África resiste a las fronteras


Maite Belausteguigoitia

Maite Belausteguigoitia

@maitebelausteguigoitia

 

Un pedazo de África se resiste a ser prisionero de nuestras fronteras. Quiere caminar de sur a norte, siempre le toca cuesta arriba. Ser afrodescendiente, pobre y migrante en un país racista que mata hasta a quienes nacen en su tierra, es un desafío indeseable para cualquiera. El “sueño americano” está delante de la pesadilla mexicana, cruzando los muros humanos y las crueldades de un gobierno indispuesto a cuidar de los suyos. Casi 3 mil africanos(as) viven un encierro sin paredes en Tapachula, esa famosa ciudad de paso que se convirtió en un hospedaje eterno y hostil para quienes ambicionan dignidad. Una injusticia provocada por una pregunta extranjera: ¿prefieren los aranceles o los migrantes?

 El presidente tabasqueño nunca estuvo entre la espada y la pared. El sometimiento a la bandera de estrellas es un destino asumido y los migrantes no son parte del mítico pueblo de AMLO. Los poderosos juegan matatenas con vidas ajenas, por supuesto los derechos quedan fuera de la jugada. Negando el oficio para cruzar el territorio nacional y violando su derecho a elegir el país para refugiarse, así responden México y Estados Unidos frente a esta crisis humanitaria. Antes la migración era solo un caudaloso río de gente de Centroamérica, hoy es un océano cosmopolita. Un mar de colores, lenguas, orígenes y continentes, huyendo de una injusticia para caer en otra.

Algunos africanos tienden a llegar por el estado de Tamaulipas, la vía más corta y riesgosa. La mayoría busca refugio en Estados Unidos y proviene principalmente del Congo, Camerún, Angola, Eritrea y Etiopía. Muchos de ellos llegan en busca de mejores oportunidades económicas y huyendo de la violencia de las guerras civiles en sus países. Las detenciones en las fronteras por parte de la Guardia Nacional incentivan a los migrantes a tomar rutas alternas, entre ellas la vía marítima que une a la frontera de Guatemala con el Istmo de Tehuantepec (Oaxaca). Este trayecto representa nuevos riesgos para los migrantes, quienes mueren ahogados por los naufragios.

Después de meses de espera para salir del “limbo legal”, el 12 de octubre los 3 mil africanos junto con migrantes de otras nacionalidades emprendieron una caravana en dirección a la capital de país para hablar con López Obrador. Esta fue interceptada por la Guardia Nacional quien obligó a los migrantes a subir a camiones para regresara la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula.

 La migración africana es un reto importante para el gobierno de México. En primer lugar, está la barrera del idioma y esto representa invertir en traductores para garantizar el derecho al debido proceso en cada uno de los casos. Al superar esta barrera, se pueden evaluar los casos a fondo para distinguir a los migrantes que tienen derecho a la condición de refugiado.

En segunda instancia, la migración africana es complicada porque no hay acuerdos claros para la deportación, como sí los hay para la de los migrantes centroamericanos. Además, el hecho de deportar a miles de personas a sus lugares de origen en África sería un costo sumamente alto y tampoco está claro cuáles son los países disponibles para recibir y garantizar los derechos de los migrantes.

En tercer lugar, aceptar ser el país de recepción para esta población representa distintos dilemas. México asume mayores responsabilidades al reconocerlos legalmente como residentes, entre ellas garantizar sus derechos económicos y sociales y su integración social en medio de un contexto de graves violaciones a derechos humanos. 

México es un país en guerra donde la población civil es violentada por el gobierno y los cárteles del narcotráfico, es un territorio que recibe y a su vez produce refugiados. La falta de redes comunitarias, la discriminación y las dificultades para el idioma son factores de riesgo que incrementan las posibilidades de ser víctimas de violencia dentro del contexto de inseguridad nacional.

En cuarto lugar, el permitir el libre tránsito hacia la frontera del norte llevaría a un enfrentamiento con Estados Unidos y aumentaría la posibilidad de afectar sustantivamente la economía mexicana.

México y Estados Unidos tienen un enfoque de criminalización hacia la migración. Este se observa en la detención arbitraria de los migrantes, en las condiciones inhumanas de los centros migratorios y en la falta de garantías al debido proceso. La cooperación entre ambos países tendría que estar orientada a garantizar los derechos en el contexto de la movilidad humana, y sobretodo en apoyar a erradicar las causas de la migración. La cuestión de los refugiados es compleja, particularmente si aquellos que los reciben son países en vías de desarrollo. Deportar a los refugiados es una violación a derechos humanos, pero para los países en crisis es insostenible acoger a grandes oleadas de personas.

El fenómeno migratorio desborda las capacidades de respuesta de las autoridades mexicanas, la solución es cada vez más difícil, considerando el creciente flujo de migrantes y la incorporación de niños, niñas, mujeres y migrantes extracontinentales a las rutas migratorias. La migración es un fenómeno imparable, nunca habrá suficientes recursos para garantizar por completo los derechos de las personas en este contexto. La solución no son los muros, es orientar el desarrollo de los países hacia la construcción de la paz y la inclusión. Solo así migrar será una opción para enriquecer la vida y no para evitar la muerte.

 


Sobre la autora:

Maite Belausteguigoitia es psicóloga, maestra en derechos humanos y próximamente comenzará un doctorado en psicología en la Universidad de Buenos Aires. Tiene experiencia profesional en el Centro de Investigación del ITAM y en consultoría de empresas.
Desde el ámbito psicológico ha trabajado con poblaciones en condiciones de vulnerabilidad como niños, niñas, adolescentes, mujeres indígenas, personas con discapacidad, entre otros. Le interesan los temas de psicoanálisis, salud mental, derechos humanos, infancia y género. A favor de: el pensamiento crítico, el arte como un arma de transformación subjetiva y social, modelos de desarrollo con un enfoque derechos y construcción para la paz. En contra de: el dogmatismo, el racismo, el machismo, la violencia en todas sus formas y la hipocresía.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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