Cuidado con lo que deseas (apuntes sobre Yesterday)


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“¿Quieres una vida felíz? No es complicado. Dile a esa chica que la amas, y dile la verdad a todo mundo, siempre que puedas.”–John Lennon, interpretado en Yesterday.

 

Help me!: Jack Malik cantando al borde de la desesperación en Yesterday. Imagen: The New York Times

Esta semana tuve la oportunidad de ver Yesterday con Danny Boyle. Contrario a lo que pensé, la película es maravillosa y es una gran historia que conecta con gente de todas las edades. Inicialmente iba a escribir esta columna sobre otro tema totalmente diferente (próxima semana), pero me conmovió tanto la nueva cinta del director de Slumdog Millionaire que no podía dejar de comentarla. 

Yesterday nos cuenta la historia de Jack, un chico británico de ascendencia indo-pakistaní –no lo sabemos–, y cuya carrera musical no ha sido más que un fracaso absoluto. Con la ayuda de su mejor amiga Ellie, Jack ha tocado sus canciones por años en bares, bailes y hasta fiestas de niños, sin éxito. Un buen día Jack es atropellado por un camión y se despierta en un mundo en donde se da cuenta de que nadie recuerda las canciones de los Beatles. Desesperado, Jack trata de revivirlas y darlas a conocer en su pequeña comunidad de Suffolk, hasta que un buen día es catapultado a la fama. Prontamente Jack comienza a ser reconocido como el mejor cantautor de todos los tiempos (recuerden que en este mundo ficticio nadie recuerda al cuarteto de Liverpool). A pesar de estar viviendo el éxito y la gloria de los grandes artistas, Jack pronto descubre un vacío existencial que lo drena cada vez más ante la frustración de saber que él no ha escrito las canciones que han revivido su carrera musical y que, además, no puede decirle al mundo la verdad.

“Lo malo de los sueños es que algunos se cumplen y entonces el soñador, convertido ya en alguien distinto, se pregunta qué diablos hará a partir de ahora”, escribe el periodista Javier Guillenea, parafraseando a Ignacio Dean, un español que un buen día decidió darle la vuelta al mundo a pie. 

Para mí Yesterday es una película tremendamente personal y no pude evitar identificarme con el personaje de Jack a lo largo de la trama. Cuando era adolescente y mi mundo fue completamente definido por el rock en inglés soñaba en que algún día sería un músico famoso y que mis canciones me llevarían a conocer el mundo. Como lo platicamos en el podcast de Juanma Borbolla, quizás no todos nacimos para vivir de la música o no todos tenemos la sensibilidad para componer grandes canciones que pasen la prueba del tiempo, aunque eso no impide que podamos disfrutar de la música y volverla un amigo de por vida, el cual ha sido mi caso personal. 

El problema cultural de The Beatles es que su legado musical ha sido tan grande (en cantidad y calidad), que la mayoría de la gente los percibe como una banda de buenos chicos que cambiaron al mundo a través de su mensaje de amor y paz. Quizás muchos jóvenes, como yo en algún punto de mi adolescencia, desearían –con gran envidia– poder tener los talentos de composición de McCartney o Lennon, la habilidad melódica de Harrison o el carisma de Starr. Sin embargo, en cierta forma, me alegra de que aquellos sueños de grandeza no se hayan cumplido. Tal como lo comprueba Jack Malik en Yesterday, las mieles del éxito cobran su precio cuando éste es inmediato y el artista no está preparado para ello. 

De hecho, no ha sido hasta los últimos años que han salido a la luz historias y relatos de los primeros años de carrera de los Beatles que se ha sabido de sus excesos y costos. En muchas ocasiones, las vidas de Lennon y McCartney llegaron a ser atormentadas por muchos demonios, la mayoría de ellos debido a que a su corta edad ya habían conquistado el mundo y tenían una responsabilidad pública que poca gente a sus veintitantos años podría haber imaginado. 

Documentales como Eight Days a Week relatan como los Beatles fueron explotados tan salvajemente por la industria musical, que John Lennon se vio forzado a escribir “Help!”, una canción que irónicamente se convertiría en uno de los grandes éxitos de la banda, sin que nadie supiera que ésta era un verdadero grito de desesperación por parte de los exhaustos músicos, que para mediados de los sesenta ya estaban llegando al límite de sus capacidades físicas y mentales. 

