De género, sexo y PIB


Ricardo Salas

@segunricardo

“Todos hemos llegado a darnos cuenta – primeros ministros, presidentes, directores de compañías – que si queremos este incremento… en PIB, tenemos que hacer que la otra mitad participe en la economía”.

Melinda Gates, Cofundadora de la Bill & Melinda Gates Foundation

 

Sé que el título de esta columna está algo raro, pero es apenas una probada de todos los temas que pude discutir hace unas semanas con la psicóloga y escritora Maite Belausteguigoitia durante la grabación de nuestro primer podcast, en donde hablamos sobre los retos que enfrentan las mujeres en el siglo XXI (particularmente en la sociedad latinoamericana). A continuación, trato un poco de lo que platicamos aquella ocasión y propongo algunos comentarios que quedaron pendientes en aquel episodio.

Teníamos ya rato queriendo publicar algo por esas líneas: percepciones del feminismo y sobre cuál debería ser el papel de los hombres y de la sociedad para lograr una mayor equidad de género en nuestro país. La conversación se enfocó principalmente en los obstáculos con los que frecuentemente se topan las mujeres en el ámbito laboral, familiar, y social a lo largo y ancho de México. También hablamos sobre la violencia y el acoso constante que tienen que aguantar cientos de miles de mujeres todos los días y de aquellas creencias y actitudes que siguen reforzando esas grandes desigualdades entre hombres y mujeres alrededor del mundo, y que muchas veces comienzan desde el mismo núcleo familiar. Con el día internacional de la mujer a la vuelta de la esquina, vale la pena cuestionar cómo vamos en estos temas y qué podemos hacer para eliminar estas disparidades que tanto frenan al desarrollo social en la región.

Lograr una mayor equidad de género es sin duda una obligación moral que tienen todas las sociedades a nivel global (no por nada es uno de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas para el 2030). Como ciudadanos y electores, debemos procurar que las personas de todo género tengan igualdad en derechos y obligaciones, sencillamente porque es lo correcto. Pero además del argumento ético, hay otra razón de peso por la que deberíamos preocuparnos por la brecha que aún existe entre hombres y mujeres, y que debería estar más presente en la discusión pública. ¿Una pista? Tiene que ver con el trabajo.

Estamos entrando en una nueva era en la que las grandes economías (Estados Unidos y China principalmente) empiezan a crecer a tasas cada vez menores y los políticos han aprovechado esta desaceleración global prometiendo un regreso a los años dorados, cualesquiera que sean, a través de un sinfín de paquetes y estímulos económicos; algunos países con recetas más responsables que otros. Donald Trump, por ejemplo, ha logrado mantener a flote a la economía norteamericana a partir de una gran reducción a los impuestos. Pero estas soluciones no duran para siempre, y tarde o temprano alguien tiene que pagar los platos rotos cuando el gobierno se endeuda demasiado.

“Alrededor del mundo solo hay 20 jefas de Estado o de gobierno […] Esto no está bien”. —Ellen Johnson Sirleaf, expresidenta de Liberia y primera mujer en el cargo en todo África.

Lo que muchos políticos olvidan es que tienen un as bajo la manga para volver a sus países más productivos. Y no es rocket science, el Fondo Monetario Internacional asegura que cuando más mujeres se incorporan a la fuerza laboral, las economías crecen de forma significativa. El FMI calcula que cerrar la brecha laboral entre hombres y mujeres incrementa hasta en 4% el PIB per cápita en países como Canadá y Japón. Pero este efecto es mucho mayor en países en vías de desarrollo, naciones como Pakistán serían un 30% más productivas si se empodera a las mujeres con educación y acceso a fuentes de trabajo. Visto de otra forma, frenar la participación de las mujeres en la economía le cuesta a un país emergente: la OCDE calculó recientemente que sólo 47% de las mujeres en México en edad productiva participa en la fuerza del trabajo, un número muy por debajo del promedio general de los países de este grupo (que es de 67%).

Lo mismo aplica para las oportunidades que tienen las mujeres de participar a nivel político: en todo el continente africano no hay una sola mujer presidente o jefa de Estado. México sigue estando entre los países con mayor número de feminicidios a pesar de que tener el primer congreso con paridad de género en su historia.

Está claro, queda mucho por hacer para cerrar la brecha de género. Ante un panorama macroeconómico mundial cada vez más complejo, urge empoderar a más mujeres. Por el bienestar de todos, y de las generaciones que vienen.


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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