Ayotzinapa: una “verdad” en la basura


Maite Belausteguigoitia

Maite Belausteguigoitia

@maitebelausteguigoitia

 

Estamos a un año, no menos, como a cinco, sin una verdadera “verdad histórica”. “Lo bueno no se cuenta, pero cuenta mucho” lo dijo un presidente que sabía contar. ¿Contar qué? cualquier cosa. Cuando tienes el poder cuentas cualquier cosa, desde los números al revés hasta la “verdad histórica” de los 43 estudiantes desaparecidos. No importa si el cuatro va después del tres, si los número primos son por parte del padre o de la madre, si la buena vibra acerca a los números negativos al Nirvana, si los números impares hacen match en Tinder. Qué más da si liberan a 77 de los 142 arrestados, si violan el derecho al debido proceso de 83 personas, si denuncian tortura en la investigación, si nunca los quemaron en el basurero de Cocula para tirarlos en el Río de San Juan.

Cuando era niña mi abuela cantaba: “Ahora que vamos despacio… Vamos a contar mentiras, tralará… Por el mar corren las liebres… Por el monte las sardinas, tralará…” La investigación para el caso Ayotzinapa fue algo así: despacio, contando mentiras, dejando correr a las sardinas y dando gato por liebre. Nunca imaginé que mi abuela y la PGR tendrían algo en común, saber que las mentiras son más divertidas que las verdades. Investigar las violaciones a derechos humanos con la debida diligencia resulta aburrido para la PGR , sería un juego sin imaginación como la ruleta rusa. No florecer con la creatividad es tóxico para tu alegría, por eso Tomás Zerón se inventó el final de una novela policial en el basurero de Cocula. No lo hizo solo, fue un relato escrito a varias manos con agentes de PGR, agentes de la Marina, peritos y Agustín García Reyes, uno de los inculpados. El 28 de octubre de 2014 en la primera visita al mítico basurero, empezó el ficcionar de la “verdad histórica” con todos esos personajes en escena. Al día siguiente a las 9 de la mañana un buzo de la Marina halló los restos de Alexander Mora, en el mismo lugar donde estaba el testigo-inculpado.

Según el GIEI la primera visita registrada oficialmente fue el 29 de octubre, la toma de evidencias no quedó registrada, ni se realizó fijación fotográfica y tampoco se explicitaron las condiciones legales, de custodia o de traslado de Agustín García Reyes. Tal vez el sueño guajiro era ser protagonistas del musical de “Mentiras” y entonces hicieron un performance en honor a la obra, sacrificaron las garantías de debido proceso para seguir sus sospechosos corazones. Seguir tus sueños tiene precio, Tomás Zerón lo está pagando al ser investigado por la propia PGR. Investigadores investigando a investigadores investigando, las vueltas que da la vida marean. La impunidad en México es un juego de matrioshkas, una muñeca cubriendo a la otra en una eterna maniobra donde la justicia queda encerrada en un laberinto de complicidades.

Una investigación en los des-hechos, una “verdad” en la basura. A nadie le huele bien la “verdad histórica”.Ni a los familiares de las víctimas, a la ONU, al GIEI, a la CNDH, al Equipo Argentino de Antropología Forense y tampoco al líder de la cuarta transformación. “Desde cero” así se realizará la investigación según el nuevo presidente de izquierda ambidiestra, aquel que lucha por el pueblo mientras lo combate. Otro presidente contando, contando cualquier cosa. El poder de poder de contar, para llegar al poder de poder contar con el poder. La gente se pierde en las palabras del nuevo presidente, tanto que se extravían los hechos. Pero la cancelación de los refugios de mujeres, el desmantelamiento de las estancias infantiles, el desabasto en los hospitales, los ataques a la prensa, el Tren Maya… son harina de otra costal.

