Hablemos de seguridad


Alejandra Bahena Iturralde

@alebaitu

 

Hablar de seguridad pública en cualquier país es hablar del papel de los cuerpos policiales y su interacción con la sociedad. Si bien una estrategia de seguridad se conforma de distintos ejes y aspectos, es la función de la Policía garantizar la seguridad interna y permitir la coexistencia pacífica entre los ciudadanos. Es decir, en un escenario óptimo cualquier persona cuya seguridad se vea afectada, debe llamar a la Policía como primer eslabón en la cadena de seguridad y procuración de justicia. En México, sin embargo,  esta confianza en las instituciones policiacas, está cada vez más debilitada. Las quejas hacia la poca o nula efectividad de las policías abundan entre la sociedad mexicana y con frecuencia se encuentran videos de ciudadanos insultando o agrediendo a personal de cuerpos policiales.

 

Según cifras del reporte de percepción sobre el desempeño de las autoridades de seguridad pública y justicia 2019 del Instituto Nacional de Estadísticas Geográficas (INEGI), el cuerpo policíaco que inspira mayor confianza en la población es la Policía Federal con alrededor del 58 % de aprobación. En segundo lugar se encuentran la Policía Estatal y la Ministerial con un 45 % de aprobación cada una. Por debajo de estas cifras, se sitúan la Policía Preventiva Municipal y la Policía de Tránsito con 39 % y 35 % de aprobación respectivamente.

 

Estas cifras demuestran el bajo nivel de confianza que generan los cuerpos policíacos en la población, lo que representa un foco rojo en la seguridad pública del país si se toma en cuenta que estas corporaciones son las que actúan como primer respondiente en la cadena de justicia penal. Aunado a estos datos, un estudio realizado en 2019 por el Instituto para la Seguridad y Democracia (Insyde), reveló que existe un alto grado de desvinculación entre la sociedad y la Policía en México. A pesar de que la mayoría de la población reconoce que las policías trabajan en condiciones poco óptimas, el sentimiento de desagrado y desconfianza por parte de la sociedad civil hacia sus instituciones es mayor que el de la empatía y solidaridad. 

 

La percepción generalizada que existe sobre el desempeño de las policías en México, está sustentada en cifras que demuestran años de corrupción institucionalizada en los cuerpos policiales. Según un reporte del INEGI, en el año 2017, se registró un promedio de 1,688 actos de corrupción por cada 1,000 policías en México. Los datos son igual de preocupantes al interior de los estados. En algunos municipios, los policías locales han tenido que ser destituidos casi en su totalidad debido a sospechas de vínculos existentes con grupos criminales. De acuerdo con un estudio de la organización Insight Crime, la baja remuneración salarial, aunada a las condiciones poco óptimas en las que trabajan los policías del país, los vuelven vulnerables a incurrir en actos de corrupción y complicidad con el crimen organizado.

 

Si bien, la falta de confianza, empatía y respeto por las instituciones policiales está relacionada con las altas cifras de corrupción y las bajas tasas de efectividad de éstas; la desvinculación entre la sociedad y la Policía, así como el desprecio de los ciudadanos hacia estos cuerpos de seguridad, son circunstancias que el Estado mexicano no se puede permitir. En una crisis de seguridad como la que se vive actualmente en el país, es esencial reconstruir las relaciones entre sociedad y Policía para evitar recurrir a medidas menos democráticas como la militarización de la seguridad. 

 

No obstante, no se le puede pedir a la ciudadanía plena confianza en las instituciones de justicia, ni se pueden llevar a cabo campañas de reconciliación si no se garantizan primero la dignificación de las condiciones laborales de los policías y la apropiada capacitación de los elementos que integran las instituciones de seguridad para garantizar un trabajo efectivo.

 

La percepción generalizada de que la mayoría de los policías son corruptos ha afectado el desempeño de todos los cuerpos de policía y de aquellos oficiales que no incurren en estas malas prácticas. A pesar de que se han implementado esfuerzos dirigidos a la capacitación policial tanto a nivel local como federal, estos no parecen ser suficientes para lograr un impacto real. Mientras tanto, los retos de seguridad siguen aumentando y la brecha entre ciudadanos y policías continúa haciéndose más grande. 

 

Una estrategia efectiva de seguridad requiere la participación tanto del gobierno como de la sociedad. Si queremos un país más seguro y pacífico se requiere invertir tiempo y recursos en la reconstrucción de las relaciones cívico-policiales y en una reforma policial real proyectada a largo plazo. En este sentido, el Estado mexicano tiene el gran reto de acabar con años de corrupción institucionalizada y malas prácticas dentro de los cuerpos policiales para así poder avanzar hacia la deconstrucción de la mala percepción hacia policías de todos los niveles que durante años ha permeado dentro de la sociedad mexicana. Solo así se podrá reconstruir la calidad y autoridad moral de los cuerpos de seguridad como condición sine qua non de la imagen protectora que deben proyectar hacia la sociedad.

 


Sobre la autora:

Alejandra Bahena Iturralde Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana y cuenta con una Maestría en Paz y Seguridad Internacionales por King’s College London. Se ha desempeñado profesionalmente en el ámbito de la cooperación internacional y en temas de seguridad y justicia tanto en el sector público como en el privado. Dentro de sus temas de interés se encuentran la seguridad nacional e internacional, conflictos en Medio Oriente, derechos humanos, derecho internacional, migración y género. A favor de: la igualdad de oportunidades, igualdad de género, los debates, la diversidad cultural y social. En contra de: las injusticias sociales, la prepotencia y la descalificación sin argumentos.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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