Empujados al límite: Según cuentan algunos biógrafos y cronistas, tal fue la explotación del talento de los Beatles, que para 1964 su cansancio físico se veía reflejado en la portada del álbum Beatles for Sale. Imagen: Discogs.

Los Beatles –dejando al un lado su genio y legado cultural incomparable– también fueron jóvenes y fueron llevados a la locura en muchas ocasiones. En la inusual biografía de Joe Godden, Riding so high: The Beatles and Drugs, el periodista galés relata cómo para antes de los veinte años, los integrantes del cuarteto de Liverpool ya eran “veteranos de las píldoras” debido a las cápsulas de anfetaminas que tomaban noche tras noche para resistir los largos sets de música en vivo que tenían que tocar durante sus primeros años en Hamburgo y otras ciudades del Reino Unido. Brian Epstein, su joven manager eventualmente perdería la vida debido (según relatan las historias) a una sobredosis accidental con sedantes. 

Sin embargo, quizás el caso más lamentable es el de John Lennon, una figura que la mayoría asociamos con citas inspiradoras y la predicación de la paz mundial en múltiples formas, además de haberse convertido en un mártir cultural –y en la playera más vendida en las tiendas de Nueva York– debido a su temprana muerte a manos de un tirador a la entrada de su residencia. Varios de los documentales sobre la banda y el mismo Godden cuentan que Lennon era conocido por su seguridad como líder de la banda y por ser un personaje explosivo. Lennon según algunos de sus conocidos, era capaz de lanzarse a los golpes y podía ser un verdadero gañán cuando se necesitaba durante aquellas largas noches de música, alcohol y otros excesos. 

Not so nice after all: A pesar de su gran legado, The Beatles también eran conocidos por sus excesos y experimentación inocente con varias sustancias desde temprana edad. Foto de Horst Fascher/K & K Ulf Kruger OHG/Redferns.

Tal parece que la personalidad de Lennon comenzó a cambiar drásticamente a partir de 1966-67 cuando éste, probablemente afectado por al muerte de Brian Epstein y su nueva relación con la artista japonesa Yoko Ono, comenzó a abusar indiscriminadamente de alucinógenos y posteriormente de la heroína, volviéndolo más hermético e inseguro. Para 1969, y con McCartney como el nuevo líder indiscutible del grupo, Lennon estaba en un estado tan preocupante que el historiador Barry Miles relataba lo siguiente: 

“Si bien en los viejos tiempos sus compañeros podrían haberse quejado de la presión que la presencia de Yoko [Ono] le ponía al proceso de grabación [….], ahora era simplemente imposible porque John estaba tan impredecible y obviamente con mucho dolor”. 

Para el año siguiente, Lennon había escrito las letras de la canción “Cold Turkey”, claramente describiendo los síntomas de abstinencia que sufren los adictos a la heroína y otros derivados del opio cuando éstos son retirados de tajo. 

 

No todo lo que brilla es oro

Si uno analiza las canciones de The Beatles de cerca, se dará cuenta de que el cuarteto probablemente no podría haber escrito tantos himnos inmortales si no hubiera sido por esos diez años que la banda vivió con tanta intensidad y en donde se vieron forzados a madurar de una forma tan vertiginosa, pasando de ser una bandita de bares al fenómeno cultural más importante de todos los tiempos después de jesucristo (no lo digo yo, lo dijo Lennon). 

No estoy satanizando a la industria musical ni intento decir que nadie se deba dedicar a la música. Hay gente que está hecha para ello y que puede lidiar, maduramente, con las presiones que pueda involucrar la fama y el éxito. Sin embargo, quizás muchos (como yo en la adolescencia) habrían imaginado la satisfacción de vivir una vida como la de McCartney o Lennon, además de la satisfacción que deben sentir los grandes artistas cuando su obra es públicamente reconocida. Insisto, hay quienes están destinados a la grandeza musical y otros que quizás no estén hechos para ello. 

Algunos, como Jack Malik y yo, nos dimos cuenta de que no teníamos que llegar al Billboard Hot 100 para sentirnos satisfechos, y que todo lo que necesitábamos para ser felices estaba en casa.

The Long and Winding Road: Yesterday también es una gran historia de amor que nos recuerda tener cuidado con lo que deseamos. Imagen: Film School Rejects.

 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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