El T-MEC y el futuro del trabajo


Jorge O. Armijo

@jorgeoarmijo

La entrada en vigor del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el 1 de julio de 2020 es una buena noticia para el futuro del trabajo en México. El tratado de última generación establece nuevos estándares laborales, con lo que se busca crear mejores oportunidades de trabajo para los mexicanos al garantizar la efectiva implementación de los derechos laborales internacionalmente reconocidos, sobre todo al abordar algunos desafíos al ejercicio efectivo de estos derechos, tales como la discriminación en el empleo. 

 

En ese sentido, el Congreso de la Unión aprobó en 2019 la Reforma Laboral con la cual se crea todo un nuevo sistema de justicia laboral para dar cumplimiento con los compromisos internacionales asumidos por México, sobre todo en el T-MEC. Así, el país avanza hacia un mercado laboral más integrado en América del Norte y se crean las condiciones para que haya empleos con mejores remuneraciones y mayor protección para los trabajadores. 

 

Sin embargo, todo indica que el T-MEC y la pandemia por el COVID-19 van a acelerar dos procesos importantes que definirán el futuro del trabajo. En primer lugar, la digitalización de la economía. En ese sentido, hay una tendencia, cada vez más marcada hacia la digitalización de las CGV con lo que las empresas buscan aminorar los riesgos ante posibles nuevas interrupciones que afecten su rentabilidad, logrando coordinar mejor la producción y el abastecimiento, y adaptándose de manera más ágil a los cambios tecnológicos. En segundo lugar, la migración de la producción hacia sistemas más sofisticados o automatizados, evoluciones que prometen hacer más eficientes las operaciones de las empresas y de esa manera reducir costos y aumentar la productividad. 

 

No obstante, estos procesos podrán resultar en una potencial pérdida de una buena parte de los empleos formales en el país debido a la automatización. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el 60% de los empleos en México tienen un riesgo alto o significativo de automatización en los próximos 10 a 15 años y un 32% adicional de los trabajos puede cambiar significativamente. Asimismo, implicarán una demanda de fuerza laboral más calificada y creativa ante los desarrollos tecnológicos y el auge de la infotecnología. Esto adquiere mayor relevancia en el contexto de la pandemia, donde observamos que se ha potenciado la transformación de la economía digital, incluido el teletrabajo. 

 

Ciertamente, el T-MEC es un tratado de última generación que incluye diversas disposiciones que permitirán crear un entorno propicio para desarrollar la economía digital y aprovechar los beneficios que ofrece, mientras que se garantizan mejores condiciones de trabajo en aquellas actividades vinculadas al comercio. Sin embargo, no será suficiente ante la previsible pérdida de fuentes de ingreso y la escasez de habilidades técnicas en México. Con ello será más difícil cubrir las vacantes, sobre todo en sectores más avanzados como el de comercio electrónico, tecnologías de la información y la comunicación (TIC), entre otros. Basta con señalar que 6 de cada 10 trabajadores mexicanos no tienen competencias básicas en TIC o carecen totalmente de experiencia en informática.

 

Si bien el tratado ofrece elementos que serán centrales para elevar la competitividad del entorno laboral en la región de América del Norte y en particular de México, el mayor reto para aprovecharlo en el largo plazo consiste en preocuparnos menos por proteger los trabajos de la actualidad y más por invertir los esfuerzos en la capacitación de los trabajadores, con especial atención en los jóvenes. Este segmento de la población se ha visto afectado de manera desproporcionada por la pandemia del COVID-19, particularmente ante la interrupción de sus programas educativos o de formación profesional. Asimismo, por la pérdida de empleos donde 1 de cada 6 jóvenes en el mundo ha perdido su fuente de ingreso según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Además, los jóvenes son los que enfrentan mayores dificultades para encontrar una ocupación. Por lo tanto, deben ser los mejor preparados para los trabajos del futuro. Esto, por supuesto, implica una revolución en la educación, donde adquiere especial relevancia el desarrollo del ecosistema digital en su conjunto y para lo cual el T-MEC será una herramienta fundamental.


Sobre el autor: Jorge O. Armijo es internacionalista, especialista en comercio internacional. Cuenta con más de 7 años de experiencia en el ámbito legislativo y actualmente se desempeña como subdirector de Investigación y Análisis del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República. Es asociado joven y secretario ejecutivo electo del Programa de Jóvenes del COMEXI. Es también fundador y secretario de TradeTankMx. Está a favor de: la justicia social. Está en contra de: la discriminación y falta de oportunidades.




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