el modelo que definamos nosotras mismas?

Para cada artículo que escribo quincenalmente, me pongo a investigar de manera rigurosa qué es lo que existe respecto al tema que estoy escribiendo. Y para este artículo, que ustedes están leyendo, me topé con una página web que decía lo siguiente: “las siete cosas que un hombre espera de una mujer”. Evidentemente me dejó boquiabierta, y me puso a pensar…

Al nacer mujer creces creyendo que, para realmente serlo, necesitas ingredientes, como a manera de receta de cocina: una pareja que se convierta en matrimonio, todo para salvaguardar tu soledad y el qué dirán. La maternidad para, supuestamente, llevar a cabo tu rol en el mundo. Tu feminidad intacta: ni mal portada, ni mal sentada ni mal vestida.

Todo esto y más. Y, si fuera una receta de cocina, daría el resultado de un hermoso pastel, de esos de veinticinco pisos, blanco, e intacto. Pero en este caso, da como resultado todo eso que se espera de nosotras, mujeres.

En mi opinión, necesitamos romper con todo esto. Ni muy “marimacha” por jugar fútbol o ensuciarte. Ni muy “mujercita” por saber “ser propia” y “cómo comportarte”. Dejemos que cada quien defina lo que es para ellxs ser mujeres. La presión se palpa, se respira, sientes el constante bombardeo y las miradas. ¿Por qué se empeñan en hacernos creer que, si no cumplimos con todos estos requisitos, entonces no somos suficientes?

Y es que ha sido grande el cambio que se ha hecho en términos de autonomía e independencia, no todo es negativo. Pero, el verdadero problema yace en creer que eso es suficiente, pero en realidad nunca estamos exentas a enfrentarnos con lo que se espera de nosotrxs. El martilleo sigue siendo constante; métodos para adelgazar, nuevos cursos para poder ser una madre “perfecta”, lactar hasta que tu hijx tenga seis años garantizará un genio, maquillaje para disimular las arrugas y tapar todas las manchas habidas y por haber, el método del pepino congelado para verte notoriamente más joven, etc.

La mercantilización de la perfección, el culto a la homogeneidad y el completo rechazo de todo aquello que se salga del camino y no siga la norma. Partiendo entonces, de este modelo que tiene la sociedad para la mujer.

Partamos mejor de la belleza dentro de lo imperfecto, encontremos camino en cada una de las rayas, cicatrices o estrías que tengamos, dejemos de buscar métodos que tapen lo bonito que es envejecer, busquemos luchar en contra de la estereotipación de género y rompamos con todos estos cánones de belleza.

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