Andrew Luck: decisión de humanos


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

La NFL está de luto por la partida de uno de los brazos más talentosos de la liga. Hace algunos días nos cayó por sorpresa la noticia de que Andrew Luck, hasta entonces mariscal de campo de los Colts de Indianápolis, fastidiado por una carrera llena de lesiones, tomaría la decisión de dejar el futbol americano.

Mientras Luck había sido capaz de causar tantas alegrías en las tribunas, él ya no disfrutaba el juego. Adolorido y frustrado, tomó quizá la decisión más difícil de su carrera, y todo fue inesperado. Apenas la campaña pasada, el quarterback había tenido una intervención asombrosa, logrando clasificar a su equipo a los playoffs, como lo hizo en sus primeras tres temporadas. Fue acreedor al título del “regreso del año” (si no fuera por la “ridícula” actuación de Patrick Mahomes, sin duda hubiera sido candidato a ganar el MVP del año).

Cuando finalmente parecía tener el equipo adecuado para aspirar a un Super Bowl, algo de lo que no ha gozado a lo largo de toda su carrera, pasmó a todos los amantes del ovoide con la desgarradora noticia. Con 29 años de edad, abandona los emparrillados “para poder empezar a disfrutar de su vida”, algo que no gustó del todo a una afición que tras conocer la noticia, lo invadió con abucheos, causando opiniones divididas entre los protagonistas de este deporte: para algunos la pita fue justificada, para otros “asquerosa”, como señaló Aaron Rodgers, mariscal de Green Bay. Sin embargo, el ‘shock’ ha sido de alto voltaje y ha causado tanta controversia, porque Luck ha violado la norma cardinal de la cultura deportiva: jugar con dolor.

Lo que también es cierto es que si esto hubiera pasado con algún QB de medio pelo, pocos hubieran reprochado, pero el abandono del formado en Stanford,  automáticamente le baja un escalón al nivel de la NFL, lo que ha causado incomodidad.

El caso de Luck es muy extraño. Y cometo la imprudencia de no ponerme en los zapatos de Andrew, pero normalmente los jugadores hacen hasta lo imposible por seguir jugando. Casi siempre hay que echarlos porque no se quieren retirar, pero se hacen viejos, y están muy lesionados. Esta es mi manera de explicar (sin justificar) la reacción de los aficionados de los Colts, que piensan que su súper estrella pudo dar más, pudo sacrificarse, y con dolor, llevar a su equipo a la cima. De cualquier manera yo soy de la idea de Rodgers: esas gradas debieron ovacionar y cobijar. Los abucheos terminaron siendo un ‘soundtrack’ desafortunado, para una película que representa una historia mucho más sustanciosa.

No sabemos por cuánto tiempo vaya a existir la NFL. Su espinoso espíritu hace pensar a algunos que desaparecerá algún día por su intervención en la salud de los que juegan este deporte. La afición debería entender cuando una persona antepone su salud, pues muchos de los que no lo han hecho, han terminado desgraciados. Los veteranos enfrentan un dolor de por vida, desde artritis y fallas en las rodillas hasta dolores de cabeza y pérdida de memoria. Los de las gradas, parecen tener el mismo problema, pues no recuerdan todos estos casos que han causado tanta controversia y han obligado a hacer importantes cambios en los reglamentos del emparrillado en los últimos años.

Es una cuestión cultural, casi inconsciente, de ver a los futbolistas como héroes inmortales. Al haber uno que no lo es, hay molestia, y Andrew Luck ha tomado una decisión de humanos, que algunos entienden, pero increíblemente otros no. Esta doctrina no tardará en causar estragos (aún más) en una de las marcas más poderosas del deporte a nivel mundial.

Ojo, que no estoy diciendo si es o no correcta la decisión de Luck, quien podría llegar a arrepentirse, porque no lo sé y quizá ni él lo sepa. Pero como dijo Tom Brady, quien sigue activo con los Patriotas de Nueva Inglaterra a sus 42 años de edad, “todos tienen el derecho de elegir lo que quieren hacer de su vida”, sobre todo cuando se trata de un deporte en el cual la participación prácticamente te asegura una eventual lesión, con un alto porcentaje de posibilidades de que sea de “gravedad”, es decir, que te eche de la cancha por varios meses, al menos en algún momento de la carrera. La cultura que rodea la NFL, tristemente ha llegado a alabar únicamente a aquellos sobrevivientes, y a escupirles a aquellos, que quizá lo dejaron todo, pero no tuvieron la misma suerte.

 


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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