El PIB de Pakistán también te importa


Ricardo M. Salas

@segunricardo

Debido a la globalización, un recién nacido en nuestro planeta tiene una expectativa de vida de 70 años. Las mujeres y niñas están siendo educadas a un ritmo sin precedentes. El globalismo, por otra parte, es mucho menos alentador.

–Ian Bremmer, politólogo y presidente de Eurasia Group.

 

Desayuno frecuentemente con mi hermano. Tenemos rutinas diferentes y tendemos a leer contenidos distintos por la mañana. A veces cuando leo el Economist Espresso (la versión diaria de noticias del semanario británico) le da por preguntarme en tono sarcástico: «¿y ahora qué dice el PIB de Pakistán?». Casi siempre me da risa su comentario –si amanezco de buenas–, porque en él hay algo de razón: la mayoría de las noticias en ese tipo de medios no son tan entretenidas, de hecho, son algo secas y de carácter meramente internacional, político o financiero.

Su punto de vista es muy legítimo: ¿para qué leer sobre las tensiones entre India y Pakistán, o si China devalúa su moneda para luchar contra Estados Unidos en la creciente guerra comercial entre estos dos países? Después de todo, la mayoría de los lectores de esta columna son mexicanos (aunque sé que hay un número importante de seguidores en Colombia, muchas gracias a ustedes por leernos ). ¿Por qué invertir tiempo en este tipo de noticias si son tan lejanas a nuestra realidad? Veamos…

Enemigos a muerte: India y Pakistán llevan peleando por el control de los territorios de Cachemira desde la independencia de ambos países del Reino Unido en 1947. Imagen: CNN en Español

Francamente no sé mucho sobre el PIB de Pakistán, pero con un poco de investigación encontré que este país, situado entre Irán, Afganistán y la India, tuvo un PIB per cápita de unos $1,472.90 dólares (dato del Banco Mundial) a finales de 2018, mientras que México generó un promedio de $9,715.00 dólares por cada habitante en el mismo periodo. Esto pone el tamaño de las dos economías en perspectiva: México tiene un peso significativamente mayor como jugador internacional que Pakistán. ¿Y hay de la calidad de vida? El índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas marca un 0.562 para el país asiático, mientras que el de México es de 0.774 (dato de 2017 y sobre una escala de 1.0).

Esto quiere decir que –en promedio– un mexicano debería tener un mayor poder adquisitivo y una mejor calidad de vida que un pakistaní, aunque otros factores de interés podrían ser el que México tenga una mayoría que confiesa ser católica y Pakistán una mayoría musulmana. Además de esto, Pakistán posee armas nucleares, mientras que México ha ratificado varios tratados de no-proliferación nuclear, renunciando a la fabricación de este tipo de armas de destrucción masiva. Hasta aquí una buena comparación de estos dos países para impresionar a tus suegros en alguna comida familiar.

¿Y luego?

Las noticias internacionales sirven para tener un panorama global de lo que pasa en nuestros días. Si bien es importante estar al día de los acontecimientos en nuestra localidad, los medios informativos en países como México tienen la particularidad (como decía mi profesor Mario Campos) de mostrar una línea muy ambigua entre el entretenimiento y la política—¿Recuerdas alguna de las portadas de la revista ¡Hola! en las que aparecía el entonces presidente Enrique Peña Nieto? Ejem… Exacto.

Trump bajo la mira: “La culpa está en los videojuegos, el abuso y las enfermedades mentales”, decía Donald Trump tras los tiroteos de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio. Fuente: Ny Times

El punto aquí no es estar al tanto de todo lo que pasa en todos lados, sino tratar de ampliar nuestra visión noticiosa y entender que mucho de lo que ocurre en nuestros países –y más en nuestros días- obedece a efectos globales, y que lo que ocupa las primeras planas no necesariamente depende de la voluntad o del carisma de un político en particular.

