¿Cómo regresar a un centro comercial?


Eduardo Navarrete

@elnavarrete

Para leer con “One Stop Shop”, de Cash Motivated

 

Hay dudas que no se aclaran porque se ven bien hasta en un probador. Una de ellas es saber el momento preciso para regresar a los pasillos de las ofertas y así poder orbitar en torno del olor a nuevo de todas esas cosas que, sin saberlo, todos deberíamos poseer.

Estira el brazo para que te salpiquen cuanta muestra gratis logre aterrizar, responde que sí cuando te pregunten si buscas una talla, un 8K o un doble núcleo, pero por encima de todo, haz que tu tarjeta penetre la terminal y haga lo suyo, en el acto erótico más esperado luego de esta sórdida pandemia. Solo así podrás justificar por qué cada vez hay menos parques y cada vez brotan más Parques Deltas, Polancos, Lindavistas o Tezontles.

Cambia todo, saber que, en este momento, en alguna parte del mundo, alguien está comprando algo que tú morirías por tener. El celo competitivo alimentará tu insatisfacción instintiva, pero lo va a cubrir con una masa con olor y sabor a alegría navideña, aunque estemos por entrar a septiembre (o sea, el tobogán que en un parpadeo desemboca en diciembre).

 

¿Nos encerramos 5 meses para que lo primero que hagamos al salir sea comprar?

Somos animales ritualistas. Crecemos y nos convertimos en hábitos gracias a la repetición –consciente o no- de impresiones mentales que culminan en una serie de comportamientos automáticos que ni siquiera se cuestionan.

De ahí que uno compre, aunque crea no querer hacerlo. Un cumpleaños, el Día de la Madre, Halloween, el Día del emoji, conducen a comprar algo para congraciarte con tu deber como poseedor de alma. No importa que aprecies al destinatario, si no das un buen regalo, te exhibirás. Y nadie quiere que algo así suceda. Ni en Twitter.

Si compraste tantas cosas en línea, es indispensable tener un plan de acción, ahora que relajaron el semáforo. Por eso, a falta de un buen paseo, la familia quiere congregarse dentro de un centro comercial. Los malls se han adueñado del tiempo libre y del ocio de la familia: se han dado cuenta de la visita sin objeto por parte de sus clientes y les da la bienvenida de manera carnavalesca. Lo que en un principio eran tiendas que buscaban la atención de compradores de tenis o maquillaje, ahora se planta como una estrategia pensadísima de contención para no dejar salir al comprador durante todo el día: un gimnasio para madrugar, saludables restaurantes para desayunar comer y cenar, spa de pies (con estoicos peces), tiendas de memorabilia, boliche, casinos, lugares para poner a brincar niños hasta agotarlos mientras tú sigues comprando, estaciones de juegos, bares, cines, pistas de hielo, ¿por qué no pasamos la cuarentena en un centro comercial?

 

No compres por comprar: solo compra

Adquirir se ha vuelto la maniobra con la que uno logra definir su persona: ni siquiera debes tener claro qué es lo que vas a comprar: lo importante es firmar y poseer. Si los calzones, las bolsas, los zapatos, los relojes o hasta los pasadores tienen el nombre y apellido de un desconocido que suena más sofisticado que tu nombre y apellido (y que es deseado por la mayoría de tus conocidos), no lo dudes, cómpralo ahora.

La cuarentena lo dejó muy claro: es imposible no estar perdiéndote de algo todo el tiempo. Esto te pondrá en un predicamento, porque en lugar de estar leyendo esto, podrías estar comprando. Por eso no hay mejor refugio para un Homo Shopper, que un centro comercial.

Procura, entonces, mudarte a un departamento con mall incluido y abraza la sensación de satisfacer tu mayor deseo con el mínimo esfuerzo. Si te ganaron esta oportunidad, o solo puedes vivir cerca de un mercado, no hay problema: cada vez hay más centros comerciales, más grandes, con más amenidades y más sorpresas para toda la familia, en donde, si no estás en casa, puedas sentirse mejor que si estuvieras ahí.

Por todo esto y por las cosas que me quedan por comprar, que esta cuarentena termine de levantarse, para adquirir aquello que por fin y en definitiva, me devuelva la paz.

 


Sobre el autor:

Eduardo Navarrete es un periodista, fotógrafo y administrador público que se apasiona por los contenidos. Condujo equipos en Grupo Reforma, Grupo Medios, Televisa y Cultura Colectiva. Participa en una iniciativa de acompañamiento a empresas para formar equipos de alto desempeño desde la atención plena y recién fundó una empresa de generación y curaduría de contenidos transmedia.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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