Feminismo vs. 4T


Por: Dalia Grinberg

@GrinbergDalia

 

Hoy, 8 de marzo, día internacional de la mujer, vale la pena preguntarse sobre el curso del movimiento de mujeres en México, en especial desde la llegada de Morena a la Presidencia. Han pasado 365 días desde que miles de mujeres vestidas de morado marchaban por las calles capitalinas. Pero son 365 días sobreviviendo en este país que odia a la mujer, con un gobierno que se ha encargado de deslegitimar el movimiento. 

Durante el periodo de campaña y antes de asumir la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador dejó claro que una de las cosas que lo diferenciaría de administraciones pasadas sería el papel que ocuparía la mujer mexicana. Sectores del movimiento de mujeres y del feminismo, ante un aumento exponencial de la violencia, depositaron su confianza en este nuevo gobierno. Hoy, nos ha dejado mucho que desear. 

Históricamente, México ha sido un país de desigualdades y la desigualdad de género no es una excepción. Siete de cada diez mujeres han sufrido violencia sexual o emocional y hay en promedio diez feminicidios todos los días. ¿El gobierno ha generado propuestas verdaderas para disminuir las brechas de género y la violencia contra las mujeres? A continuación enlistaré una serie de sucesos que afirman que la 4T ha logrado, en realidad, únicamente retrocesos en este ámbito. 

El primero fue el retiro de recursos oficiales a estancias infantiles. México es el país de Latinoamérica con el mayor porcentaje de mujeres que se encargan del cuidado de sus hijos, hasta 70% de ellas, según Regina Tamés, directora de Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), por lo que esta política afecta principalmente a las madres mexicanas. Esto dejó claro que las mujeres no serían, en los hechos, tan apoyadas como se había pensado. 

Cuando miles de mujeres salieron a la calle exigiendo el fin de la violencia, más que reconocer la legitimidad de las peticiones del movimiento, el presidente se concentró en pedir que las protestas no fueran violentas, afirmar que el movimiento ahora es apoyado por conservadores para atacar su gobierno (como si las mujeres no se pueden organizar solas y necesitaran apoyo externo); o bien, para aclarar que él es humanista, no feminista. 

El 9 de febrero de 2020 ocurrió el terrible asesinato de Ingrid Escamilla, a lo que nuestro presidiente respondió: “no queremos que este asesinato sea una cortina de humo para ocultar lo verdaderamente importante, la rifa del avión presidencial”.  Días después se anunció que los boletos de la rifa de tal avión comenzarían el 9 de marzo, mismo día del Paro Nacional de Mujeres. Otra vez, demostrándonos que un avión es más importante que las miles de vidas perdidas por la violencia de género. 

Después llegó la pandemia del COVID-19. Las medidas de aislamiento, la tensión en los hogares generada por la falta de empleo y el aumento de las responsabilidades de la mujer debido a que tienen que trabajar y cuidar a los hijos, ha incrementado la violencia intrafamiliar. AMLO aseveró en una de sus mañaneras que eso no es real y que el 90% de las llamadas de emergencia reportando casos eran falsas. 

Ahora nos enfrentamos al escándalo de Félix Salgado Macedonio. Escritoras, activistas, periodistas y actrices salieron en redes sociales con un cartel que decía #PresidenteRompaElPacto. López Obrador mencionó no saber lo que era el pacto y que el feminismo es una “expresión importada”. El 4 de marzo el Instituto Electoral de Guerrero validó la candidatura del presunto violador, después de que la Comisión de Honor y Justicia de Morena aclarara que no perdería sus derechos políticos. 

Como si fuera poco, el fin de semana amanecimos con una muralla cubriendo todos los monumentos y edificios importantes del centro de la Ciudad de México. Ojalá que las mujeres estuvieran tan protegidas y cuidadas como las paredes de nuestra capital. 

Los hechos continuaron, y continuarán, desmintiendo la política feminista de la 4T. AMLO seguirá apostando por las mismas dos estrategias cuando intenten cuestionarlo: asegurar que está a favor del movimiento por tener cerca de la mitad de las Secretarías lideradas por mujeres, y afirmar que el movimiento feminista es utilizado por grupos conservadores para atacarlo. Tristemente, como escribió Carla Erika Ureña, tenemos un gobierno con voces femeninas, pero nada feministas. 

 


Dalia Grinberg es estudiante de Relaciones Internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Ha hecho investigación en temas relacionados con Medio Oriente, terrorismo, migración, trata de personas, feminismo, entre otros. Es ganadora del premio de responsabilidad social Gina y Joseph Harmatz.  Trabajó en la organización global AIESEC y en la empresa Platanomelón impulsado la educación sexual en México. Actualmente es asistente de investigación del departamento de estudios internacionales y asistente de instrucción del departamento de economía del ITAM. Es apasionada por la historia, fiel creyente de los derechos humanos y bailarina de pasatiempo.




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