México: ¿por qué se ve mal la filantropía?


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“Bill y yo creemos que la filantropía sólo puede ser efectiva si mueve las cosas, y si prueba que está sirviendo. Ése es el lugar en donde los gobiernos frecuentemente no quieren, o no pueden, trabajar.”

–Melinda Gates

 

Recuerdo una conversación que tuve hace unos meses con mi buena amiga y compañera de la universidad María Escalante, quien me contaba que en el Reino Unido (lugar donde vive desde hace tres años) existe una cultura muy impresionante de la filantropía. María —quien también es analista de impacto social y políticas públicas— se sorprendía al ver lo comunes que son los días nacionales, festivales y eventos de todo tipo que se organizan en las ciudades británicas con el fin de recaudar fondos para alguna causa social.

Creo que en el caso de México no hay casi ninguna persona que no esté familiarizada con eventos como la campaña anual del Teletón, una organización que hace una labor fantástica para apoyar a niños con algún tipo de discapacidad. Lo malo es que fuera del Teletón, es raro acordarse de otras fundaciones que movilicen a tanta gente para donar a una causa noble. Y resulta, pues, que esto no es ninguna sorpresa. El World Giving Index, una lista que califica a los países con base en qué tanto donan a caridades y a organizaciones para ayudar a gente desconocida, coloca a México en el lugar 114 (de 144, donde el último lugar es para Yemen). Aunque los resultados varían dependiendo de si se toma en cuenta tiempo o dinero donados, países como Estados Unidos, Indonesia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Singapur aparecen como algunos de los más generosos a nivel mundial.

Pero si en México nos consideramos como una sociedad tan amigable y solidaria, ¿por qué somos tan egoístas en los números reales? “En México no hay mucha confianza y no tenemos instituciones tan fuertes”, me comentaba mi amiga en una nueva entrevista telefónica, aclarándome que a la gente en México no le gusta donar su dinero porque no tiene la certeza de dónde va a parar, un efecto que puede ser natural para un país caracterizado por altos índices de opacidad, malversación de fondos y corrupción en todos los niveles de gobierno. Pero hay otros factores también: “La cultura filantrópica en México es muy nueva”, recalcaba María, quien ha trabajado por varios años en organizaciones filantrópicas en nuestro país.

Durante nuestra plática, hicimos el recuento de conciertos y festivales históricos como el Live Aid (1985), Rock Against Racism (1975), The Concert for Bangladesh de George Harrison (1971) y el Live 8, (2005), organizados con el puro propósito de recaudar fondos para causas sociales, especialmente fuera del país. Existe la posibilidad de que esta gran pasión por la filantropía en el Reino Unido haya sido ocasionada por un cierto sentido de culpa colectiva por los siglos de explotación enriquecimiento que obtuvo el imperio británico a través de sus colonias alrededor del mundo, particularmente en Asia y África (María me comentaba que una buena parte de las ONGs en el país se centran en enviar dar humanitaria para India y el continente Africano). Hay, sin embargo, muchas otras organizaciones y eventos que confirman que países como el Reino Unido han logrado forjar una verdadera cultura filantrópica y que donar a alguna causa noble es parte de lo que se enseña desde una edad temprana. Eventos como el “Red Nose Day” son sumamente populares para ayudar a comunidades marginadas y hay un gran número de organizaciones dedicadas a promover la salud mental y dar un techo a las personas sin hogar (el príncipe William fue nombrado recientemente patrón de “Passage”,  una organización para este tipo). Incluso festivales como Glastonbury dedican una porción de sus ingresos para fondear a grupos sin fines de lucro como Greenpeace, Ofxam, WaterAid y entre otros.

Red Nose Day: Organizaciones como Comic Relief tratan de reunir fondos para la gente vulnerable a través del humor y promoviendo la cultura de la donación masiva.

Lo que llama la atención no solo es el número de caridades que hay en este tipo de países, sino su variedad y objetivos: “Es que aquí hay charities de lo que quieras… de lo que te puedas imaginar, hasta para enfermedades súper específicas”, agregaba María. El diferenciador también puede ser que en México trabajar para un ONG no es algo glamuroso o que provoque admiración en un sentido profesional. Mientras que en América Latina muchas veces los sueldos al interior de una organización filantrópica son bajos y se anuncian como “becas”, María me comentaba que en una ciudad como Londres, las ONGs “pagan igual que cualquier otro trabajo. Y un director puede ganar 90 mil libras al año en una organización que vive de puras donaciones”. Es por esto que una persona puede brincar del sector privado a una organización sin fines de lucro sin que esto represente un atentado contra su currículum, o que afecte sus posibilidades de conseguir otro empleo posteriormente (incluso existe un portal llamado charityjob.co.uk/ que publica trabajos con sueldos competitivos en fundaciones y organizaciones con causa. Sobre esto, un amigo alemán me dijo alguna vez que estaba muy en contra de los sueldos bajos en las ONGs, porque al final de cuenta, estas organizaciones deben de tener gente competente para hacer una trabajo eficiente y hacer llegar los donativos a las comunidades que realmente los necesita cuando el gobierno no quiere o no puede atender sus necesidades. “Si pagas con plátanos, acostúmbrate a trabajar con simios” me decía mi amigo, no en un sentido peyorativo, pero sí reflejando que no se puede exigir un trabajo de primera pagando sueldos de cuarta.

Mujeres de cambio: María Escalante es analista de impacto social y políticas públicas con enfoque en movilidad, sustentabilidad, niñez y educación.

Países como México tienen mucho que aprender de estas culturas cuando se trata de ayudar a otros, considerando, especialmente, todas las fallas que tienen los países en desarrollo para atender a grupos vulnerables. No sería mala idea educar a nuestros amigos y familiares, a elegir una caridad (la que más les guste) y comprometerse a donar una pequeña parte de su ingreso mensualmente. Si todos hacemos un pequeño esfuerzo de este tipo, quizás podamos inculcar una cultura más generosa y más incluyente con el tiempo. Una última consideración, es que aunque algunas causas son más urgentes que otras, vale la pena checar estudios como el del Copenhagen Consensus Center, un think-tank que evaluó cuáles serían las causas en donde cada dólar donado tendría un mayor impacto social para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Sorprendentemente, causas tan simples como apoyar la planificación familiar o ayudar en la lucha contra la malaria o la diabetes tienen efectos mucho más inmediatos que invertir en detener el cambio climático, aunque éstas no suenen tan atractivas para los medios.

Y los que no ayudan…

Los que de plano no están ayudando son los miembros de la nueva administración en México. María me compartió que cada principio de año solía publicarse una lista oficial con todas las ONGs que están certificadas para emitir recibos deducibles de impuestos a empresas o personas que hicieran donaciones para diferentes causas. Vamos a mediados de abril y aún no se ven ni las luces de la lista para este año. Malas noticias para todos los que quieran abrir una fundación en 2019.


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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