Entonces sí se puede


Axel Cabrera

Axel Cabrera

 

“El presente no es menos oscuro que el pasado

y su misterio es igual a cualquier cosa que nos reserva el futuro”

 –Paul Auster

En diciembre de 2012 un anuncio ampliamente difundido en el país explicaba la manera de hacer política del gobierno en turno*. Para “Mover a México” –aunque nunca supimos hacia qué dirección–, había que dejar atrás los pretextos e ideas preconcebidas (no hacer), y buscar alternativas innovadoras, ideas proactivas (hacer). Este contraste permitía, según el narrador/actor, crear una dicotomía entre el “sí se puede” y el “no se puede”, la idea era evidente: demostrar que el progreso es posible cuando existe voluntad.

A ocho años de la primera emisión de ese panegírico patriótico-motivacional, y en la víspera de diciembre de 2020, México y algunos de sus aliados internacionales como Estados Unidos, Brasil, Colombia, y Reino Unido, tomaron la senda del antagonismo que transformó la vida pública y la política interna de esos países. La narrativa política y social pasó de una de claroscuros (hacer/no hacer) a una binaria (ser/no ser) donde impera la división y la animadversión a la otredad y a la diversidad.

Estas transfiguraciones han tenido eco dentro y fuera de estas naciones. Por ejemplo, durante los últimos 5 años, en Estados Unidos se amplió la brecha entre bandos políticos, así como entre ciudadanos y extranjeros, allende su estatus migratorio. Se es o no se es estadounidense; lo distinto, lo “alienígena”, no tiene cabida. En Brasil, por su parte, un liderazgo de extrema derecha quiso borrar de golpe el pasado reciente, aquel que con sus aciertos y errores llevó al país a ganar notoriedad y fuerza en la región y en el mundo.

En Colombia –acaso el país más parecido a México en términos sociales– la fuerte división entre el perdón –mas no el olvido– de las atrocidades cometidas por la guerrilla más grande del continente, extrapoló a los ciudadanos entre ser o no Uribistas. Esa idea de existencia, la del “ser”, también puede ser encontrada en la agónica y extenuante salida del Reino Unido de la Unión Europea, millones pensaron que vale más ser inglés que europeo.

Mientras que en México, el debate del descubrimiento de la nación en su etapa “post-neoliberal”, iniciado por algunos de los que ahora gobiernan el país, ha inflamado los ánimos y pensamientos de la sociedad mexicana, que  se acerca peligrosamente a una división profunda, a la cotidiana lucha ideológica que atraviesan estadounidenses, colombianos, brasileños e ingleses. Es innegable que México navega hacia las tierras del país de un solo hombre, el que manda, ordena, decide y pocas veces escucha. Aquel que, azuzado por su animadversión al exterior, decidió que México dejara de ser el líder natural en la región y una de las voces autorizadas en el diálogo internacional.

Pero si algo ha dejado claro este año tan particular, es que todo es posible cuando hay voluntad. Se han sostenido Cumbres de Jefes de Estado y negociaciones internacionales virtuales, algo impensable hasta hace un año. Asimismo, contrario a su narrativa, el presidente de México viajó al exterior a celebrar –es un decir– el inicio de un tratado comercial.

Un virus originado en oriente ha cubierto al mundo con su lúgubre halo, ha obligado a la reflexión y a la acción. La pandemia recordó aquella célebre frase del comercial gubernamental: “entonces sí se puede”. Este Gran Encierro, que desde hace tiempo obtuvo su lugar en los libros de historia y en la memoria de millones, evoca una máxima que aplica para individuos, sociedades y naciones: para ser hay que hacer. Es esta idea la que debe de permear en los adultos y jóvenes mexicanos con algún interés en que México sea, de nueva cuenta, un actor protagónico en el escenario internacional.

En una época donde la entidad de gobierno encargada de la agenda exterior de México realiza labores de política interior –probablemente muy a su pesar–, los actores sociales y privados tienen la oportunidad de llenar este parcial vacío institucional.

Para lograrlo, en lugar de hacer eco de la narrativa binaria actual –la del “nosotros” (los camaradas, los hermanos de lucha) contra “ustedes” (los de siempre, los privilegiados)– se utilice aquella que supedita el interés nacional y su idiosincrasia –el ser mexicana y/o mexicano– por encima de cualquier ideología.

Al final del día, no se trata de trascender en el tiempo, pues eventualmente llega al olvido. Sino de abonar con los conocimientos y experiencias de profesionales para contribuir con ideas, iniciativas y acciones puntuales a la necesaria mejora de la imagen y las relaciones del país. México volverá a ser importante para el mundo, en la medida que el mundo sea importante para México.

 *Spot “Se puede”, Presidencia Enrique Peña Nieto. https://youtu.be/qiyW8rxzhZw

 

Apunte final.

Como integrante de la Mesa Directiva del Programa de Jóvenes de COMEXI, agradezco a Telokwento, en particular a Mercedes Migoya, por el incansable trabajo realizado para dar un espacio a las voces de jóvenes profesionales en una variedad de temas internacionales, con el objetivo último de fomentar el intercambio de ideas y posiciones. La discusión y la reflexión sobre el papel de México en el mundo continuará, pues el entendimiento siempre es necesario.


Sobre el autor: 

Axel Cabrera es internacionalista por elección. Trabaja activamente en la discusión, reflexión y generación de ideas en el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) desde donde ha coordinado documentos sobre políticas públicas, foros de alto nivel e iniciativas de cooperación internacional. También es parte de la Mesa Directiva del Programa de Jóvenes de COMEXI (PJCOMEXI) como coordinador vinculación. Su región favorita del mundo inicia en Alaska y termina en La Patagonia. Está a favor de: el libre comercio, la migración ordenada y la diversidad de pensamiento. Está en contra de: los populismos, las mentes obtusas y los conflictos.

Puedes saber más de él aquí.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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