¿Existe la educación sexual en México?


Por Dalia Grinberg

 

¿Recibiste educación de la sexualidad en la escuela? Si tu respuesta es sí, ¿te enseñaron algo más aparte de ponerte un condón y la explicación de los distintos tipos anticonceptivos que hay? En tu casa, ¿la educación sexual se basaba en comentarios como “pórtate bien” o “no me vayas a salir con un susto”? Es fácil reconocer que enfrentamos un problema serio.

En México, la escasez de una educación sexual es algo común en niños, adolescentes y adultos. Según datos del Instituto de Salud Pública, el 25.5% de los hombres de entre 12 y 19 años ha tenido relaciones sexuales, de los cuales el 14.7% no uso un método anticonceptivo. En el caso de las mujeres, 20% ya inició su vida sexual y el 33% no se protegió contra embarazos. Es por esto que 77 de cada mil nacimientos en México son en madres adolescentes.

La Encuesta Nacional de Juventud mostró que solo el 13% de los jóvenes hablan de sexo con su madre y solo el 5% con su padre, el 20% de los y las adolescentes piensan que el condón puede usarse más de una vez y el 87% de la población tuvo su primer acercamiento con la sexualidad a través de internet. Desde que es tan accesible, la pornografía se ha vuelto la fuente principal de aprendizaje y los niños ven imágenes de sexo sin tener los conocimientos suficientes, lo que ocasiona que se hagan una imagen falsa de la realidad. La pornografía hace que el sexo sea percibido como un acto relacionado con el placer masculino y con la sumisión de la mujer. Incluso, hay estudios que muestran que la pornografía puede tener efectos negativos en la autoestima de los adolescentes.

La falta de educación sexual en México no es el único problema, muchas veces sí la recibimos, pero de manera insuficiente e impartida por docentes poco preparados en la materia. Los temas más frecuentes son el uso del condón, cómo prevenir un embarazo y cómo protegerse del VIH. Sin embargo, poco se habla de temas como placer, orientación sexual, relaciones sanas o abuso sexual.

No debemos olvidar que la educación sexual, además de ser responsabilidad de los padres, es responsabilidad del Estado. En México, es urgente una política educativa que impulse la Educación Sexual Integral en todas las escuelas de la República. La ESI es el proceso de formación basado en los derechos humanos y en la perspectiva de género, con información para tomar decisiones responsables, sin prejuicios ni culpa, con contenidos biológicos, emocionales, sociales, éticos y culturales. Una ESI al alcance de todas y todos contribuiría a evitar numerosos problemas sociales como el embarazo adolescente, el abuso sexual, las enfermedades e infecciones de transmisión sexual, los tabúes sobre el placer femenino y la discriminación hacia las diversas maneras de vivir la sexualidad y el amor, por mencionar sólo algunos.

Desde 1994, los países se comprometieron a cumplir los objetivos de la Conferencia Mundial de Población, realizada en El Cairo, entre los que se fijó la meta de promover una educación sexual en todos los niveles educativos, desde una visión integral, basada en las perspectivas de género y de derechos humanos. El Estado mexicano ha hecho muy poco para el cumplimiento de la meta, teniendo una deuda enorme en este ámbito con las y los mexicanos, especialmente con la niñez y la juventud.

Hace 80 años, Narciso Bassols, secretario de Educación Pública, presentó un programa de educación sexual muy visionario, incluso 20 años antes de que la educación sexual fuera obligatoria en Suecia. Sin embargo, la Iglesia y los sectores conservadores del país continúan influyendo negativamente en la inclusión plena del tema en los espacios formales. Sus creencias e ideas perjudican y anulan el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. Se niegan a brindar información sobre sexualidad a infantes y adolescentes, rechazan la diversidad sexual, no aceptan el amor entre personas del mismo sexo y están en contra de la interrupción libre del embarazo. 

La educación sexual es un derecho humano y debe de atenderse como tal por las autoridades mexicanas. Debe de ser una asignatura presente en todos los niveles educativos, desde la primaria hasta la universidad. Entre más educación sexual reciban las personas, más facilidad tendrán para identificar conductas de discriminación o abuso en un futuro. Se potencializará su autoestima, así como las relaciones sociales ligadas a la sexualidad.

 


Dalia Grinberg es estudiante de Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Ha hecho investigación en temas relacionados con Medio
Oriente, terrorismo, migración en Latinoamérica, feminismo, entre otros. Es ganadora del
premio de responsabilidad social Gina y Joseph Harmatz.
Actualmente es asistente de investigación del departamento de estudios internacionales y
asistente de instrucción del departamento de economía del ITAM. También trabaja en la
empresa Platanomelón impulsando la educación sexual en México y en la organización global,
AIESEC. Es apasionada por la historia, fiel creyente de los derechos humanos y bailarina de
pasatiempo.




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