El impacto del COVID-19 en la equidad de género


Sofía Niño de Rivera

@sofiapac

 

Quién nos iba a decir que el aislamiento por el COVID-19 vendría a opacar el empoderamiento recién explotado de salir a las calles con cartulinas para hacer valer nuestros derechos.

 

Junto con el aislamiento físico, las mujeres como género hemos atravesado acontecimientos durante la crisis que se pueden leer desde varios prismas. Algunos argumentan que será la oportunidad de trazar el terreno para una mayor equidad de géneros a mediano plazo, pero desafortunadamente en el plano inmediato la crisis invisibiliza el aumento en la violencia doméstica y la objetivización de la mujer. El aislamiento, además de lejanía corporal, ha implicado el distanciamiento de posturas sobre el feminismo o el rol de la mujer en nuestra sociedad, y ha puesto de manifiesto el choque de enfoques entre hombres y mujeres para abordar la crisis.

 

Aunque los hechos conviven 24/7 con nosotros y son nuestra sombra en la cuarentena, poco se están analizando las repercusiones de género que esta pandemia tendrá en nuestras sociedades.

 

Primero que nada debemos entender que en términos generales la crisis del COVID-19 está  exponiendo la fragilidad de nuestros sistemas y haciéndonos cuestionar mucho de lo que damos por sentado en la actualidad, la forma en que consumimos o nos relacionamos, y hasta nos ha hecho rebobinar hacia conceptos filosóficos básicos que se valorarán de manera profunda. Podríamos verlo como si estuviéramos reescribiendo una historia y este momento fuera el prólogo de lo que vendrá una vez pasado el lockdown.

 

Uno de estos conceptos es el feminismo. La cumbre de la supuesta emancipación femenina siempre ha coincidido con épocas de consumismo voraz, donde ideológicamente una mujer logra mayor equidad a través de tener tener una bolsa cara, un trabajo exitoso, un departamento y un sinfín de etcéteras. Sin embargo, la crisis del COVID-19 ha venido a replantear los modelos de consumo de nuestra sociedad capitalista tradicional, por lo que probablemente se genere una nueva dinámica social que de paso a una reconceptualización del feminismo contemporáneo.

 

Independientemente de la parte conceptual y teórica, el mismo movimiento feminista en la práctica es altamente vulnerable ante la crisis actual. Corremos el riesgo de que la equidad de género deje de ser priorizada en la agenda pública a nivel global, lo que haría más difícil reducir las brechas y aprovechar la inercia tan fuerte que llevaba el movimiento feminista en épocas prepandémicas. 

 

Los servicios de salud reproductiva de las mujeres, incluido el acceso a la anticoncepción, derecho por el que casi cualquier ola del feminismo ha abogado, también hoy están en peligro. Tan solo hay que notar que en Texas, Iowa, Ohio y varios estados de EE.UU. donde el aborto es legal, se le han impuesto restricciones durante la pandemia por considerarlo un procedimiento no esencial. Esto aumentará los embarazos adolescentes y no deseados, incrementando la precariedad económica de estas mujeres.  

 

La buena noticia es que las estadísticas demuestran que el virus del COVID-19 nos afecta en menor proporción biológicamente, ya que algunos estudios sugieren que el estrógeno puede tener efectos protectores, la mala es que sufrimos las consecuencias sociales y económicas del virus de manera más aguda.

 

Las mujeres representamos globalmente el 70% del personal en el sector sanitario y social, por lo que se le debería de prestar especial atención a nuestra salud reproductiva y a nuestras necesidades psicosociales. Con todo y esta gran presencia en sectores vitales para nuestra sociedad, no hemos creado mayores umbrales de justicia social desde una perspectiva feminista porque hay una clara infrarrepresentación femenina en las instituciones que están gestionando las respuestas a la crisis, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Casa Blanca o los gabinetes gubernamentales de muchos países.

 

Pero calma, podemos mantenernos optimistas ya que a pesar de no haber tantas mujeres, la calidad de su liderazgo en la gobernanza global es digna de aplaudirse. Resulta muy notoria la diferencia para abordar el problema entre jefes políticos hombres y lideres mujeres. Por ejemplo, países como Alemania, Nueva Zelandia y Noruega, los cuales comparten el hecho de tener a una mujer al mando de su gobierno, han encauzado sus políticas hacia la seguridad humana por encima de la narrativa “salud de la población versus salud de la economía”. Mientras que países con líderes hombres utilizan un tono más agresivo en su discurso político. Trump, por ejemplo, uso analogías de guerra en 13 de los 19 discursos de salud que dio en marzo.

 

Al final de cuentas, depende de todos nosotros darle la relevancia adecuada al anclaje entre equidad de género y el coronavirus, para que esta crisis no implique el declive de logros históricos y que no afiance posturas conservadoras ni políticas desmesuradas que dañen la integridad de la mujer. Sino que represente una oportunidad para valorar los detalles, para valorar la vida y el papel de las mujeres en nuestro entorno.

 

Sofía Niño de Rivera es internacionalista, especialista en derecho internacional. Fue funcionaria pública en la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Economía, donde participó en negociaciones comerciales internacionales y representó a México en varias Organizaciones Internacionales. Actualmente, está encargada de Policy & Public Affairs para el sector Fintech y es asociada del Programa de Jóvenes del COMEXI. Está a favor de: la justicia y la colaboración global. Está en contra de: la intolerancia y el abuso.

 


Sobre la autora:

Sofía Niño de Rivera es internacionalista, especialista en derecho internacional. Fue funcionaria pública en la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Economía, donde participó en negociaciones comerciales internacionales y representó a México en varias Organizaciones Internacionales. Actualmente, está encargada de Policy & Public Affairs para el sector Fintech y es asociada del Programa de Jóvenes del COMEXI. Está a favor de: la justicia y la colaboración global. Está en contra de: la intolerancia y el abuso.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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