Si estás al tanto de las tendencias internacionales podrás observar que India y Pakistán seguirán agarrándose a trancazos en los meses por venir (afectando posiblemente a una de las economías emergentes más importantes: o séase, India), que algunas drogas como el cannabis seguirán siendo despenalizadas en Estados Unidos y otros países (ya hay incluso algunos fondos de inversión que prometen retornos muy interesantes para aquellos inversionistas con una cuenta bancaria en la Unión Americana), y que los nuevos discursos nacionalistas, anti-comercio, populistas y anti-migrantes, no son tan nuevos y que están brotando en casi todo el mundo, con excepción de algunos cuantos países.

Este fenómeno lo explicaba con gran claridad Ian Bremmer, uno de los estudiosos más respetados en temas de política internacional, en su libro Us vs. Them: The Failure of Globalism, en donde comenta sobre las diferencias entre la globalización y el globalismo, definiendo este último término como una doctrina basada en valores occidentales como: el libre comercio, el capitalismo al estilo norteamericano, la democracia representativa y el libre tránsito entre países como en la Eurozona (y con Estados Unidos como el policía del mundo, claro).

Analista de riesgo: “Vivimos en un mundo que es mucho menos resiliente que todo lo que he experimentado en mi vida” — Dr. Ian Bremmer.  Fuente: NBC News

Bremmer aclara (con algunos ejemplos como Occupy Wall Street y el ascenso de Donald Trump al Poder) que el modelo de desarrollo que la mayor parte del mundo adoptó en las últimas décadas no ha sido en realidad tan benéfico para todos y que los frutos del rápido crecimiento económico de nuestros tiempos no se han repartido equitativamente. Libros como el del Dr. Bremmer anticipan, acertadamente, la popularidad de líderes como Jair Bolsonaro en Brazil, Marine Le Pen en Francia, Xi Jinping en China y Andrés Manuel López Obrador en México (entre otros), así como de partidos de ultraderecha como el AFD en Alemania, el movimiento 5 Estrellas en Italia y las revueltas pro-democráticas en Hong Kong de las últimas semanas.

Si estás atento a las notas internacionales podrás encontrar patrones que ayudan a entender hacia dónde se dirige el mundo. Bremmer indica, con mucha razón, que aunque el modelo del globalismo está en crisis, esto no será suficiente para detener el proceso irreversible de la globalización. Vivimos en un mundo cada vez más conectado e interdependiente económica, tecnológica y socialmente; y a menos que quieras vivir bajo una roca, el estar al tanto de la actualidad internacional te permitirá anticipar que estamos frente a una desaceleración económica global (sumado a la guerra comercial de China y EEUU), por lo que muy probablemente no creceremos al 4% que Andrés Manuel López Obrador ha prometido desde su campaña presidencial en México.

Pensar globalmente te permitirá saber cosas como que las acciones de Disney han subido 30% desde enero de este año (The Economist: Espresso) y que probablemente sean un buen lugar para poner tu dinero en la bolsa. Sabrás que le estamos dando en la torre al planeta de forma probablemente irreparable, con julio convirtiéndose en el mes más caluroso a la fecha (para aquellos escépticos del cambio climático). Saber del mundo también te permitirá saber que la música de Tool –la última gran banda de rock en resistirse al streaming– ya está finalmente en Spotify, y que las matanzas multitudinarias en Estados Unidos muy probablemente (contrario a lo que comentó Trump al respecto esta semana) no son producto de la irresponsabilidad de los medios de comunicación ni de la violencia de algunos videojuegos, sino de la facilidad con la que se puede adquirir un arma de alto calibre en ese país.

No sé qué tan relevante sea el PIB de Pakistán en mi vida diaria o en la de mis lectores, pero sé que pensar globalmente permite leer entre líneas, encontrar patrones, y tener una perspectiva mucho más amplia de lo que ocurre en el planeta Tierra. Pensar en términos globales es la mejor forma de eliminar la miopía que resulta de leer solo algunos medios locales y de ser mejores ciudadanos del mundo. Es bueno expandir nuestros horizontes.

P.D. Gracias a Javier por inspirarme a escribir este texto. 

 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya0 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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