El Privilegio de la educación


Fernando Mora

@feromd

 

Derivado de la contingencia sanitaria, por lo menos 2.5 millones de estudiantes abandonaron la escuela este año de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública. La cifra es alarmante si pensamos que es casi equivalente a la población de Chicago, en Estados Unidos. Si bien, las causas de la deserción escolar son muy amplias y variadas, todas se centran en algo muy sencillo: falta de apoyo y acompañamiento a los jóvenes para seguir adelante con sus estudios. 

El gobierno anunció que implementará clases a distancia a través de la televisión emulando el modelo de telesecundaria. Una excelente alternativa si siguiéramos en 1968 cuando esta estrategia nació para dar cobertura a áreas lejanas, rurales y en la precariedad de servicios. Aunque estas condiciones persisten en muchas partes del país, el modelo educativo cambió.

Actualmente, la educación difiere mucho de únicamente memorizar y leer contenidos. Los modelos educativos actuales apuntan a formar ciudadanos con pensamiento crítico, inteligentes emocionalmente, capaces de resolver problemas a través de soluciones creativas y del trabajo colaborativo. Estas habilidades difícilmente podrán ser enseñadas por la televisión.

En marzo, cuando se suspendieron las clases, nadie podía prever que en agosto seguiríamos sin regresar presencialmente a las aulas. Sin embargo, estos cinco meses se pudieron haber aprovechado para capacitar en tecnologías de la educación al magisterio encargado de formar a nuestros jóvenes. También hubiera sido el momento idóneo para redoblar esfuerzos y digitalizar al país. Pues, de acuerdo con el INEGI, únicamente 20 millones de hogares en México disponen de una conexión a Internet, uno de los principales rasgos de desigualdad en el siglo XXI. 

En Twitter circula el hashtag #AbreTuCochera, iniciativa que iniciaron una madre e hija en Durango, quienes ofrecen en su cochera algunas mesas, sillas y acceso a Internet totalmente gratis para estudiantes sin acceso a este servicio. Esfuerzo admirable de esta familia que afortunadamente se ha viralizado, pero que lamentablemente quedará en lo anecdótico frente a la falta de políticas públicas que atiendan el problema. Pues, habrá que preguntarse cuántos de los 32 millones de estudiantes de educación básica y media superior pueden seguir tomando sus clases de forma virtual, datos también del INEGI apuntan que solo en el 44.3% de los hogares del país se cuenta con una computadora ¿Qué sería si el gobierno invirtiese en centros con acceso a internet gratuito con todas las previsiones sanitarias? ¿O si hubiera dado facilidades para adquirir un equipo de cómputo?

La escuela no es únicamente ese ambiente de aprendizaje de conocimientos, también es el espacio donde muchos niñas, niños y jóvenes se sienten seguros, escuchados, valorados y donde se generan gran parte de las experiencias que los formarán como adultos. El reto para muchos de nosotros ha sido crear aulas virtuales que recreen estas experiencias educativas, lo que ha significado incontables horas de capacitación, adaptación de contenidos y creación de materiales didácticos que demanda una educación digitalizada. Estrategia que requiere voluntad y esfuerzo de las instituciones educativas, pero también recursos económicos significativos. 

Y aunque la línea de este gobierno ha sido la austeridad, no se debería jamás pichicatear en la educación de nuestros jóvenes. Sobre todo, porque no se está hablando únicamente de truncar oportunidades, sino también de acentuar desigualdades. La educación en tiempos de pandemia no debería ser un privilegio o un lujo de pocos, sino un derecho garantizado para todos.

 


Sobre el autor:

Fernando A. Mora es doctor en estudios humanísticos por el Tecnológico de Monterrey y filósofo por la Universidad Panamericana, también fue investigador visitante en el Instituto Iberoamericano en Berlín, Alemania. Actualmente es director de la PrepaTec Multicultural del Campus Ciudad de México y realiza investigación sobre inteligencia emocional, salud mental y habilidades multiculturales en jóvenes. Amante de la carne asada, fan de los Red Sox y del Atlas de Guadalajara; aunque ganen. Está a favor de: las oportunidades para los jóvenes, la empatía y la solidaridad. En contra de: el odio, los prejuicios y la violencia.

*Las opiniones expresadas en este espacio son a título personal.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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