Game Changers


Ricardo M. Salas

@segunricardo

 

Alguien me preguntó “¿Cómo puedes ser tan fuerte como un buey sin comer carne?”, y mi respuesta siempre era: “¿Alguna vez has visto a un buey comiendo carne?”.

 —Patrik Baboumian, atleta de fuerza.

No soy doctor ni dietista, hago este disclaimer, de antemano, para todo el que lee esta columna de opinión (porque de eso se trata esto, es… una columna de opinión). Ahora, con eso en mente me gustaría comentar un documental que pude ver el pasado fin de semana y que se convirtió en un punto de inflexión en mi alimentación personal. Fue por recomendación de un buen amigo de mi posgrado que tuve la oportunidad de ver The Game Changers, un documental que se estrenó el año pasado bajo la supervisión de nadie más ni nada menos que Arnold Schwarzenegger, el actor de acción Jackie Chan y el famoso director de cine James Cameron (Titanic, Avatar, Terminator) . 

 

Este documental, promovido ampliamente por Netflix, ha causado bastante revuelo por exponer los aparentes beneficios de una nutrición basada en plantas para los artistas de alto rendimiento. El largometraje se basa en una serie de entrevistas y experimentos con deportistas de todo tipo y celebridades de la cultura pop norteamericana como el mismo “Gobernator” y el conductor de Fórmula 1 Lewis Hamilton. La premisa es simple: los realizadores y su narrador (el luchador de artes marciales británico James Wilks) cuentan el proceso de recuperación de Wilks después de una severa lesión de rodillas, durante el cual, éste comienza a darse cuenta de los beneficios para la salud para aquellos que basan su alimentación primordialmente en comidas de origen vegetal. 

 

A lo largo de la cinta, Wilks entrevista a médicos, nutricionistas, atletas, bomberos y activistas que han hecho la transición hacia una dieta con productos de origen vegetal. La gran conclusión de todos es que no solamente se puede vivir sanamente evitando productos de origen animal como la carne y los lácteos, sino que una dieta balanceada y con proteínas, carbohidratos y azúcares vegetales provee un mejor y más limpio combustible para los atletas que buscan el mayor rendimiento posible. El documental expone algo que muchos intuíamos desde hace tiempo pero que quizás no creíamos que fuera tan evidente, el comer carne no solamente no provee el mejor tipo de proteína posible, sino que además aumenta los niveles de grasa, cortisol y colesterol (entre otras sustancias) en la sangre. Alguna vez había visto algún otro documental en televisión británica (cuya fuente no logro encontrar) que rompió mi corazón debido a lo mucho que adoro el típico desayuno inglés –o “English Fry Up”. Resulta que cuando algo es demasiado bueno para ser verdad, lo es. El English Fry Up es una combinación de frijoles, carne, embutidos, pan y tomate que muy probablemente no es tan bueno para el corazón. En aquél documental, el conductor de una cadena televisiva se come uno de estas bombas calóricas, para después someterse a una prueba de sangre en donde un doctor revela la cantidad de grasa acumulada en su cuerpo después de la ingesta de semejante platillo. 

 

En The Game Changers los productores realizan el mismo experimento con tres jugadores de fútbol americano, los cuales se someten a una prueba de sangre similar al comer un burrito con proteína animal, comparado con uno compuesto de frijoles y otras proteínas vegetales. El resultado, es bastante sorprendente (por no decir un tanto asqueroso). 

 

Check yourself before you wreck yourself: Un grupo de jugadores profesionales se hace un test sanguíneo después de comer carne, los resultados son bastante asquerosos… ¡yuck! Fuente: The Game Changers

 

La noción generalizada antes de los últimos años era que una dieta balanceada necesita proteína animal y alimentos como los lácteos. Y repito, no soy especialista, pero la evidencia acumulada en los últimos años y un poco de conocimiento empírico me están haciendo empezar a pensar que no una dieta con la menor cantidad posible de alimentos de origen animal no solo es deseable, sino necesaria para tener una mejor calidad de vida. Supongo que algo debe estar haciendo bien Sting para lucir mejor que todos mis contemporáneos a sus 68 años de edad, pero puedo apostar a que su alimentación –no queda claro si el cantante es vegetariano, vegano o si solo come pocos alimentos de origen animal– es gran parte del secreto, al igual que el de Sir Paul McCartney.

 

Durante mi tiempo viviendo en Alemania, un país en donde se come muchísima carne, notaba que mucha gente joven comenzaba a migrar hacia dietas vegetarianas e incluso veganas con relativa facilidad y que además, los restaurantes y supermercados cada vez ofrecían más alimentos de este tipo. Y todo parece que la tendencia va para allá, el lanzamiento de compañías como Beyond Meat a la bolsa y el auge de la famosa startup chilena The NotCo –que están fabricando alimentos como mayonesa y leche a partir de algoritmos que asemejan la composición química y el sabor de estos productos pero con ingredientes vegetales– prueban que mucha gente alrededor del mundo está tratando de mejorar sus hábitos alimenticios y nutrirse de menos alimentos de origen animal, no solo por las implicaciones éticas o morales que esto implique, sino por un tema de salud. 

 

Strong as an ox: El deportista armenio Patrik Baboumian, haciendo una demostración de su fuerza. Baboumian come puros alimentos de origen vegetal. Fuente: The Game Changers

 

No busco hacer un argumento moral ni adoctrinar a la gente sobre lo que debe llevar en su boca. Sin embargo, yo mismo he tratado de cambiar mi alimentación y reducir los alimentos de origen animal que pongo en mi plato, reduciendo los carbohidratos procesados y aumentando mi ingesta de verduras como la berenjena y granos como cebada y frijoles. Mi nutrióloga me quitó la cerveza temporalmente para bajar unos ocho kilos que llevaba de más (ya llevo cuatro, algo es algo), pero he aprovechado la transición para disminuir mi ingesta de alimentos de origen animal y las carnes rojas. Y la verdad es que me siento bastante bien, desde que como de una forma más consciente noto que mi digestión ha mejorado considerablemente, al igual que mis niveles de energía. Es poco tiempo para conocer si los resultados son verdaderamente radicales, y estoy hablando de mi mera experiencia como individuo. Sin embargo, lo que me llama la atención es la cantidad de evidencia que comienza a acumularse en favor de comidas de origen vegetal y que abogan por llevar una dieta sin o con la menor cantidad de alimentos de origen animal, no solamente por el argumento moral de que los animales sufren industrialmente al ser procesados para nuestro consumo (lo cual es indiscutible), sino porque parece ser que reducir su consumo es realmente lo mejor que podemos hacer al largo plazo por cuidar nuestra salud, y quizás esto se vuelva cada vez más evidente, al grado que no podamos ignorar poner atención a lo que acaba en nuestra boca.

 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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