Cómo mejorar la relación con tus lentes


Eduardo Navarrete

@elnavarrete


Para ser leída con “Eyeglasses”, de Akira Nguyen

Nunca es tarde para negociar un cambio de punto de vista con el mundo.

Antes de tomar por las patas a los lentes, sorprende a lo cotidiano con presencia. Con ello fumigarás el vínculo de la costumbre y la naturaleza de la experiencia lo agradecerá. Probablemente observes con mayor nitidez para empezar este examen de la vista.

 

Hay una maniobra que puede ser dolorosa y reservada solo para iniciados ya que podría cambiar la manera de relacionarte con el mundo: nada existe de manera autónoma. Por ello, cualquier lente que antecede tu mirada será un filtro (emocional, conceptual, hormonal, temperamental) suficiente para determinar tu experiencia.

 

Es tiempo de definiciones

Sin necesariamente perder definición (hoy cualquier dispositivo, monitor y teléfono ansía esta meta en sí misma que colectivamente ignora la conciencia), vale la pena que el movimiento y la aproximación hacia tus lentes sea mesurado y calculado. ¡Con ellos ves!

 

Así que, sea para descansar la vista o reaprender a parpadear, quítate los ojos y déjate los lentes. Si eso sirve para notar que todo tiene más de una lectura, habrá sido una misión rotunda.

 

Dependiendo el grado de miopía y astigmatismo que uno ostente, no hay momento más penoso que buscar los anteojos ¡sin ellos! Así se ve el mundo. ¿Así será en realidad? Suelta, no hay nada a qué aferrarte. No puedes llevarte un arcoíris a tu casa, como tampoco salir sin haber encontrado esos lentes. Solo hasta que el huésped temporal del cuerpo atraviese por varios estados emocionales y se dé cuenta que hay un lugar que no ha volteado en esa casa, aparecerán. La frente.

 

No los limpies

No son las apariencias, sino el aferramiento a ellas. Pasa todo el tiempo, cuando los lentes están cochinos, que tienes la oportunidad de reconocer que lo que ves no es lo que crees estar viendo. Para ejemplos: el cine, estupefacientes o emociones.

 

Se vuelve anecdótico proyectarle al mundo una carga de atributos, juicios y características que no tiene ¡y encima creerlo así! Con los anteojos resulta liberador saber que la vida no es como un sueño, es un sueño. Por eso: gracias, mugre de los lentes.

 

La interpretación del armazón

Un armazón sustenta la idea de protección garantizada. Como las apariencias están condicionadas por tu marco de referencia, el armatoste que pesa sobre tu nariz y orejas hace que recuerdes la afirmación del yo. ¿O eres el mismo cuando te los quitas? El mundo es una interpretación.

 

Y como somos expertos en aferrarnos inconscientemente a ilusiones y expectativas, puede que solo estés imaginando leer este texto o que creas que va a terminar de una manera diferente. Así que mejor veamos con claridad y paremos estas letras aquí.

 

Desde luego, si no tienes lentes, por favor ignora estas recomendaciones. O haz de cuenta que los tienes y practica el valor de hacerlos presentes en tu espacio de experiencia y de esta manera usarás la imaginación como una genuina oportunidad evolutiva (para ver).


Sobre el autor:

Eduardo Navarrete es un periodista, fotógrafo y administrador público que se apasiona por los contenidos. Condujo equipos en Grupo Reforma, Grupo Medios, Televisa y Cultura Colectiva. Participa en una iniciativa de acompañamiento a empresas para formar equipos de alto desempeño desde la atención plena y recién fundó una empresa de generación y curaduría de contenidos transmedia.




Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password