Cuidando la libertad de expresión


Por: Gerardo de la Torre

 

La censura, el fantasma de otros tiempos, regresa en la época de la polarización. Hace unos días, Estados Unidos vivió uno de los capítulos más vergonzosos y preocupantes de su historia. El Capitolio fue asediado por una horda de seguidores trumpistas exigiendo al vicepresidente Mike Pence cometer delito y darle a Trump una victoria ilegal. Horas después, el presidente de Estados Unidos fue privado de expresar algún mensaje en sus redes sociales. La herramienta más poderosa del presidente tenía que ser silenciada, y se habían tardado. Desde hace cinco años el empresario no ha parado de profundizar las divisiones preexistentes en la sociedad estadounidense para posicionarse políticamente. Viejas diferencias ideológicas se han refrescado y Trump no es el único beneficiado. 

Las redes sociales han sacado provecho económico y publicitario de esta situación. Desde el 2017, cuando el concepto del año, popularizado por el presidente estadounidense, fue “Fake News”, había suficientes argumentos para tomar medidas y restringir los mensajes de Donald Trump. Por un lado, estaba incitando al odio de forma velada, y a veces no tanto; por otro, diseminaba mentiras e información ambigua, debilitando la estabilidad política y social de su país. Sin embargo, no se atrevieron a lo sensato. 

No fue hasta que estuvieron al borde de un golpe de Estado que los dirigentes de estas marcas decidieron tomar cartas en el asunto y cerrar los espacios de Trump, indignos del siglo XXI. ¿Qué estaban esperando? El seis de enero fue un final que todos vimos venir y nadie se atrevió a evitar. Este camino no sólo fue construido por Trump y sus seguidores, también hay una gran responsabilidad por parte de los jerarcas de dichas empresas. Es momento de exigir conductas socialmente responsables a los directivos de las distintas redes sociales, a los gobiernos y a los ciudadanos que, independientemente de nuestra afiliación política, participamos por acción u omisión de esta bochornosa situación. 

Era una solución tan necesaria que pocos se atrevieron a cuestionarla. Dentro de esta minoría resaltan Andrés Manuel López Obrador y Angela Merkel, quienes se mostraron inconformes con la situación, pero con argumentos diametralmente diferentes. 

El presidente de México condenó la censura que vivió el mandatario estadounidense, exponiendo que nadie debe ser privado de la libertad de expresión. Andrés Manuel no reparó en el beneficio de la decisión. Es un hecho que hay que pelear por este derecho y no hay mejor manera de hacerlo que limitando los discursos de intolerancia. Los dictadores comienzan pidiendo ser tolerados y nada más sabiéndose poderosos desatan persecuciones que desembocan en épocas de terror entre sus pueblos. Es importante recordar lo que sucede cuando se tolera el odio.

Uno de los países que padeció a un dictador fue Alemania, hoy dirigido por la Doctora Angela Merkel. La Canciller alemana se mostró reflexiva sobre el poder que le hemos otorgado a unas pocas personas sobre el libre discurso. Merkel propone establecer marcos legales y evitar criterios arbitrarios para censurar en redes sociales.

 ¡Qué paradójico! La censura, que fue un verdugo, hoy parece ser una solución.

 


Me llamo Gerardo de la Torre y nací en la Ciudad de México el dos de abril de 1996. Soy licenciado en psicología desde el 2018. La mayor parte de mi vida he estado interesado en entender e influir en los cambios sociales, económicos y políticos de nuestro mundo.




Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password