El pecado mortal del Barcelona


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

Bajo la cobija del Covid-19, en donde no se le permitió la entrada a la irritación de la afición para manifestarse en los estadios, Josep María Bartomeu y el resto de la dirigencia del FC Barcelona se refugiaron, en un silencio ficticio, creyendo poder disfrazar la macabra actualidad del club. La bomba les estalló en las manos.

 

El más amado, el más valorado, el diamante del club y del futbol mundial no pudo más. Se reveló ante la sombría gestión que ha llevado a la institución blaugrana al barranco más profundo, reflejado superficialmente en una catastrófica derrota por 8-2 en la Copa de Europa, ante el Bayern de Múnich.

 

Si en algún momento fue razonable pensar en la posibilidad de un divorcio entre Messi y el Barcelona, ni en las pesadillas más tétricas se hubieran proyectado las formas que hoy abarcan los titulares a nivel global: con el jugador exigiendo su liberación a una directiva incapaz y prepotente, lo que podría conducir a uno de los litigios más dolorosos en la historia del futbol.

 

Messi es a Barcelona, como Barcelona es a Messi. Lujosas propiedades, amigos inseparables, y la historia de una familia formada desde cero en esta ciudad mediterránea, de la cual han surgido tres hijos: Thiago, Mateo y Ciro Messi.

 

Para que el rosarino y su familia se convencieran de despojarse de veinte años de historia y una comodidad quizá imposible de encontrar en otra ciudad, tenía que pasar lo imposible y pasó. Algo que hasta cierto grado el astro ya veía venir, pues no por nada se protegió con una cláusula que le daba libertad, al término de la temporada 2019-2020 (misma que quiere hacer valer, con el obstáculo de que venció el pasado mes de junio).

 

1,100 millones de euros gastados en los últimos cinco años, con resultados deportivos que no superan la mediocridad; la plantilla puesta como la única causa de todos los males; exhibidos por su propio presidente tras la goleada en la Champions: “se juega como se entrena”, dijo Bartomeu, en un intento por asignar la totalidad de los pecados a los que están en el campo; el fuerte choque entre Éric Abidal, entonces Secretario Técnico, y Messi, quien dio la cara por sus compañeros, como suele hacerlo…

 

“Se trata de una crisis deportiva, no institucional”, todavía dijo el propio Bartomeu tras la caída en Lisboa, la cual es solo un capítulo más de una serie que ha descarrilado al club de la máxima competencia europea en los últimos años. Imposible olvidar las goleadas ante la Roma y el Liverpool.

 

Cada gesto de Lionel Messi en respuesta a las fallas mencionadas, se ha dirigido con rumbo a un rompimiento irreparable. Pero no ha sido fugaz, sino lento y tolerante, lo que reduce las probabilidades de una reconciliación. El Barcelona no lo ha podido entender a su tiempo, y hoy prepara su próxima temporada sin su representante más poderoso de todos los tiempos.

 


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.




Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password