130 y contando


Maite Belausteguigoitia

Maite Belausteguigoitia

@maitebelausteguigoitia

 

No conozco un país con una memoria tan viva como Argentina. Desde 1983, miles de personas gritan en las calles cada 24 de marzo “Son 30,000 desaparecidos(as), fue genocidio” para recordar las atrocidades de la dictadura militar. Después de 43 años de la búsqueda por la verdad y la justicia, el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo es el mejor testimonio de ello. Estas grandes mujeres que empezaron a juntarse en las plazas para buscar a sus hijos(as) desaparecidos(as) por la dictadura, mucho(as)s de ello(as) detenido(as)s y torturado(as)s en campos de concentración, otros(as) arrojados desde las alturas al Río de la Plata desde los famosos vuelos de la muerte.

Dentro de este contexto de violaciones a derechos humanos sucedió un hecho inédito: la apropiación de bebés nacidos en los centros clandestinos de detención. En Argentina existían 600 centros clandestinos de detención y dentro había hospitales donde las mujeres detenidas parían hijos(as) que después serían apropiado(as)s y criado(as)s por los militares. Las Abuelas de Plaza de Mayo han realizado un intenso trabajo por buscar a cada uno(a) de los nietos(as) desparecido(a)s y en esta lucha han logrado avances que han contribuido a la humanidad.

En el campo de la genética se descubrió el “índice de abuelidad”, una fórmula para determinar con precisión la relación de parentesco entre un(a) abuelo(a) y un(a) nieto(a). Asimismo, se desarrolló el Equipo Argentino de Antropología Forense, un equipo que trabajó en más de 50 países para identificar a los cuerpos de personas desaparecidas y restablecer su identidad. En materia jurídica, se incluyó en los artículos 7, 8 y 11 de la Convención de los Derechos del Niño el tema de protección al derecho a la identidad. Tales avances han posibilitado la recuperación de 130 nietos(as), el último de ellos es Javier Matías Marroux. Las Abuelas de Plaza de Mayo celebran sin conformarse con la cifra, saben que al menos fueron 400 los bebés apropiados por los militares.

Javier Matías Marroux es hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, su madre estaba embarazada de tres meses al momento de su desaparición. Juan Manuel fue desaparecido en los primeros días de diciembre de 1977, Elena comenzó a buscarlo y recibió una carta que le indicaba que se reunirían el 26 de diciembre. Elena llevó a Matías a la reunión y esa fue la última vez que la vieron, él fue encontrado el 27 de diciembre a tres cuadras de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros clandestinos de detención. Matías fue adoptado por una familia en Buenos Aires y fue hasta su edad adulta que empezó a tener dudas sobre su identidad. Actualmente el hermano(a) de Matías continúa desaparecido(a), posiblemente nació en la ESMA y fue apropiado por los militares.

La apropiación de los bebés interrumpe la función de la familia para constituir la subjetividad del niño(a) en relación con el lugar que ocupa en el deseo de los padres. Con la apropiación se despoja la transmisión de la historia familiar, la restitución de la identidad le permite conocer la verdad sobre su origen y recuperarse del daño sufrido a partir de un proceso de rehistorización. La última dictadura ha dejado un trauma histórico y colectivo, pero sobretodo familiar. La desaparición obstruye el proceso de duelo porque la ausencia del cuerpo dificulta el asumir la pérdida y el trauma, con mayores posibilidades de transmitir el trauma a las siguientes generaciones. La verdad y la justicia se convierten no solo en derechos, sino en asuntos de salud pública por el número de víctimas y los efectos terapéuticos que tiene sobre la salud mental.

 


Sobre la autora:

Maite Belausteguigoitia es psicóloga, maestra en derechos humanos y próximamente comenzará un doctorado en psicología en la
Universidad de Buenos Aires. Tiene experiencia profesional en el Centro de Investigación del ITAM y en consultoría de empresas.
Desde el ámbito psicológico ha trabajado con poblaciones en condiciones de vulnerabilidad como niños, niñas, adolescentes,
mujeres indígenas, personas con discapacidad, entre otros. Le interesan los temas de psicoanálisis, salud mental, derechos
humanos, infancia y género. A favor de: el pensamiento crítico, el arte como un arma de transformación subjetiva y social, modelos de desarrollo con un enfoque derechos y construcción para la paz. En contra de: el dogmatismo, el racismo, el machismo, la violencia en todas sus formas y la hipocresía.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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