Opinión mujeres | violencia | feminicidio

En México las mujeres somos culpables

Estamos cansadas de perder madres, hijas, hermanas, tías, abuelas, amigas, conocidas; cansadas de llorar desapariciones, abusos y pérdidas.

La violencia contra las mujeres se ha cultivado de impunidad, falta de políticas públicas y protocolos, presupuestos insuficientes —y en muchos casos inexistentes—, figuras de poder misóginas que pasan por alto abusos y una sociedad machista que antes de culpar a quien violenta decide señalar a la víctima desestimando su testimonio. No entiendo cómo alguien puede ser capaz de poner en duda la denuncia de una mujer que asegura haber sido víctima de violencia. Con todo respeto, eres parte del problema si cuestionas la historia de abuso de una persona. Sin temor a la crítica, decido creerle a una posible víctima, a ser cómplice de un posible agresor.

En distintas ocasiones, lamentablemente, he escuchado a muchas personas mencionar que “lo correcto” ante una denuncia por amenazas, acoso y agresión sexual es esperar a que se realice una investigación hasta asegurar que la persona realmente es culpable y mientras defender a toda costa su presunta inocencia. Déjenme decirles algo, Luz Raquel Padilla Gutiérrez hace tres meses denunció amenazas y agresiones en su contra ante las autoridades correspondientes, no le creyeron ni dieron importancia. El 16 de julio del presente año, murió a causa de graves quemaduras en 90% de su cuerpo cuando un grupo de personas le rociaron alcohol y le prendieron fuego en un parque cerca de su casa. Luz Raquel denunció amenazas de muerte, ustedes decidieron no creerle y ahora ella no está más con nosotras.

Además, los discursos de autoridades gubernamentales, algunos medios de comunicación y algunos sectores de la sociedad, han violentado la memoria de mujeres víctimas de abuso y femicidio al revictimizarlas, atribuyendo lo sucedido a su edad, hora y lugar en que estaban, lo que vestían, vida sexual, reputación y demás. Les tengo una noticia, los únicos culpables son quienes agreden, matan, encubren y guardan silencio.

El titular del Ejecutivo Federal asumió su cargo con 69 feminicidios y 218 homicidios dolosos; 43 meses después suman más de 13,000 casos en los que sanos hijos del patriarcado libremente le arrebataron la vida a mujeres y niñas. Mi pregunta es: ¿Continuará justificando la violencia y culpando a sexenios pasados por su actuar “neoliberal”? ¿Algún día asumirá su responsabilidad, se enfocará en su gobierno y atenderá las peticiones de millones de mujeres, cuyas vidas corren peligro por la violencia estructural?

Su falta de atención a los casos de violencia contra las mujeres sólo demuestra su desinterés e indiferencia ante el sufrimiento que miles de mujeres día con día enfrentan. A ustedes no les importan las mujeres, les interesan los votos, el dinero y la reputación. Si no van a reaccionar ante la ola de violencia que provoca la estructura patriarcal, no estorben.

Señor presidente, queridas instituciones gubernamentales y amables cuerpos de seguridad, de la forma más atenta les pedimos: ¡Dejen de asesinarnos! Si bien no lo hacen directamente, nos desaparecen con cada agresor en libertad, nos matan con cada carpeta archivada, nos entierran con su revictimización y nos olvidan con su silencio.

Estamos cansadas de perder madres, hijas, hermanas, tías, abuelas, amigas, conocidas; cansadas de llorar desapariciones, abusos y pérdidas. Estamos enojadas con todas las personas que no creyeron en sus historias, cuando les comentaron que se sentían acosadas, perseguidas, violentadas y con miedo, cuando les confesaron que abusaron de ellas. Exigimos caminar por las calles sin ser acosadas, viajar en transporte público sin que nos toquen, salir a divertirnos en las noches y regresar a nuestras casas sanas y salvas, vestirnos sin ser sexualizadas y relacionarnos sentimentalmente con alguien sin que nos golpeen. Exigimos vivir tranquilas.

Por Fátima, Isabel, Elina, Marisela, Ruby, Ingrid, Lesvy, Mara, Yema, Beatriz, Debanhi, Zyanya, Raquel, Ivonne, Ana, María, Idaly, Adriana, Deisy, Selene, Merlín, Perla, Silvia, Andrea, Verónica, Yanira, Aracely, Esmeralda, Celia, Brenda, Claudia, Cristina, Diana, Éricka, Mayra, Miriam, Karla, Berenice, Rosa, Minerva, Perla, Neyra, Diana, Rosalba, Ilse, Dibely, Valeria, Yesenia, Dora, Yolanda, Janeth, Alondra, Sonia, Viviana, Elizabeth, Margarita, Patricia, Viridiana, Luz, Toñita, y por todas las mujeres que han sido víctimas de un gobierno misógino, mentiroso, encubridor y violento…

Por todas ustedes, no dejaremos que nadie olvide sus nombres y lucharemos por la libertad de las infancias, la seguridad de las mujeres y el respeto a la vida de todas.

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