Más oscura que la piel de Morena está la crisis de derechos humanos, la esperanza de México trajo desesperanza. Con el fortalecimiento a la militarización, negarse a recibir el informe de la CNDH y un recorte de 68 millones de pesos para el presupuesto de búsqueda de las personas desaparecidas dan cuenta de una alarmante postura frente al tema de derechos humanos. La resolución del caso de Ayotzinapa fue uno de los compromisos de campaña de López Obrador, solo queda ver si se sumará a la lista de promesas rotas que crece día con día.

La Comisión de la Verdad creada específicamente para conocer lo sucedido con la desaparición de los 43 estudiantes brinda esperanza para los familiares de las víctimas.

Este caso es paradigmático, en él pueden analizarse los vínculos entre la política, la Policía, el Ejército y el narcotráfico en las violaciones a derechos humanos. Esta desaparición masiva de personas despertó indignación en México y en el mundo, se convirtió en un símbolo nacional del horror y la injusticia. Tal vez el trauma histórico más importante del sexenio pasado, por el cual  Peña Nieto podría ser juzgado por la Corte de la Haya por crímenes de lesa humanidad.

López Obrador se comprometió a algo importante al tomar este caso como una promesa de campaña. En primer lugar, buscar la justicia implicaría romper los pactos de impunidad entre la clase política y las decisiones tomadas desde el inicio del sexenio demuestran lo contrario. Perseguir la corrupción fue otra de las promesas de campaña, la cual rechazó una vez alcanzado el poder. En segundo, una de las principales líneas de investigación que necesitan desarrollarse en el caso es la participación del ejército. Este gobierno le da cada vez más poder y participación a esta institución, la rendición de cuentas con el ejército implicaría poner en tensión esta relación.

En tercero, es una paradoja la creación de la Comisión de la Verdad frente al debilitamiento de la CNDH. Resulta contradictorio buscar justicia para un caso tan emblemático mientras se vulnera a las principales instituciones responsables de garantizar los derechos humanos. La resolución imparcial de este caso revelará si los derechos humanos tienen un lugar más allá de la demagogia. En cuarto lugar, dar relevancia al caso implica facilitar la participación de organismos internacionales para el esclarecimiento de la verdad. Eso implicaría un proceso de rendición de cuentas para el gobierno de AMLO frente a la investigación del delito y con ello el castigo a los culpables. Los contrapesos y la rendición de cuentas suponen un freno para las arbitrariedades del poder, una cuestión para la cual dudo que AMLO dispuesto.

Solo queda ver si va a divertirse con las mentiras o a asumir las consecuencias de sus promesas, y con ello de las verdades. Las mentiras son como la bolsa mágica de Mary Poppins en la que cabe cualquier cosa, todo excepto la posibilidad de sanar las heridas. Una experiencia deviene traumática cuando el impacto es tan fuerte que desborda la capacidad psíquica para asimilarla. La verdad es un asunto de de justicia y salud mental, particularmente en la desaparición forzado cuando la elaboración del duelo es imposible ante la ausencia del cuerpo. El conocimiento de la verdad permite tramitar lo traumático, con ello se disminuyen los efectos y la transmisión del trauma intergeneracional. Esperemos que este gobierno se comprometa a contar con la verdad, sobretodo en estos tiempos difíciles donde “lo bueno no se cuenta, pero cuenta mucho”.

 


Sobre la autora:

Maite Belausteguigoitia es psicóloga, maestra en derechos humanos y próximamente comenzará un doctorado en psicología en la Universidad de Buenos Aires. Tiene experiencia profesional en el Centro de Investigación del ITAM y en consultoría de empresas.
Desde el ámbito psicológico ha trabajado con poblaciones en condiciones de vulnerabilidad como niños, niñas, adolescentes, mujeres indígenas, personas con discapacidad, entre otros. Le interesan los temas de psicoanálisis, salud mental, derechos humanos, infancia y género. A favor de: el pensamiento crítico, el arte como un arma de transformación subjetiva y social, modelos de desarrollo con un enfoque derechos y construcción para la paz. En contra de: el dogmatismo, el racismo, el machismo, la violencia en todas sus formas y la hipocresía.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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