El “Pfand” alemán: un sistema visionario de reciclaje


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“No heredamos la tierra de nuestros ancestros, la pedimos prestada a nuestros hijos”

–Proverbio nativo americano. 

 

Si de algo estoy seguro después de haber vivido por casi tres años en Alemania es que a los germanos les gusta la cerveza. Este país centroeuropeo frecuentemente se ubica entre uno de los mayores consumidores per cápita a nivel mundial, con hasta 104 litros por cabeza al año de este elixir ancestral –una cifra probablemente mayor si consideramos que los menores de edad no contribuyen al promedio nacional.

Si bien el consumo y la devoción por la cerveza es impresionante en esta región del mundo, lo que mejor recuerdo hasta la fecha es el asombroso sistema de reciclaje de botellas que se ha puesto en marcha en la mayoría de las ciudades alemanas y muchas otras del continente europeo. El famoso “Pfand”, es un esquema muy popular en donde al cliente se le cobra un pequeño “impuesto” o cargo adicional cuando compra algún líquido envasable en el supermercado. Este sistema aplica a (casi) todas las bebidas comerciales, desde la cerveza en botellas de vidrio, hasta agua embotellada y algunos otros productos envasados como refrescos, jugos, latas y hasta botes de leche. 

Si uno sale en Berlín a una noche de copas, es muy común ver las banquetas repletas de botellas de cerveza y otros mixers conforme se acerca el amanecer. En Alemania está permitido ingerir bebidas alcohólicas en la vía pública, por lo que es común ver a gente acabarse su “caminera” al pie de los botes de basura que la ciudad tiene distribuidos en cada esquina –muchos, asombrosamente, respetaban esta cortesía aún en un avanzado estado etílico, algo que me parecía francamente civilizado. 

“¿Por qué no las tiran directamente en el bote?”, pregunté alguna vez a uno de mis amigos alemanes. “Es que así los indigentes pueden recogerlos sin tener que escarbar en la basura”, me comentó mi compañero. “Cuando abre el supermercado por la mañana, ellos las llevan a las máquinas y reciben algo de dinero a cambio”.

Basura de unos, tesoro de otros: No todos los que recogen basura en Alemania son personas en situación de calle. Muchos aprovechan los festivales y eventos públicos para reunir dinero extra. Imagen: Spiegel Online.

El sistema es tan bueno que uno se acostumbra a él en menos de un par de semanas. La forma en la que funciona es la siguiente: Cuando uno compra cualquier líquido envasable en el supermercado, tiene derecho a regresar la botella vacía a una serie de máquinas que las tiendas de autoservicio ponen al fondo de sus almacenes. 

Lo maravilloso es que cuando uno regresa sus botellas vacías recibe un ticket con el cual el cajero o cajera le otorga la cantidad indicada en efectivo, incluso si la persona no compró los envases en dicho supermercado. Aún más fantástico es que las máquinas son capaces de reconocer cuando una botella pertenece a una marca que tenga “pfand” (o que participe en este sistema de reciclaje), y son suficientemente inteligentes como para devolver una botella cuando tiene algo de líquido, o cuando algún envase no puede ser reciclado. Claro que no todos los envases participan, o no todos pueden ser reciclados en el mismo supermercado (si una cadena no distribuye alguna marca en particular, es probable que haya que regresar esa botella a las máquinas del lugar en donde fue comprada), aunque en general, diría yo que un 90% de las botellas comerciales pueden ser canjeadas por dinero en cualquier supermercado. 

Parece que el famoso Pfandsystem ha funcionado exitosamente en la mayoría de las ciudades al generar incentivos para que los ciudadanos regresen sus botellas y permitir que éstas tengan una mayor vida útil, en vez de consumir plásticos de un solo uso. Aunque algunas marcas supuestamente han alegado que buscarían otras alternativas para envasar sus bebidas debido a los altos costos de logística que les representa el estar recolectando botellas usadas para rellenarlas. 

No obstante, esta política pública parece tener beneficios visibles a nivel de calle. Muchas personas en condiciones marginales encuentran una forma de subsistir al recolectar la basura que se acumula en las calles, manteniendo la ciudad bastante limpia. Incluso los estudiantes, familias y otros hogares tienen como costumbre guardar su pfand (o botellas vacías) para llevarlas al supermercado y recibir un dinerito a cambio, el cual a veces es bastante significativo –unos amigos y yo alguna vez recaudamos 30 euros al devolver unas siete u ocho cajas que habían quedado después de un evento en la universidad y que nadie se dignaba a devolver al supermercado, ¡nada mal para unos 30 minutos de trabajo!

Nada es perfecto 

Las políticas públicas, como todo en la vida, no son perfectas. Uno podría cuestionarse si esquemas como el Pfandsystem son realmente efectivos para promover el reciclaje y minimizar la basura plástica, o incluso argumentar que éste da un incentivo para que la gente sin hogar siga viviendo en las calles en vez de acercarse a los múltiples programas de asistencia que el gobierno ha puesto en marcha para estos sectores de la población. Algunos medios indican que el vertiginoso aumento en el precio de las rentas, el desempleo y la accesibilidad a bebidas alcohólicas ha incrementado drásticamente el número de personas que viven en las calles. 

No obstante, parece ser que el sistema de reciclaje de botellas tiene más aciertos que errores. Las botellas de plástico que se devuelven pueden ser rellenadas hasta 25 veces, mientras que las de vidrio tienen una vida útil de hasta 50 viajes al anaquel. Claro que este tipo de esquemas tiene que ser ajustado con el tiempo para averiguar qué incentivos o variantes son las más efectivas para reducir la generación de basura no-reciclable sin imponer una carga abrumadora para los productores de bebidas y los supermercados (irónicamente, un reportaje de The Guardian comenta que desde la introducción del programa, la cantidad de botellas reutilizables ha caído de 80% a 50% del total producido, en parte como reacción de los productores quienes tienen que pagar altos costos de logística para recoger sus botellas, limpiarlas y rellenarlas para regresarlas al mercado). 

¿Funcionaría un sistema así en América Latina? 

El sistema alemán parece estar funcionando con cierto éxito en la mayoría de las ciudades a pesar de muchas de las críticas en contra por parte de algunos medios y asociaciones. Sin embargo, tal parece que las áreas de mejora tienen que ver más con establecer lineamientos adecuados para el etiquetado de las botellas mismas, a modo de que el consumidor sepa mejor cuáles son retornables y cuáles no, que con desmantelar programa por completo  en ciudades en donde no ha dado los resultado deseados. 

México destaca por ser uno de los principales consumidores de agua embotellada y envases de plástico PET en el mundo. Esquemas como el Pfandsystem no son perfectos y su implementación requiere de la participación y voluntad de diversos sectores, además de grandes modificaciones en cadenas de valor y en el desarrollo de envases más duraderos y amigables con el medio ambiente. No cabe duda que el sistema alemán muestra algunas áreas de mejora y que debe ser ajustado dependiendo del país en donde se busque adoptar, pero hay muy buenas lecciones que bien podríamos tomar de este tipo de iniciativas. Al final de cuentas, el planeta que dejemos a nuestros hijos está en nuestras manos.

Nada mal para tu basura: Los supermercados dan tickets que pueden ser cobrados en efectivo o utilizados como crédito en la misma tienda para comprar el mandado. Imagen: German-Way

 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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