Opinión mujeres | violencia | acompañamiento

Acompañarnos para salvarnos

Para muchas mujeres que han vivido violencia, el acompañamiento de otras personas e incluso el feminismo las han ayudado a superar esas situaciones.

Imagina que vas manejando en carretera y sin querer tomas una salida equivocada. Te das cuenta que estás yendo por el camino incorrecto, así que sacas tu celular para usar Google Maps, en ese momento te percatas de que no tienes señal y además solo cuentas con 5% de batería. Decides continuar manejando, esperando que haya algún letrero con señalamientos que reconozcas, sin embargo, tu auto se queda sin gasolina. Estás en medio de la nada, sin señal ni gasolina, además estás sola, así se siente vivir violencia y no poder pedir ayuda.

La violencia ha atacado a las mujeres en sus distintas formas y hasta hace no mucho tiempo se consideraba que los problemas personales “se arreglaban en casa”, sin embargo, gracias al feminismo nos hemos dado cuenta que no es así, los problemas se resuelven saliendo de ese lugar violento. Suena muy fácil, pero escapar de lugares inseguros es más complicado de lo que pensamos, y siendo honesta, hacerlo solas lo hace más difícil. Somos seres humanos, necesitamos sentir apoyo, compañía y ese calorcito que tus personas favoritas te hacen sentir cuando te abrazan, dan palabras de aliento o simplemente están.

Durante mucho tiempo estuve bloqueando experiencias, historias y conversaciones que me lastimaron muchísimo, pensando que si no hablaba de ello me dejarían de afectar. Años más tarde, me encontré en un punto de la vida donde tenía un grupo de amigas que me hicieron sentir segura, libre y muy amada. Me enseñaron que confiar y expresar mi dolor no era malo, al contrario, me ayudaría a sanar poco a poco, ellas me acompañaron y me hicieron sentir que no estaba sola, ellas salvaron mi vida.

En mi encuentro con el feminismo he buscado distintas formas de acompañamiento, hace unos años me capacité para acompañar a mujeres que deciden abortar, generando un espacio seguro, sororo y con mucho amor. Durante el tiempo que estuve involucrada pude reafirmar que cuando las mujeres nos unimos salvamos vidas, a pesar de tantos juicios y peligros, hemos creado redes de apoyo y sin conocerlas las abrazamos, sostenemos y cuidamos. Cuando de apoyarnos se trata, no cuestionamos ideologías, experiencias ni decisiones, sólo somos una manada que se hace presente cuando se necesita.

Además, he podido observar y aportar en el acompañamiento de mujeres en situación de violencia al trabajar en Lentes Púrpura. Gracias a eso, me he dado cuenta que existen quienes están dispuestas a todo con tal de apoyar a personas que se encuentran con miedo, tristeza y desesperación tras un evento traumático. Hemos acompañado distintas mujeres sobrevivientes de violencia, todas con casos distintos y la única constante es el esfuerzo e importancia que le damos a cada una de ellas. Buscamos que se sientan en un espacio seguro, donde nosotras ofrecemos opciones y ellas son libres de opinar y decidir.

El acompañamiento nos da seguridad, nos hace creer que hay opciones y oportunidades, acompañar a familiares, amigas o desconocidas es dar amor y abrazar a quienes necesitan sentir que no están solas. También, es importante dejarnos acompañar, no somos menos fuertes por caminar con otras y tomar su mano, es muy valiente sabernos vulnerables. Acompañar no significa resolver los problemas de alguien más, significa sostener cuando la otra está cansada, abrazar cuando no se puede más, apoyar en tus posibilidades y estar alerta de la salud física y mental.

Estoy convencida que acompañar es salvar.

No pretendo que vayamos por la vida contando nuestros asuntos y dolores, pero aquí resalto la importancia de construir redes de apoyo entre mujeres. No es necesario mensajearse todos los días o verse cada semana, el simple hecho de que una persona sepa que estar contigo es seguro y se sienta bienvenida, es más que suficiente.

Busquemos relaciones sanas, tengamos conversaciones incómodas, dejemos de llorar sólo cuando nadie nos ve, permitamos sentirnos tristes, expresemos lo que sentimos, pongámosle nombre a nuestros traumas, manejemos los pensamientos invasivos de la mejor forma, busquemos apoyo si no podemos más, dejémonos acompañar.

Finalmente, me gustaría dirigirme a todas aquellas que pensamos que nuestros problemas no son lo suficientemente importantes y que dejamos para después (o nunca) lo que sentimos. Déjenme decirles que lo que piensan, sienten y viven es muy importante y merece atención. Es un proceso difícil, pero les prometo que lo más complicado es aceptar que necesitamos compañía, después de eso todo se va tornando de otro color. Dejemos de caminar solas por elección, hay muchas mujeres que con gusto y amor lo harán con nosotras.

Gracias a Paola, Ale, Jess, Nayeli, Adela, Anaïs, Valentina, Nicte y Maria, por acompañarme y salvar mi vida todos los días.

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