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Jueves 25 de Julio de 2024

Los efectos desproporcionados del crimen organizado en las mujeres y niñas

Para Pía Gómez entender las necesidades de las mujeres y niñas con respecto al tema de seguridad, nos permitirá desarrollar herramientas más efectivas para combatir los efectos que tiene el crimen organizado en ellas.

04 de Julio de 2024 - 20:36

Los efectos desproporcionados del crimen organizado en las mujeres y niñas

Por Pía Gómez Robledo

En tiempos de conflicto y violencia, como se vive en México desde hace décadas,  particularmente desde 2006, sabemos que el crimen organizado busca frecuentemente explotar a poblaciones civiles. 

Esa inseguridad, violencia y corrupción afecta a las y los ciudadanos de manera más directa porque atenta contra su seguridad y vida e impide que puedan desplazarse con libertad y seguridad. Sin embargo, existen grupos poblacionales que son aún más vulnerables y que se encuentran en situaciones de mayor riesgo, como las infancias, adolescencias, personas mayores, personas con discapacidades y las mujeres. Las mujeres y las niñas han sido desde siempre, y siguen siendo, un blanco de la violencia de género en todas sus formas y son víctimas de delitos y crímenes atroces por razones de género. 

Las prácticas del crimen organizado en México han puesto sobre la mesa, de manera muy evidente, la forma tan desproporcionada en la cual las mujeres y niñas son víctimas de las formas más profundas y atroces de violencia. 

¿A qué me refiero por afectaciones desproporcionadas? Me refiero a que la corrupción y la violencia tocan las vidas de las mujeres y niñas de una forma radicalmente distinta a otros grupos poblacionales como los hombres.

Un ejemplo es la violencia sexual a la cual son sometidas por el crimen organizado y agentes del Estado encargados de, supuestamente, brindarles seguridad, protección y justicia.

De acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja, la corrupción de índole sexual es muy poco registrada y reportada porque tiene índices de denuncia sumamente bajos. Esto se debe a diversas razones, tales como la falta de confianza en las instituciones, el miedo de vivir represalias y una peligrosa normalización de la violencia.

El tráfico humano es otro ejemplo de cómo el crimen organizado afecta de manera desproporcionada a las mujeres y niñas, pues se estima que el 91% de las víctimas de este crimen transnacional son mujeres y niñas. Además de ser traficadas, son sexualmente explotadas por miembros de grupos armados y se sabe que en otros países y culturas son frecuentemente forzadas a casarse con combatientes y miembros de los grupos armados, sin importar su edad. 

Es vital entender que la violencia no afecta de la misma manera a las personas para poder desarrollar herramientas más efectivas y más adaptadas a la realidad para combatir los efectos que tiene el crimen organizado en las mujeres y niñas. Estos grupos poblacionales, por sus características, merecen una protección más amplia por parte de las autoridades y funcionarios de protección civil. 

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