¿Se acabó el American Dream?


carlos Lopez Comexi

Por: Carlos López

@CarlosLoOro

En el espacio de colaboraciones del Programa de Jóvenes COMEXI

 

El American Dream es el ethos de los Estados Unidos de América. Fue acuñado por el historiador James Truslow Adams en su libro “The Epic of America” en 1931, en plena Gran Recesión. El Sueño Americano es un conjunto de ideas centradas en un territorio donde el orden social privilegia la libertad individual – democracia, derechos, oportunidades y equidad. El sueño refiere a la igualdad de oportunidades que tienen todas las personas para vivir sus vidas con plenitud, para lograr su prosperidad, el éxito y movilidad social para su familia y sus descendientes, gracias al esfuerzo y al trabajo individual en un contexto que no pone trabas para conseguir estos logros. También implicó una fusión con la religión protestante. El concepto consiste en formar una familia, comprar una casa, a través del “trabajo duro”; todo lo que individualmente implica tener estabilidad financiera y social.  Los hijos y nietos de los padres y abuelos de entonces, gozan hoy de mejores estándares de vida. Esa es la expectativa de migrar a los Estados Unidos. 

Sin embargo, el American Dream traspasó la frontera estadounidense y se asentó

en México para muchos de los migrantes que lo consideran como su segunda opción ante las dificultades de adentrarse en territorio estadounidense. La frontera se ha desarrollado económicamente a gran escala. Incluso hoy, si hiciéramos una comparación con el libro “Why nations fail” de James A. Robison, nos percataríamos que el desarrollo regional ha estado acompañado de la profesionalización de las instituciones. Además, el Tratado de Libre Comercio entre México, Estado Unidos y Canadá (T-MEC) impulsó a que se instalarán más empresas en México. Hoy, un migrante que no puede pasar a los Estados Unidos está dispuesto a instalarse en México para lograr el esperado sueño financiero y social. Este sueño está más vivo que nunca en aquellos países devastados por la pobreza, la violencia y el fracaso institucional. 

En estas últimas semanas hemos recibido cientos de imágenes sobre la crisis humanitaria que afecta a los migrantes en las fronteras sur y norte de México. A mano dura han acelerado el regreso de cientos de migrantes hacia sus países a pesar de haberlo perdido todo. Cada vez hay mayores restricciones a la movilidad. La mayoría de los albergues están sobresaturados. Nadie está resolviendo el problema de raíz. Los migrantes no pueden entrar a Estados Unidos y su estancia en México es limitada. ¿Se acabó el gran sueño? El ciclo se vuelve a repetir, regresan los migrantes a sus países de origen, vuelven a trabajar y ahorrar para volver a emprender el viaje. No pierden la esperanza de que en alguno de estos dos países les ofrezcan una mejor calidad de vida.

Si nos podemos poner de acuerdo para un acuerdo comercial como el T-MEC, nos podemos poner de acuerdo para un acuerdo de movilidad migratoria. Lo que nos ha faltado es que los especialistas de ambas fronteras tengan un espacio común para acordar la estrategia. Hoy en día las decisiones han estado centralizadas y cada nación ha tomado una postura diferente. Pero un verdadero acuerdo permitiría que cada país pudiera ofrecer las facilidades que tiene a su alcance. Se requiere un escenario de fronteras abiertas pero apegadas a la  libertad y el estado de derecho, con medidas que generen mayor orden en los flujos migratorios, pero a la vez respeten a las personas que valientemente salen de su hogar en la búsqueda de entornos más prósperos, justos e incluyentes. 

 


Carlos López es economista y politólogo.Es asociado del Programa de Jóvenes del COMEXI. Está a favor de la prosperidad incluyente, libertad económica y el estado de derecho. En contra del autoritarismo y la falta de transparencia.




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