¿20 años de ocupación en vano?


Por: Dalia Grinberg

@GrinbergDalia

 

A partir de las imágenes de caos y desesperación de la población afgana, muchas críticas han surgido con respecto a la retirada del ejército estadounidense. Dos décadas después, tantas vidas perdidas y tantos miles de millones de dólares gastados, ¿para qué ha servido? ¿Qué se ha conseguido? Todo parece indicar que no mucho, porque en pocos días, el grupo radical religioso que tanto intentaron frenar tomó la capital y gran parte del país. 

Las tropas estadounidenses llegaron al país asiático después del ataque del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas, debido a que los talibanes se negaron a entregar a los líderes de Al-Qaeda, entre ellos Osama Bin Laden. EE.UU logró quitar del poder a los talibanes, pero falló en establecer un régimen democrático, instituciones sólidas y un Estado de derecho. El gobierno afgano y sus fuerzas de seguridad siempre dependieron del respaldo de una presencia militar estadounidense en su país. Los funcionarios corruptos de Kabul dieron por sentado que estarían allí para mantenerlos en el poder indefinidamente. 

En el 2001 la población estadounidense estaba muy asustada. Invadir Afganistán para evitar otro ataque terrorista parecía la mejor idea. El problema es que esta visión ya no circula en la población estadounidense. El gobierno y los ciudadanos están cansados de luchar por causas que no les corresponden. Quieren traer a las tropas a casa, dejar que la gente de Afganistán resuelva sus propios problemas y renunciar a la idea de que la democracia liberal debía imponerse. La noción de “America First”, viralizada por el expresidente Trump, no ha dejado de sobresalir en la opinión pública. 

Lo que está ocurriendo hoy es un desastre producido por cuatro gobiernos de Estados Unidos: dos republicanos (George W. Bush y Donald Trump) y dos demócratas (Barack Obama y Joe Biden). Bush empezó la guerra, Obama ocultó la verdadera situación, Trump firmó un acuerdo que resultó en la liberación de 5,000 prisioneros talibanes a pesar del nulo progreso en las conversaciones de paz y Biden ejecutó la salida de la peor manera. 

Incluso, el impacto negativo estadounidense en Afganistán viene desde mucho antes. En la Guerra Fría, la URSS entró a Afganistán para expandir la ideología comunista. Sabiendo que el comunismo y la religión nunca han tenido buena relación, Estados Unidos decide apoyar y fortalecer a los grupos religiosos muyahidines (antecedente de los talibanes) para hacerle un contrapeso al Ejército Rojo. Entonces podemos decir que Estados Unidos armó y preparó a sus futuros enemigos. 

Aunque décadas de errores tuvieron un impacto acumulativo, ciertamente se pudo haber evitado este final desastroso. Retirarse de Afganistán hace sentido, pero la ejecución es un desastre. Los funcionarios de inteligencia insisten en que habían informado durante mucho tiempo de la posibilidad de una rápida toma de poder de los talibanes. El actual presidente estadounidense nos dio a entender que sólo había dos opciones: cumplir el acuerdo de Trump o intensificar el combate; pero muchos expertos mencionan que había otras vías: dejar algunas tropas como actualmente hay en Corea del Sur, hacer una retirada más paulatina y fortalecer más al Ejército afgano. 

No obstante, el actual presidente ha optado por supervisar esa tragedia inevitable en lugar de extender el enredo a otro presidente más. Biden mencionó el lunes que “no va a pasar la responsabilidad a un quinto presidente”. La comunidad internacional puede debatir la sabiduría de esa decisión y cómo se ha llevado a cabo, pero después de 20 años de guerra, era una decisión que debía tomarse. 

Estados Unidos sí tiene una responsabilidad en la crisis actual, en especial con los derechos humanos, debido a que impuso un neoimperialismo en la zona por 20 años. Sin embargo, se apresuró al sacar a sus tropas y a su personal diplomático, dejando a la deriva a las mujeres, niños y a los miles de refugiados que intentan escapar. 

En conclusión, no todo es culpa de Biden. Esto inicia desde la lucha contra el comunismo y continúa con la del terrorismo, pero actualmente todos los dedos van a señalar al presidente, porque es quien está en la Casa Blanca y es el Comandante en Jefe del Ejército. Afganistán es uno de los grandes errores de política exterior estadounidense, igual que Vietnam e Irak. Años de lucha contra los talibanes, para que en un fin de semana nos demos cuenta que todo fue en vano.  

 


Dalia Grinberg es estudiante de Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Ha hecho investigación en temas relacionados con Medio Oriente, terrorismo, migración, trata de personas, entre otros. Trabajó en la organización global AIESEC, en la empresa Platanomelón y como asistente de instrucción del Departamento de Economía del ITAM. Actualmente es asistente de investigación del Departamento de Estudios Internacionales del ITAM y trabaja en una consultora de inteligencia política. Es apasionada por la historia y la política, fiel creyente de los derechos humanos y bailarina de pasatiempo.




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