La CEPAL y su propuesta de desarrollo para Centroamérica


María Pía Taracena Gout

@piataracena

 

En días recientes la Dra. Alicia Bárcena, quien encabeza la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), organismo de Naciones Unidas, presentó el Plan de desarrollo para Centroamérica y México, en el cual se propone un nuevo paradigma para lograr el desarrollo en la región, (sur de México, Guatemala, el Salvador y Honduras).

Frente al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, miembros de su gabinete, representantes del sistema de Naciones Unidas, y los embajadores de los países receptores de la propuesta, la doctora Bárcena enfatizó que el desarrollo se debe de ver desde otra perspectiva, la de la seguridad humana como base para los cuatro ejes propuestos: desarrollo económico; bienestar social; sostenibilidad ambiental y gestión integral del ciclo migratorio.

¿Es la seguridad humana un nuevo paradigma que logre realmente el desarrollo integral de la zona? Lo primero que tenemos que entender es que el cambio de paradigma lo presenta el concepto mismo, ya que la seguridad humana centra al individuo y no a la nación en el centro de la discusión. Es una visión por decirlo de alguna manera, individuo-céntrica que busca que el individuo viva sin miedo, sin necesidad y con dignidad.

Es un concepto que la ONU popularizó en 1994 en el “Reporte para el desarrollo humano” en el cual se distinguieron las “nuevas amenazas” para el individuo: pobreza, esclavitud, desastres naturales, desarrollo y derechos humanos. Las incluyó en los objetivos del milenio y del post-milenio. Es un concepto que ha causado críticas y que ha llevado la discusión a dos niveles, el primero es: si el Estado debe velar por el desarrollo humano (vivir sin necesidad) ó el segundo: si el Estado debe velar por la protección de la vida humana (vivir sin miedo).

Lo que plantea la Dra. Bárcena es que el Estado debe velar por el desarrollo humano, fue muy clara en decir que el concepto de seguridad nacional, que solamente se dedica a vigilar las fronteras, (vivir sin miedo), debía de cambiarse por el de seguridad humana, (vivir sin necesidad). Para lo cual detalló la forma en que cada uno de los ejes debe llevarse a cabo:

El desarrollo económico a partir de una mejor fiscalidad e inversión; integración comercial, energética y logística entre los cuatro países, el bienestar social alrededor de la educación, salud y trabajo; la sostenibilidad ambiental y gestión de riesgos y la gestión integral del ciclo migratorio con seguridad humana en el que se respeten los derechos, medios de vida y seguridad centrada en las personas. El plan requiere de 10 mil millones de dólares al año por una década de 2020 al 2030 para poder crear una zona integrada y desarrollada.

El gobierno de México considera el plan como una hoja de ruta para sacar a la región adelante. Se planteó la posibilidad de buscar el apoyo económico de otras regiones para lograrlo.

Es claro que México busca con la propuesta de la CEPAL afianzar un liderazgo en su zona natural de influencia. Las otras regiones y países que se propone involucrar en el plan, son Estados Unidos, Canadá, Japón, la Unión Europea y tal vez Chile. Lo que nos lleva a pensar que el modelo del plan no dista mucho de lo que se ha venido haciendo desde la década de los 90 del siglo XX a nivel global en la agenda de cooperación internacional. Lo que nos genera muchas preguntas, que nos quedan en el aire y que son las siguientes:

¿En qué términos se “convencerá” a dichos países a que cooperen para el desarrollo en la región? ¿Cuál va a ser el compromiso de los países o regiones “donantes” para luchar contra la pobreza, lograr mejorar los términos de la educación, la salud y el trabajo en la región? El presidente López Obrador propuso incluso, la “posible creación de un organismo para gestionar el plan”, ¿el organismo sería a nivel regional, nacional o global?

Ya en la década de los 90 cuando el paradigma de cooperación internacional cambiaba en la declaración del milenio se propuso la creación de una Asociación mundial para el desarrollo. La idea, por lo tanto no es nueva. Los retos son muchos, por ejemplo la “exigencia del buen gobierno”, (evitar la corrupción) es un objetivo que desde el Consenso de Monterrey de 2002 se considera importante para “convencer” a los países donantes, (casi siempre los más desarrollados), de que la ayuda será eficaz.

El Plan de desarrollo para el sur de México y Centroamérica es interesante, es creativo y se sustenta en las ideas de cooperación internacional más actuales. Puede ser un buen instrumento para que México se legitime en la zona y se vea cómo un país que busca “hacer algo más” y cambiar la imagen negativa que se tiene de México en la región. Los centroamericanos que desaparecen en México son muchos y las condiciones en las que transitan por el país son terribles.

No es la primera vez que México, busca cooperar para mejorar las condiciones de desarrollo en Centroamérica, sobran los ejemplos, la diferencia es el involucramiento de la CEPAL, que por lo tanto, pone a una organización internacional, la ONU, una vez más, en el centro de la política exterior de México, como acompañante de sus proyectos regionales.


Sobre la autora:

María Pía Taracena es licenciada en Relaciones Internacionales, maestra en Historia y candidata a doctora en Historia por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado en los tres sectores, académico, privado y gubernamental. Desde 1991 es docente en su alma mater, donde ha dado clases para distintos espacios y programas académicos. En 2018, recibió la medalla Ernesto Meneses al mérito universitario. Adicionalmente, Pía ha participado con su opinión en distintos medios de comunicación. A favor de: igualdad, la cooperación, la felicidad, el conocimiento, la interpretación, la búsqueda de la verdad. En contra de: la desigualdad, la aburrición, el abuso, la injusticia, la falsedad, la post-verdad.




Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password