Chivas, ¿caída o resurgimiento?


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

El futbol es un producto único y con particularidades muy distintas a todo, pero finalmente es un fruto para el consumo. Sin embargo, la diferencia entre una franquicia de futbol y un producto cualquiera, es que un club está ligado directamente a los sentimientos de las personas, que se sienten identificadas por diferentes razones: colores, escudo, jugadores, ciudades, o muy comúnmente por herencia. Además, el futbol no fue creado con finalidades lucrativas, y creció por pasión pura. Con el tiempo, los poderosos se dieron cuenta de que eso hacía del futbol el negocio más estable de todos.

Es casi imposible ver que una persona cambie de equipo, o lo deje de seguir. Las franquicias no viven de títulos, sino de la fidelidad de la hinchada. De ahí la legendaria frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que dice que “en la vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”.

Chivas es el equipo más popular de México, y es un producto capaz de agitar la sangre de quien lo sigue, sin embargo, casi se ha olvidado de su elixir, el pueblo. Jorge Vergara entendía perfectamente que el Club Guadalajara es el segundo equipo de todos, después de la Selección Mexicana. Porque únicamente admite jugadores mexicanos, porque representa mejor que todos los demás equipos las tradiciones nacionales, y porque desde que adquirió al equipo, hace 17 años, había intentado mantener a la franquicia en el tope de innovación y calidad de producto, sin olvidarse de la filosofía que encarna el club tapatío.

Como todo, el futbol ha cambiado con el tiempo. La globalización ha transformado el deporte y los equipos con filosofías como esa, pueden pasar muy malos ratos si no tienen el ingenio y las formas para saber mantenerse competitivos ante los demás clubes, que tienen la oportunidad de fichar a excelentes jugadores extranjeros. El mercado para equipos como Chivas es reducido. Por poner otro ejemplo, tal es el caso también del Athletic de Bilbao, que únicamente admite a jugadores vascos, y ni siquiera españoles.

Y así como el Athletic debe tener por consecuencia a los mejores jugadores vascos del mercado, el Guadalajara debe tener a los mejores elementos mexicanos. Alguna vez los tuvo, y llegó a ser la base de la Selección Mexicana. Hoy no tiene a un solo futbolista que esté disputando la Copa Oro con el tricolor, y eso que varios jugadores declinaron la convocatoria.

Jorge Vergara nunca ha sido el dueño más exitoso, ni mucho menos, del futbol mexicano. Pero rescató al club cuando era económicamente insostenible y mantuvo la identidad. Intentó innovar y si acaso no se ganó el cariño de la gente, al menos sí su respeto. De paso, logró dos títulos de liga, y algunas otras finales, incluyendo una de Copa Libertadores. Tenía a la afición contenta, yendo al estadio. Hoy el lujoso inmueble de Chivas está semivacío en gran parte de la temporada. Se consiguió alejar a una de las aficiones más fieles, que sintieron que los principios del club se rifaron a gente que no tenía cabida ahí, como José Luis Higuera, exdirector general.

El desgaste de Jorge en los últimos años fue mayúsculo, sobre todo después del pleito con su exesposa, Angélica Fuentes, y Vergara decidió tomarse un “año sabático”, aunque tarde o temprano salió a la luz el padecimiento de una enfermedad terminal, que en esta última semana lanzó quizá una de sus alarmas finales, tras la decisión del empresario de cederle la presidencia de Grupo Omnilife-Chivas a su hijo Amaury, quien ya fungía como tal desde hace algunos meses.

Tras la salida de Jorge, el Guadalajara se desplomó deportivamente. En los últimos semestres han salido el Gallito Vázquez, Rodolfo Pizarro, JJ Macías, Orbelín Pineda, Oswaldo Alanís (quien acaba de regresar para el próximo torneo), entre otros elementos que han sido protagonistas en sus respectivos equipos, otro factor que ha enardecido a la afición. El tema de Alanís es muy interesante, pues el jugador recibió amenazas de la directiva para renovar su contrato, y ante la negativa del jugador, quien quería irse a Europa, el equipo lo relegó y ambas partes salieron perdiendo. Amaury Vergara aceptó en una entrevista que se equivocaron en la forma de tratar a sus jugadores.

Amaury no tuvo demasiado tiempo para aprender a manejar el club, y tuvo que hacerlo de manera repentina. El cine es su pasión, ni siquiera el futbol. Pero parece tener las intenciones de hacer las cosas bien. Limó asperezas con Alanís y lo trajo de vuelta, dio un golpe sobre la mesa despidiendo a José Luis Higuera, y prometió cero tolerancia para los jugadores que no estén a la altura de la camiseta rojiblanca. Se ve que está bien aconsejado y que se ha preparado, al menos para hablar ante los medios. Jorge, su padre, ya no está, y Amaury tiene un enorme paquete en su escritorio a sus 32 años. Este próximo Clausura 2019 es vital para saber si veremos un resurgimiento del club del pueblo, o si llegará la peor de las pesadillas del Guadalajara, el descenso.

 


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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