Cruz Azul


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

Todavía recuerdo mis primeros años como aficionado del futbol. Iba con mi padre al Estadio Azul, a ver el juego tan deleitoso que desplegaba aquél Cruz Azul que recién había peleado por el título de la Copa Libertadores en 2001, perdida con toda dignidad en la cancha del Boca Juniors. 

Aquél Cruz Azul, que si bien es cierto ya había perdido parte de su histórica esencia, sembrada y bien cosechada por Guillermo Álvarez Macías (1920-1976), aún seguía enamorando a millones de aficionados, esos que en estos últimos días han visto a su equipo quedarse sin aliento, y ni siquiera se han podido despedir. Porque la ilusión les fue arrebatada de golpe, cuando parecía que por fin los objetivos conducían a un nuevo campeonato de liga, que acabaría con los 22 tormentosos años de tristezas. Pero todo ha resultado ser un fiasco.

O todo fue simplemente un lindo sueño, pero que ilusionó demasiado, y duró muy poco. Hace aproximadamente 15 meses Cruz Azul tomaba una de las mejores decisiones de su historia, incorporando al mejor director deportivo del futbol mexicano, Ricardo Peláez: ganador, honesto, trabajador, respetuoso, leal, enérgico, y entregado. Estas virtudes se las entregó a Cruz Azul a lo largo de su gestión, el mismo equipo que le daría la espalda para volver a las mismas andadas, llenas de podredumbre, que han acabado con su grandeza.

Ya pocas cosas valiosas quedan en Cruz Azul, y una de ellas es su afición, que se volvió a ilusionar, que se volvió a entregar, que volvió a creer. Es como una historia de amor tóxico, en donde una vez que te enamoras, la salida es prácticamente imposible de encontrar, y ahí sigues, en el laberinto, entregando el poco aliento que te queda, que lentamente te absorve y te hace sufrir y permanecer, con destellos de lo que nunca pasará.

Causa impotencia, y mucha, ver la desfachatez con la cual Víctor Garcés, dio un golpe autoritario sobre una mesa en reconstrucción, causando destrucción. Causa desconsuelo ver cómo Ricardo Peláez defendió al club hasta que se le acabó el sudor, mientras Garcés, disque vicepresidente del equipo y ausente durante los últimos años porque fue separado de la institución, hizo oídos sordos ante los gritos de los seguidores cementeros, que rogaban por la permanencia de Peláez, que en poco más de un año, logró lo que los Álvarez no han podido hacer en una vida de gestión.

Ahora entendemos todos por qué Cruz Azul no ha levantado la liga en más de dos décadas, ahora todo tiene sentido. Porque durante todo este tiempo las decisiones deportivas se han hecho con fines personales. Porque han exprimido el buen nombre de Cruz Azul, y a cada uno de los aficionados, que pagan su camiseta, que pagan su boleto, para alimentar algunos bolsillos insaciables. Pero eso sí, el señor Víctor Garcés salió en ESPN a presumir que a los jugadores se les paga a tiempo. ¿Qué no sería ilegal hacer lo contrario?

Estimados aficionados de la Máquina, les pregunto: ¿Ya qué caso tiene apoyar a Cruz Azul, si a la gente que manda no le importa su propia alma, que son ustedes? El equipo conformado en los últimos dos semestres está sin duda entre los cuatro mejores planteles del futbol mexicano. Seguramente Peláez lo iba a conducir a la gloria, porque eso es lo que él hace con los equipos. Pero que no nos extrañe que poco a poco este plantel también se vaya desmoronando, mientras en Miami, el promotor Carlos Hurtado, probablemente ya se frote las manos de ver el regreso de los hombres que, a costa de la integridad del club y de la hinchada, le construyeron el mejor imperio de su vida.

Faltan algunas cosas por definirse en los próximos días. Pues ha sido evidente que este “golpe de Estado” ha sido en contra de ‘Billy’ Álvarez, quien a pesar de haber sido parte de todo esto durante muchos años, me da la impresión de que en los últimos semestres por fin había reaccionado en favor del club deportivo. Pero para su mala fortuna, el regreso de su cuñado Garcés, y su hermano Alfredo (quienes consiguieron su reinstalación por medio de una demanda), no lo dejaron demostrar si en verdad cambió. El licenciado ‘Billy’ podrá intentar enderezar este desastre repentino, pero gran parte del daño, como la salida de Peláez, seguramente no tendrá reversa.

Lo único que queda (para quien quiera seguir dentro de este barco disfrazado de crucero, pero con alma de lancha agujerada), son las palabras de Ricardo Peláez, en aquél programa de ESPN, que por cierto en términos periodísticos, ha sido un programa histórico: “Este equipo será campeón pronto, porque estamos dejando un grupo valiosísimo.” Estimado Ricardo: Si eso llegara a ser verdad (lo cual yo sinceramente lo veo muy difícil), entonces podrás sumar otra estrella a la abundancia de éxitos que has acumulado en en el futbol, y esa sería la más valiosa de todas.

 


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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